Castillo Dracul en Bran, Braşov, Transilvania, Rumania, tras retornar del ataque a la Manada Höller en Perú.
Lucian, junto a los pocos sobrevivientes, llegaba al patio principal del Castillo Dracul tras cruzar el portal. Al ser el último en poner pie en la medieval construcción, Sasha cerró el medio que utilizaron para regresar desde otro continente, y se mantuvo en silencio esperando que alguien dijera algo. El ambiente se sentía tenso. Los nueve guerreros vampiros que sobrevivieron también esperaban que el primer general dijera algo. Al no escuchar la voz de Lucian, Darius se animó a preguntar.
– Y ahora, ¿qué haremos? –en la voz de Darius había duda, pero también preocupación. Ellos no contaban con la derrota, mucho menos con que la Luna Höller en realidad no fuera una humana cualquiera.
– Cada quien vaya a recuperar las fuerzas que hemos perdido en la fallida incursión. Debo pensar en lo que diré ante La Corte –Lucian no dijo más y caminó hacia sus aposentos. Darius miró a Sasha, aún sospechaba que el brujo los podía traicionar en cualquier momento.
– ¿Tú sabías sobre el poder de la Luna Höller? –Darius trataba de lucir intimidante, aunque en verdad recordar lo que pasó en Perú lo mantenía alterado.
– No. La última vez que la vi, el día que Laura llegó a Lima para asesinarla, ella era una simple humana, frágil y delicada como cualquier otra, que, con un solo golpe de licántropa que recibió, perdió a su cría y sufrió graves lesiones en su rostro –Sasha no revelaría a Darius sobre la Profecía que mencionaba la llegada de la hija de la Madre Luna a La Tierra. El brujo sabía que su vida y la de su familia peligraba si se enteraban que les ocultó esa información, pero él no podía caer más bajo de lo que ya había caído.
Darius dejó que Sasha fuera hacia las habitaciones donde su familia era resguardada por Ileana, su hermana menor, quien había recibido la instrucción de proteger a la esposa e hijos del brujo. La vampira de apariencia adolescente se despidió con una sonrisa de Paula y de los pequeños hijos, con quienes había pasado las horas jugando y sonriendo, escena que cuando el brujo recreó en su mente, produjo que la piel se le estremeciera al imaginar a la vampira jugando con sus hijos como lo hace un depredador con su presa antes de dar inicio al festín.
– Ella no es como los otros vampiros, Sasha –dijo Paula cuando su compañero eterno le hizo saber la mala pasada que le hizo su mente al hacer la comparación-. Ileana parece una jovencita como cualquier otra. Ni siquiera tiene colmillos.
– Recuerda que pertenece a una especie depredadora, y te puede confundir para lograr su objetivo de tomar la sangre de nuestros hijos –Sasha sufría en silencio al pensar que la vida de sus hijos pudiera acabar entre los colmillos de un vampiro.
– No, Sasha, te equivocas. Estuve observando muy atenta a Ileana mientras jugaba con nuestros hijos, y ella en ningún momento mostró deseo de morder el cuello de nuestros niños. No sé por qué, pero ella no es como los otros vampiros.
La seguridad de Paula hizo que Sasha se preguntara si era posible lo que su compañera predestinada afirmaba, pero se sentía tan casado, además de preocupado, que prefirió dejar el tema, y contarle lo que había sucedido al ir contra Los Höller en Perú.
– ¿Solo regresaron ustedes y nueve guerreros? –Paula no podía creer lo que su alma gemela le comentó. Ella pensó que la incursión había sido exitosa, ya que Laura le comentó que Lucian estaba siendo muy preciso en la preparación de ese ataque.
– Así es. Yo no sé qué ocurrió exactamente, ya que no los acompañé hasta el territorio Höller, puesto que debía ocuparme del portal, pero cuando vi llegar solo a esos cuantos al lado de Lucian, Laura y Darius, siendo perseguidor por Los Höller, supe que fueron vencidos fácilmente. Durante el regreso, los guerreros preguntaban qué era la Luna Höller para tener el poder que hace que la luna se convierta en un sol de mediodía de verano, tan fuerte y potente para aniquilar a cuanto vampiro estuviera expuesto a él. Darius nos reclamaba a Laura y a mí, pero ambos no sabemos qué fue lo que sucedió.
– Sasha, debe ser que la Profecía se está haciendo realidad –dijo Paula tratando de que su voz fuera casi imperceptible, acercándose al oído de su predestinado en el momento de hacer su comentario.
– Seguro. Mejor no hablemos más de ello. Quiero descansar para recuperar fuerzas. Cuando Lucian se presente ante La Corte deberá dar explicaciones sobre la derrota, y si los ánimos no son los mejores y quieren ir en contra de nosotros, tendré que estar listo para defendernos.
Lucian caminaba hacia sus aposentos como si hubiera perdido la consciencia y simplemente se dejaba llevar por sus reflejos al andar por pasillos muy bien conocidos por él. El vampiro estaba aún en shock, uno producto de haberse encontrado con impactantes realidades que nunca se imaginó hallar al ir en busca de Los Höller. En primer lugar, ese par de adolescentes híbridos de humanos y felinos que le dieron ardua pelea y no dejaron que ponga en uso su don de nacimiento. Era muy poco lo que se sabía sobre los felinos, y entre los vampiros la información era más escaza, por lo que nunca se imaginó que ese par le pudiera dar pelea. Eran tan fuertes, y eso que eran mitad humanos. «¿Cuán fuerte será un felino puro y de edad adulta?», se preguntaba Lucian tratando de imaginárselo, pero dejó de lado esa idea cuando otro detalle que vio en esa fallida incursión llegó a su mente.
El primer general Dracul decidió atacar a Los Höller durante las nupcias del Alfa y la Luna porque esta última era humana, o supuestamente lo era. «No creo que Sasha me haya mentido, teme que sea capaz de dañar a su familia. Tampoco lo haría Laura, ella es mi predestinada y ha demostrado que por mantenerse a mi lado es capaz de todo, por lo que mentirme de esa manera es improbable. ¿Qué es la Luna Höller? Ese poder es demasiado fuerte para que una simple humana lo contenga. Solo pude ver destellos de esa fuerza porque ese par de híbridos me protegieron con sus cuerpos. Ese es otro punto que no comprendo. ¿Por qué lo hicieron? Al escuchar la voz de la mujer dejaron de pelear conmigo y sonrieron satisfechos. Sin embargo, cuando escucharon la orden que esta dio en latín, giraron hacia donde estaba y apresuradamente se lanzaron sobre mí, protegiéndome de que esos rayos solares lograran tocarme. Cuando abrí los ojos, ya no estaban, y solo atiné a ir a ver qué había sucedido con los míos. Todo es tan confuso».
Laura caminaba detrás de Lucian. Ella no sabía cómo actuar ante la situación. En su deseo por consolar a su predestinado, a la licántropa se le ocurrió prepararle un baño tibio con sales reparadoras, algo que a ella le gustaba ofrecerse cuando se sentía cansada y preocupada. Apuró el paso, dejando solo a Lucian caminando por los pasillos, pero el vampiro ni cuenta se daría de ello porque estaba perdido en sus pensamientos. Cuando el primer general Dracul llegó a sus aposentos, Laura lo tomó de uno de los brazos y lo guio hacia el cuarto de baño, uno que habían implementado por la llegada de la licántropa. Sin decir ni una palabra, Laura despojó de sus ropas a Lucian, y este se dejó llevar al aún no regresar a la realidad. Con un amor que nunca antes experimentó, la licántropa lo llevó a la ducha, donde el agua se llevó los restos de tierra y mugre que su cuerpo tenía producto de la batalla y huida, luego lo ayudó a ingresar a la tina, donde empezó a acariciar los músculos de la espalda de su predestinado con una esponja. Continuó así por el resto del cuerpo de su amado mientras ella empezó a derramar lágrimas porque le dolía verlo tan abstraído. La unión predestinada hizo que Lucian percibiera la tristeza de Laura, y preocupado por saber qué agobiaba a su amada, dejó sus pensamientos y regresó a la realidad.
