Capítulo 76. Un juego de miradas… ¡uno de peligro¡ Carlo se comenzó a sentir demasiado cómodo con Juliana, la cena llegó y él la ayudo a pelar su langosta, colocándole pedazos enormes y carnosos en su plato. Juliana comía el exquisito manjar con un gusto que hacia que la boca del doctor Mancini se llene de saliva, la cual debía tragar mientras la veía. -- Dime una cosa Juliana, con todo lo que lees y teniendo preferencia a los dramas de terror podría concluir entonces, que no crees en el amor – ella rio. -- No es que no crea, es que no soy fan de los clichés – -- Oh, qué lástima. Porque tenía planeado recitarte un poema al saber que trabajabas en una editorial – ella lo pudo evitar mirarlo con diversión. -- ¿En serio?, ¡Conoces un poema! – ahora fue Carlo le que rio. -- En realidad n

