—Gracias por venir por mi.
—Que bueno que me hablaste, así podemos platicar sin que tus papás se entrometan.
—Si, ellos piensan que llegaré en dos horas, eso nos dará tiempo suficiente para platicar con tranquilidad —ambas sentadas en las cómodas sillas de una cafetería.
—No perdamos más tiempo, cuéntame, ¿Cómo fue?, no omitas los detalles —exige ansiosa aunque por supuesto, Ana omitió los detalles más escandalosos en la narración.
—Según lo que me has contado, fue algo de una sola noche y creo lo mismo que tú, se arrepintió, pero no por las razones que tu crees...
—¿A no?, ¿entonces?
—Definitivamente tienes un problema de autoestima, no eres para nada fea, al contrario, siempre fuiste de las más bonitas de la escuela, atraes miradas a donde quiera que vas, tu cuerpo es simplemente irreal, tienes unas curvas de infarto.
—Estas exagerando, soy completamente insípida, no tengo nada relevante.
—No puedo creer lo que estas diciendo, a pesar de la ropa conservadora que siempre usas, se nota que tienes un cuerpo perfecto, pero ese no era el punto, yo creo que se arrepintió por tu inexperiencia, seguro no te desempeñaste muy bien, pero eso es normal, estabas perdiendo tu virginidad, por su puesto no podías ser una guerrera en la cama.
—No sé ni como me atreví, él quiso salir de mi cuando se dio cuenta de que era virgen pero me negué, seguro cedió porque le dí lastima.
—No digas eso, es muy común que los hombres quieran acostarse con cualquier mujer, sobre todo si se la encuentran en un bar, es sexo ocasional, ese fue tu caso, sexo con un desconocido, pero dime algo, ¿tomaste la pastilla al otro día?
—Por supuesto, fue lo primero que hice, puede que haya perdido la cabeza ese día pero al siguiente día la recuperé.
—¿Y sobre Emilio?
—No me interesa Emilio, sé que es buena persona, pero simplemente no me atrae.
—¿Cómo puedes decir eso?, el tipo es guapísimo, es un caballero y siempre ha estado tras te di, además, tus papás lo adoran, no entiendo como es que no te das una oportunidad con él.
—Precisamente por eso, porque mis papás lo adoran, temo que él pueda ser tan controlador como ellos o que se deje manipular por ellos, estoy harta de vivir así.
—En eso tienes razón, lo peor que te podría pasar sería encontrarte a un tipo como tus papás.
***
—Papás, estoy en casa —anuncia Anastasia al entrar a casa y cerrar la puerta tras de si con un ondo suspiro.
—Anastasia —saluda su madre con un abrazo que Ana corresponde sin demasiado animo.
—¿Cómo estas mamá?
—Bien por supuesto, hace varias semanas que no venias...
—La universidad me mantiene ocupada
—¿La universidad?, ¿solo eso? —indaga con mirada inquisidora.
—Si mamá, solo eso, la escuela es muy demandante. Subiré mi maleta a mi habitación.
Sube las escaleras con la pequeña maleta que trajo para pasar el fin de semana en casa de sus padres, pero antes de entrar a su habitación se encuentra con su padre.
—Anastasia, hija, no sabía que ya estabas aquí —se acerca el hombre haciendo latir incómodamente el corazón de Ana.
—Llegué hace un momento —abre la puerta de su recamara pero su padre la detiene.
—¿No vas a saludarme? —pregunta tomándola de la muñeca.
—Si claro —Ana baja la cabeza y le da un ligero abrazo sin acercarse demasiado, pero el hombre la pega a su pecho y le estruja la espalda, Anastasia se separa rápidamente y pone la maleta delante de ella.
—Has crecido mucho —observa Mariano.
—Mi estatura no ha cambiado y dudo que cambie.
—No me refiero a tu estatura, te ves diferente, más mujer, supongo que tendrás muchos pretendientes.
—No papá, nadie me pretende —responde rápidamente.
—¿Seguro?, no me gustaría que algún niñito le robe la inocencia a mi pequeña.
—La escuela me mantiene muy ocupada no tengo tiempo para esas cosas.
—Espero que así sea, tengo planes para ti.
—Voy a guardar mis cosas, los veo en la cena —sin esperar respuesta de su padre entra a la habitación y cierra con seguro, se recarga de la puerta y pone una mano en su pecho para tranquilizar la sensación que siempre le ocasiona hablar a solas con su papá.
Después de la cena, la cual se centró en discutir sobre la pérdida de tiempo que es que Ana estudie en otra ciudad, sube a su habitación para tomar un baño, fastidiada del mismo tema de siempre, se despoja de su ropa dejándola en el suelo de la habitación y entra al baño, mientras termina de lavar su cuerpo, observa una sombra moverse afuera de la puerta, cierra la llave de agua y se envuelve en la toalla, su respiración se reduce al mínimo al ver que la sombra se detiene, se tapa la boca con una mano y se queda temblando hasta ver que la sombra se mueve de nuevo, espera varios minutos y al no ver más la sombra ni escuchar algún ruido, abre la puerta lentamente y se asoma a través de la rendija, cerciorandose de que no hay nadie en su habitación, toma valor y va directo a poner el seguro a la puerta, después de vestirse, se da cuenta que la ropa interior que dejó tirada en el suelo de su recamara, ya no está.
Suspira profundamente y se mete debajo de las sábanas para dormir en el refugio que su cama ofrece.
—Al fin —respira profundamente al entrar a su pequeño pero seguro departamento lejos de sus padres—. Debo ser más creativa en inventar pretextos para no ir a visitarlos.