– Laura –fue lo único que él necesitó decir para que ella limpiara sus lágrimas y empezara a sonreír.
– Ya estás aquí, conmigo –dijo la licántropa mientras colocaba su cabeza sobre sus manos que estaban apoyadas en uno de los lados de la bañera. Lucian tenía todo el cuerpo sumergido en el agua con sales, solo su cabeza estaba por encima, de ahí que la posición que adoptó Laura permitía que se pudieran mirar a los ojos.
– Perdóname, es que lo que ocurrió en territorio Höller escapa de mi comprensión –esa era la primera vez que Lucian se excusaba con alguien de no estar atento a la realidad. Sí que el príncipe vampiro estaba prendado de ella.
– Te entiendo. No debe ser fácil salir del castillo con casi doscientos guerreros a una incursión y regresar apenas con nueve –microsegundos después, Laura se arrepentiría del comentario que hizo, ya que percibió el ego herido de su amado príncipe vampiro.
– Tranquila, no te agobies por lo que mencionaste, sé que no lo hiciste con mala intención –respondió Lucian tomando asiento en la bañera.
Sin que Laura se lo esperara, el vampiro se movió rápido he hizo que su amada licántropa termine dentro de la bañera con él. Tras desnudarla y llenar de besos todo el bello rostro de su predestinada, Lucian abrió su corazón a su amada.
– Me siento deshecho. Llevé al exterminio a mis mejores guerreros.
– No es así, los llevaste a una incursión que sería exitosa. Yo misma fui testigo de todo el empeño y precisión que tuviste al planear el ataque.
– Pero hubo un factor sorpresa que nunca me esperé –Lucian escondía el rostro entre el cuello y hombro derecho de Laura, ya que esta estaba apoyada sobre el cuerpo del Príncipe Dracul-. Laura, ¿me dijiste toda la verdad? –preguntó el vampiro con un toque de pena en la voz.
– ¿Crees que sería capaz de mentirte? –repreguntó Laura-. Eres mi predestinado, aquel que nació para mí. Yo sufro si tú lo haces, y déjame decirte que todo lo que estás sintiendo no es nada agradable para mí –Lucian abrazó con más fuerza a Laura, quien se quejó porque sentía que iba a romperle la columna, una que sanaría rápido, pero para qué pasar por el dolor físico si se puede evitar-. Tu amor duele.
– Lo siento. No quise dañarte, solo abrazarte fuerte para que tu cuerpo y el mío terminaran siendo uno –el comentario de Lucian haría que Laura riera a carcajadas.
– Esa no es la forma de hacernos uno, tontito –dijo la licántropa con voz seductora, a la par que giró sobre él para terminar sentada a horcajadas y enfrente de su amado predestinado.
– Lo sé, solo que la idea se me hizo muy tierna –a Laura le pareció rara la forma en que Lucian la miraba, con una ternura que contrastaba con el rojo de sus ojos.
– ¿Qué puedo hacer para ayudarte a sentirte mejor? –preguntó Laura al darse cuenta que el sexo no era lo que reconfortaría al vampiro.
– Solo abrázame mientras pienso en lo que diré ante La Corte. En unas horas mi padre me pedirá presentarme ante ellos para explicar lo ocurrido –y el vampiro atrajo a Laura hacia su pecho para que la cabeza de la licántropa descanse sobre su hombro.
– Si compartes conmigo las ideas que estás formando, quizá te pueda ayudar –dijo ella con firme intención de apoyarlo.
