Había terminado la última sesión de esta terapia, que se habían extendido sin medida cada vez, más de lo normal. Pero tenía que decir que realmente me estaba sintiendo poco a poco, más libre mentalmente de los demonios que no me dejaban respirar, cuando pensaba en ella o escuchaba su nombre. Pero seguro de que podía aprender a controlar mis emociones y hacer que el recuerdo de los momentos que viví junto a ella, sean algo grato. Que sintiera alegría por esos recuerdos y no dolor. Sentirme afortunado de haber tenido la oportunidad de vivir ese tiempo con ella, que, aunque corto, y lleno de problemas y situaciones, tuvimos momentos muy lindos juntos. Y es mejor dejar de verlos desde una perspectiva negativa. También estaba cada vez más convencido, de que podía aprender a vivir sin ella, pe

