Capítulo 80. La gran sorpresa. En el departamento de los Farelli, Maia y Vicenzo miraban sus teléfonos con diversión. -- Siguen sin responder – murmuro Maia, -- Eso solo significa que todo sigue bien – le respondió Vicenzo con una sonrisa de satisfacción. Maia se acurrucó contra su pecho y sonrió. -- Me encanta cuando jugamos a ser cupido mi amor. Eso es parte de mi destino – Vicenzo besó su cabello y susurró, -- Mientras no juegues con el mío, todo está bien – Maia soltó una carcajada y lo abrazó más fuerte. Algunos días después. Sara, Juliana, Luca y Marco estaban sentados en la sala del departamento de Luca, compartiendo una botella de vino mientras planeaban algo que pudiera igualar la intromisión de Maia y Vicenzo en sus vidas. -- Nos jugaron una trampa con esas citas a ciega