– Hay dos hechos que me confunden mucho: la presencia de híbridos de humano y felino entre Los Höller y que la Luna Amelia tuviera ese tremendo poder siendo humana.
– Sobre lo primero, no tengo ni idea. Nunca he visto a un felino, ni siquiera a sus híbridos con humanos, pero sí que son rápidos y fuertes –mencionó Laura recordando cuando se encontraron con ese par de adolescentes que le dio dura pelea a su amado vampiro
– Ellos evitaron que terminara siendo polvo –la revelación que acababa de hacer Lucian fue tan impactante que Laura dejó la cómoda posición que tenía sobre el pecho de su amado para mirar la expresión del rostro de este ante lo que acababa de decir-. Tras escuchar la orden en latín que dijo esa supuesta humana, ellos se lanzaron sobre mí con semblantes preocupados, por lo que entiendo que la intención de ambos fue protegerme porque esos rayos pudieron acabar conmigo.
– Oh, Lucian. Estuviste en peligro y yo no estuve contigo para protegerte –las lágrimas que recorrían las mejillas de Laura fueron muestra del miedo que la licántropa sintió al imaginarse a su príncipe vampiro convertido en un montículo de cenizas, como los que quedaron en el jardín posterior de la Mansión Höller.
– Tranquila, eso ya pasó. Además, si no estabas en el campo de batalla al lado de Darius, este hubiera terminado siendo polvo, y esa sí que hubiera sido una gran baja para nuestro ejército –dijo Lucian sonriéndole a Laura para que se calme. Al mirar el vientre de su predestinada, recordó que ella había dado un letal golpe a la Luna Höller con el cuchillo que llevaba oculto-. ¿Te aseguraste de que la herida que le hiciste a la Luna Höller fuera de mortal gravedad? –preguntó Lucian, pero esta vez lo dicho no guardaba algún tipo de duda sobre la lealtad de Laura.
– Sí. Yo misma vi como las entrañas se salían por la gran herida que le causé, y su sangre tiñó de rojo el vestido de novia. Una humana no hubiera sobrevivido a tal ataque.
– Entonces, ¿cómo pudo sobrevivir y hacer que la luna se volviera un sol de mediodía de verano? Aunque no me explico cómo obtuvo el poder para hacer eso, en principio, no debió ni siquiera dejar la habitación a la que la llevaron cuando estaba moribunda.
– Vi que Stefan la tenía en brazos cuando tu hermana y su predestinado los llevaron hacia el interior de la mansión. A los pocos minutos, regresó Stefan con una enorme furia a querer arrancar mi cabeza y la de Darius, junto con el compañero de tu hermana. Ambos peleaban como si la Luna de su manada estuviera en las mejores condiciones, y estuvieron a punto de alcanzarnos si no fuera porque se escuchó la voz de Amelia en un tono que me sonó como si… -Laura enmudeció al pensar un poco más sobre lo que iba a decir- …como si una deidad hubiera hablado.
– ¿Pasa algo con esa última idea que dudaste en manifestar? –preguntó interesado Lucian.
– Hay una Profecía que la Madre Luna entregó a la Manada Höller más de cuarenta años atrás, cuando el padre de Stefan tomó el mando alfa. No la recuerdo muy bien, como para poder recitarla, pero no he olvidado que trata sobre la llegada de la hija de la Madre Luna a La Tierra para que al unirse con el Alfa Höller aparezca el híbrido que hará posible que los vampiros dejen de ser enemigos y se unan al resto de pueblos sobrenaturales.
– ¿Y qué tiene que ver eso con la humana Amelia?
– Que ella es la hija de la Madre Luna.
Escuchar esa revelación hizo que el príncipe vampiro y primer general Dracul dejara la bañera y fuera por ropas limpias para ir a las habitaciones donde Sasha descansaba al lado de su familia. Laura apuró el paso para seguir a Lucian. Ella no percibía ira proviniendo de su predestinado, pero no descartaba que su urgencia por ir donde estaba el brujo tenga que ver con la intención de querer recriminarle que le ocultó información o quizá hasta castigarlo de alguna manera.
