Jamás lo volveré a ver.

1058 Words
Sigo con la cara enterrada entre sus tetas, no porque quiera, sino también porque me siento terriblemente avergonzado, no hice nada, solo me senté aquí y ella hizo todo, le quité su virginidad y luego me pasmé, fue tanto el placer y la impresión que me comporté como un adolescente sin experiencia, siento como se tensa incomoda, con toda la pena que me invade levanto el rostro pero soy incapaz de pronunciar palabra alguna, se ve tan erótica con ese look de recién follada, o más bien, de recién haberme follado que de nuevo me siento tan pequeño y avergonzado, un dildo de silicon hace la misma función que hice yo, nada, absolutamente nada. La situación es de lo más incomoda, se levanta de mi y aprovecho a guardar mi fracasado m*****o, no puedo dejar de ver esas tetas que se cuelgan cuando se inclina a levantar su brasier, se lo coloca habilidosamente y se acomoda el vestido sin siquiera mirarme, y es que la entiendo perfectamente, resulté un fracaso, un fracasado que le robó la virginidad y no estuvo a su altura, me avergüenzo de tal manera que no puedo verla a la cara. —Lo siento, esto no debió pasar así — me disculpo dándole la espalda y salgo de la oficina para ir a supervisar que todo esté bien en la barra. *** Anastasia recupera solo un poco de la cordura y se levanta para buscar su sostén y acomodar su vestido, apenas termina cuando escucha el arrepentimiento de Damián y que este se retira dejándola sola en esa oficina, se tapa el rostro con ambas manos y logra reprimir las lágrimas que buscaban salir en cascada. —¿Qué hice? — se recrimina la joven asustada. Respira profundamente y sale de esa oficina, apenas se despide de sus compañeros con una señal desde la distancia y sale del bar directo a su departamento. Una ves dentro cierra la puerta y pega la frente en ella, su respiración es agitada y su corazón late casi como cuando estuvo sentada sobre Damián. —No puede ser, ¿qué hice? —sigue cuestionandose. —Ay por Dios, ya no soy virgen, si mis papás se enteran me matan, no volverían a dejarme salir a ningún lado. —¿Qué hiciste Anastasia? —se pregunta a si misma. —Nisiquiera lo conocías, no usaste condon, se dio cuenta que eras virgen, que vergüenza, tuviste tu primer beso y en ese momento perdiste la virginidad, ¿como pudiste? —se reprocha y hasta que esta un poco más tranquila va a su habitación y se desnuda para tomar un baño. Se para desnuda frente al espejo y se observa detenidamente. —¿Qué pensará de mi? —Es obvio que no le gusto. —Seguro se arrepintió de haber estado conmigo. —Se disculpó porque fue tan patético tener sexo con alguien tan simple como yo que hasta le di pena. —Esto es terrible, jamás volveré a ese lugar, no podría verlo de nuevo. —Seguro piensa que estaba desesperada por acostarme con quien fuera, debe estar pensando lo peor de mí. Al fin entra al chorro de agua fría y su ansiedad disminuye considerablemente, al terminar, se pone su pijama color rosa pastel y se mete entre las sábanas para intentar dormir. —El sexo es delicioso —acepta enterrando la cara en la almohada. —Jamás, ni en mis más locos sueños hubiera pensado que se sentiría así. —Damián —pronuncia el nombre y sonríe—. Jamás te volveré a ver. Decidida a no volver a mostrar su avergonzado rostro al joven del bar, toma su teléfono y llama a su única amiga real para desahogarse con ella. —Claudia, no lo vas a creer —grita eufórica en cuando su amiga toma la llamada. —¿Qué pasa?, ¿ya viste la hora? —Es que pasó algo y necesito contártelo ahora mismo o siento que voy a explotar. —Dime —pide la joven a kilómetros de distancia. —Perdí mi virginidad —lo suelta como si fuera una carga pesada provocando una fuerte risa del otro lado del teléfono. —Lo digo en serio Claudia. —Ana, nisiquiera has dado tu primer beso o salido con alguien... —Hoy lo hice, todo en uno, me bese con un tipo y tuvimos sexo —confiesa escuchandose a si misma con tal absurda confesión. —No, no, no, no, dime que es una broma... —No lo es— palmea su frente deseando que no hubiera pasado. —Pero ¿Cómo?, ¿Quien era? — pregunta incrédula. —Se llama Damián. —¿Qué más?, ¿dónde se conocieron?, ¿cuanto tiempo llevan saliendo?, ¿por qué no me habías contado? —Ay Claudia...—suspira con pesadez antes de contarle la más que breve historia entre ellos. —No puedo creerlo —espeta Claudia con incredulidad después de haber escuchado el relato—. Te acostaste con un desconocido, te entregaste completamente solo por un beso, pensé que llegarías virgen al altar hasta que tus papás te lograran casar con Emilio. —Pensé lo mismo, pero no con Emilio. —Él me ha preguntado mucho por ti, ¿sabias que esta trabajando con tu papá? —Si lo sé, al parecer él será el nuevo encargado de la empresa. —No entiendo como es que no quisiste estudiar administración y trabajar con tu papá... —No me llama la atención todo eso de la empresa de trasporte, lo mio es la odontología —y no es mentira lo que dice, solo que esa no es toda la verdad, no se imagina trabajar cerca de su padre, de ese hombre que le provoca incomodidad su cercanía, su mirada y hasta su voz cuando están solos. —El próximo fin se semana iré para allá —Ana cambia la conversación. —Nunca comprendí tu insistencia de estudiar en otra ciudad si aquí hay una universidad con la carrera que elegiste. —Sabes bien que quería un poco de libertad, solo lejos de mis papás podría hacer cosas de alguien normal de mi edad. —Si, tienes razón, pero te extraño. —Nos vemos en pocos días, además, cuando termine de estudiar mis papás me obligarán a regresar, no creo que me dejen permanecer aquí.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD