-Por un segundo en verdad pensé que te casarías. -Y yo.- Le respondí a Mario quien estaba al lado mío, sobre la cama, haciéndome cariño con su mano a lo largo de mi espalda. -Me alegra de que hayas decidido quedarte conmigo. Me apoyé sobre mis codos y lo miré con una ceja alzada. -Técnicamente estoy soltera. No me he quedado con nadie. Sonrió de lado. -Habrá que cambiar eso.- Se inclinó hacia delante y besó con cariño mi hombro desnudo.- ¿Quieres ser mi novia? Me volví a recostar, tomé su rostro entre mis manos y lo besé. Su cuerpo se puso encima mío y comenzó a acariciar mi costado con la punta de los dedos. -¿Esto es un sí?- Susurró besando la base de mi cuello. -Es un 'Primero tenemos que hablar'. Luego te responderé. Gruñó en desaprobación y volvió a besarme. Se apartó en bus