Al estar enfrente de la puerta principal que era el acceso a ese conjunto de habitaciones, Lucian no reparó en que debía avisar de su presencia a quienes residían en ese espacio del castillo, y simplemente abrió con un toque de violencia que hizo que Paula gritara y Sasha se levantara en un rápido movimiento portando una espada que Ileana había dejado ahí para que el brujo o la licántropa la utilizaran para defenderse.
– ¿Crees que esa espada te servirá de algo si decido atacarte? –preguntó Lucian con un semblante muy serio y frío.
– Lucian, amor, ¿qué haces? –preguntó muy preocupada Laura cuando llegó ante él, buscando proteger a su hermana y cuñado.
– No temas, Laura, no he venido ante Sasha para acabar con su existencia –dijo Lucian mirando a su amada licántropa-. Quiero respuestas –ahora se dirigía al brujo.
– ¿Sobre qué? –preguntó Sasha dejando la espada a un lado de su cama. En el poco tiempo que llevaba conociendo a Lucian, el brujo comprendió que el Príncipe Dracul conocía el honor, por lo que no lo atacaría tras haber manifestado que esa no era su intención.
– Sobre la Profecía que fue entregada a los licántropos –el brujo se sorprendió al escuchar a Lucian hablar sobre ello. Sasha miró a Laura, y supo que su cuñada le comentó ese hecho que él quiso mantener oculto.
– ¿Acaso quieres que te recite la Profecía? –preguntó Sasha sin demostrar temor.
– Si te la sabes de memoria, hazlo –ante lo dicho por Lucian, el brujo empezó a decir cada uno de los párrafos que comprendía la revelación que la Madre Luna entregó a la Manada Höller-. En esa Profecía también se habla de un híbrido –dijo el vampiro en un tono de voz que pareció que soltó un pensamiento para sí mismo más que una afirmación que quiso compartir con todos los que estaban a su alrededor.
– ¿También? ¿Acaso conoces alguna otra profecía en donde se mencione lo del híbrido? –preguntó Laura al percatarse de lo dicho por Lucian.
– Los vampiros también recibimos una profecía, pero fue hace mucho tiempo atrás, más de dos mil años en el pasado –Laura y Paula miraron a Sasha tras lo dicho por Lucian, esperando que el brujo supiera de lo que hablaba el vampiro, pero este no tenía ni idea a lo que se refería el predestinado de su cuñada-. En ella se habla que un licántropo y una vampira se unirían por su conexión predestinada, y de ellos nacerá «el híbrido que acabará con el pacto maldito que los hijos de las tinieblas tienen con el embaucador». Ha sido por esta profecía que cuando mi hermana Catalin se prendó del licántropo Thomas Häus, hicimos de todo para evitar que se fuera con él, y cuando lograron arrebatárnosla para que la unión predestinada se dé, mantuvimos la guerra en contra de Los Höller para recuperarla.
– Pero de esa unión predestinada no ha nacido ningún híbrido –precisó Sasha.
– Además, el híbrido tiene que ver con la hija de la Madre Luna, o así entendí –dijo Paula dando en su mente vueltas alrededor de los párrafos de la Profecía entregada a los licántropos.
– Sasha, debemos estudiar más sobre estas dos profecías, descubrir si tienen algo en común. El poder que demostró la Luna Höller es prueba de que no es cualquier humana, y que haya sido entregada a los licántropos una Profecía que habla de un híbrido, como la que se nos dio a los vampiros, no debe ser una simple coincidencia –lo dicho por Lucian despertó en el brujo esperanza, aunque no sabía si las intenciones del príncipe vampiro por descubrir si había una relación entre ambas profecías nacían del deseo de ver que ambas se hagan realidad o evitarlas.
