Capítulo 79. Entre miradas y confesiones... nace algo más. Juliana sonrió con un toque de diversión. -- Espero que tengas razón, doctor Mancini – se sentaron en una mesa junto a la ventana, desde donde se veía el bullicio de la ciudad sin ser parte de él. Un ambiente más tranquilo, más íntimo. -- ¿Qué te gustaría pedir? – le preguntó Marco acomodándose en su asiento. -- Cappuccino – le respondió ella sin dudarlo. -- Siempre es mi primera opción – -- Buena elección – le dijo él con aprobación. -- Yo me tomaré un expresso doble – Juliana arqueó una ceja. -- Así que eres de los que necesitan una fuerte dosis de cafeína para empezar su día – -- Soy médico. Mi vida depende del café – murmuro. Ambos rieron con complicidad. Cuando la mesera trajo sus pedidos, la conversación fluyó con

