_ Lo siento chiquita. Estoy muy pero muy enojado contigo. Ya no me interesa. Has perdido tu oportunidad. _ me dijo en el oído, mostrándose enojado, pero no tan convencido de lo que decía. Como era más alto que yo, lo tomé por el cuello e hice que se inclinara para poder hablarle también al oído. Me sentí mucha más segura, cuando su cuerpo se estremeció al experimentar la caricia de mis manos en su cuello. _ Voy a esperarte en la habitación. Se que vendrás. _ Aposté a que vendría, pero sí tenía miedo en el fondo de mi corazón, de que tomara su auto y se fuera en ese momento de espera. Aunque si ese fuera el caso, entonces tendría que ser yo quien fuera hasta el hotel, antes de que se vaya al aeropuerto. Pensé Me senté sobre la cama a esperar. Comencé a ponerme nerviosa cuando vi que, pas