Cuando la noche llegó y fue el momento de presentarse ante La Corte, Lucian dejó la biblioteca del Castillo Dracul para estar ante su padre y las demás cabezas que eran autoridad en el clan. Al cruzar la puerta e ingresar al salón donde estaban reunidos La Corte, consejeros, Darius y Morgan Dracul, Lucian se detuvo en medio de la sala, manteniendo una postura solemne y orgullosa.
– La soberbia es inmensa en el Príncipe Lucian –se escuchó decir por parte de uno de los miembros de La Corte-. Si así se presenta ante nosotros cuando no ha regresado triunfante, no imagino cómo lo hará cuando tenga éxito sus campañas.
– El conocimiento es un premio que pocos logran obtener, y aunque he perdido a muchos buenos guerreros, la información que poseo reemplaza ese perjuicio –soltó Lucian muy seguro de lo que decía.
– Vamos, hijo, ilumíname –dijo Morgan dudando de lo que Lucian tendría que decir porque perder a casi doscientos excepcionales guerreros no era algo que podrían dejar pasar sin hacer problema alguno.
– Los licántropos recibieron una Profecía que habla de la llegada de la hija de la Madre Luna a La Tierra para que de ella aparezca el híbrido que unirá los pueblos sobrenaturales –los murmullos empezaron a alzarse en el salón, ya que los vampiros desconocían que sus enemigos hayan recibido un mensaje que hable de un híbrido-. Ahora estoy estudiando la posible relación que puede haber entre el híbrido que señala la Profecía de los licántropos y la que recibimos los vampiros milenios atrás.
– Pero Lucian, eso puede ser una simple casualidad –respondió Morgan tratando de que los presentes se calmaran ante lo revelado por su hijo.
– Nada se da por casualidad, padre, más cuando los que sobrevivimos a la incursión en territorio Höller pudimos ver el poder que posee la Luna de esa manada.
Los miembros de La Corte exigieron al príncipe que detalle lo ocurrido en Lima, por lo que Lucian pidió a Darius que relate los hechos al haber permanecido en el jardín posterior de la Mansión Höller, donde sucedió el increíble cambio de la luna a un sol de mediodía de verano. Los ancianos que conformaban La Corte, los consejeros y Morgan Dracul no podían creer lo que escucharon pronunciar de los labios de Darius, a quien conocían bien y sabían que jamás se prestaría a mentiras o a exagerar los hechos suscitados.
– Entonces, esa humana es especial –concluyó Morgan.
– No sé si será humana. Sospecho que no, que es algo más, ya que lo que demostró es un poder que solo la divinidad posee –indicó Lucian.
– Y que ella sea así de poderosa, ¿confirma la Profecía que los licántropos recibieron? –preguntó el líder Dracul.
– Sí. Ella murió y renació de alguna manera, recibiendo el poder divino que como hija de la Madre Luna merece. Y ese hecho lo contemplaba la Profecía. De ser así, quiere decir que son estos tiempos cuando lo ofrecido por la divinidad se hará realidad, y puede ser que eso incluya la profecía que se nos fue entregada –lo señalado por Lucian conmocionó a los vampiros reunidos ahí-. El momento de decidir si aceptamos la profecía que se nos entregó o la rechazamos, ha llegado.
– Eso significa que debemos elegir entre seguir los designios de la divinidad, que nos ha comprobado que es más poderosa que Satanás, o continuar nuestro pacto con él –precisó Morgan.
– Exacto, padre. Debemos tomar un bando porque no exagero al decir que pronto deberemos pelear por el que vayamos a elegir –la seguridad de Lucian hacía ver lo urgente que significaba tomar de una vez una decisión.
– Está bien. En una semana nos volveremos a reunir y cada m*****o de La Corte y consejero, así como el General Darius, el Príncipe Lucian y yo manifestaremos nuestro voto –indicó Morgan para que sea anotado en los registros de Los Dracul-. Piensen bien la respuesta que manifestarán, ya que de ella depende no solo el futuro de nuestro clan, sino el de nuestra especie.