: V e n g a n z a

2432 Words
MACA —¿Y sí es mala idea?—Dylan se encogió de hombros. Para posarse a un lado de mí—, No quiero un novio. —No sales con las personas sólo de modo romántico. ¿Sabías? Se le llama amigos. —Eres un tonto. —Mira, Maca. Me vas a agradecer, tus amigos tienen citas todo el tiempo y... Tu cuarto es lindo, pero de hueva estar en el todo el tiempo. —¿Y mis faldas tienen algo de malo? —No, pero úsalas con sudaderas no tan grandes. Salió de la habitación para yo comenzar a cambiarme, las palabras de Dylan me resonaron, quite la sudadera, y miré mi falda de nuevo. Resoplo para colocarme una sudadera mía, no de Christian, aunque, igual grande. Escuché el sonido de la puerta, abrí encontrándome con Valeria quien me sonreía con dulzura. —Hay un chico abajo, buscándote—, Me miró con pícardia—Se mira dulce. —Gracias. Pero... ¿No dijo su nombre? —Mateo, me parece—, caminó hacía las escaleras y me miró de reojo—, Se miraba nervioso, he de admitir. —¿Él nervioso? Ah, gracias. Baje las escaleras casi corriendo y tomé una bocanada de aire para calmar mis nervios, apenas lo observé noté que sí, parecía nervioso. —Hola—, dije introduciendo mis manos en los bolsillos. —¿Quién es este chico Macarena?—, Cuestionó Christian cruzando los brazos sobre su pecho. Mis ojos cayeron en Ares noté como sus ojos se giraron con un poco de molestia, ignoré eso, no queriendo hacer algo que saliera de nuestras manos. Yo le había dado fin a todo esto. Miré a Alan, quien le dio a Fabiola un plato sonriendo. —No llegues tarde. Asentí para salir de la cada con Mateo, ayer me habría dicho por la ventana que si íbamos por un helado, después de negarme, insistió en que podría ser divertido, acepté. —Tus hermanos te cuidan bien, ¿No?—, se burlo caminando a un lado de mí hasta que llegamos a su coche. Subí. —Claro—, Alargué con sarcasmo. —¿Te gustan los chistes?—, preguntó mientras conducía. —Pues... —¡Tengo uno buenísimo!—, alargó para sonreír con burla—¿Qué le dice una gallina triste a otra? —¿Qué? —Necesitamos a-poyo. Soltó una carcajada contagiosa, reí junto con él, la tranquilidad llegó a mí, tenía una risa increíble, de aquellas que parecían contagiarte, en realidad el chiste era malisimo, ¡increíblemente malo! Pero su risa contagiaba aquella gracia que su chiste no. —¡Ah que esta buenísimo!—, me codeo entre sus risas, negué aguantando las carcajadas—, ¿Cómo qué no? —¡No! ¡Es malísimo!—, me reí sujetando mi estómago. —¡No! ¿Cómo así?—, contuvo la risa para mirarme de reojo—, Tengo otro, este está buenísimo. —A ver, iluminame—, dije aguantando la risa. —Me gustan los elefantes. Todo lo demás me parece irrelefante. —¡Ay, no puede ser!—, me carcajeo a lo que él se rió también con aquellas carcajadas contagiosas—, ¡Es malísimo! ARES —No te diré a donde fue Maca—, Dylan seguía jugando video juegos—, ¿Quieres arruinar su salida? —No. —Ajá. La niña te cae mal, más no tienes que arruinar su vida por ser la hermanita de Christian. Dylan siguió jugando aquel video juego, sin mirarme. Miré el celular de Dylan para tomarlo y salir de la habitación buscando aquel chat con Maca. Maca: Tenías razón. Me la estoy pasando bien, ganaste. :) Dylan: Te lo dije. Rodé los ojos, para mandarle yo un mensaje fingiendo ser Dylan. Dylan: ¿Y a donde te llevo? Pasaron un par de segundos cuando ella respondió. Maca: Al centro comercial, helados, ¿Por? Dylan: Curiosidad. Borré los mensajes para dejar el teléfono de Dylan en el pasillo, ¿Cómo era posible que ella saliera con un idiota? Saque mi celular para buscar el número de Paula, para mandarle un mensaje. Ares: ¿Estás libre? Tomé mi chaqueta y salí de casa, para subir a la motocicleta, si ella quería jugar a estos juegos estúpidos yo podría jugar con más fuerza, por las cosas que hizo Christian y, porque ella ahora lo merecía de ese modo. Paula: Yes ♡ Rodé los ojos para conducir a casa de Paula, sentía la bilis dentro de mi garganta, Maca era una niña inmadura, tonta. Que parecía creer que todo lo que pasará tendría que ser sobre ella. ¿Tan mal se sentía con él cabron de Theo que ahora saldría con otro cabron? Apenas me estacione fuera de la casa de Paula ella salió casi corriendo para aferrarse a mi cuello dejando un beso en mi mejilla, sonriendo con emoción. —¡Hola Ares!—, chilló con emoción. Aferrándose en mi cuello. Lo primero que llegó a mí nariz fue aquel apestoso perfume, habría sido posible que se vaciará el frasco entero en su cuerpo, ella subió detrás, tomándose de mí. —¿A dónde iremos? —Dar la vuelta. Sólo eso, no tienes que volarte la cabeza—, Arranqué, directo al centro comercial. Ella no dejaba de hablar, agradecía que el viento y el sonido de la motocicleta se mezclará con su voz y con ello no tendría que escuchar una y otra vez el ruido de su voz. Mientras conducía pensaba sobre la historia de lo que pasó con Christian, no siempre habríamos sido enemigos, en realidad, era que alguna vez fuimos amigos. Me estacione, bajando de la motocicleta, Paula hizo exactamente lo mismo, ella seguía hablando sobre dios sabe qué, parecía emocionada ante ello. Rodé los ojos. Ella tomó mi brazo, aferrando su mano en mí. —¡Habrá una fiesta este fin de semana! ¿Iremos? —No sé. Lo pensaré. Caminé con ella aun aferrada a mi brazo hacía donde se encontraba Maca, mientras que la voz de Paula resonaba en mis oídos con fuerza. Dejo de parecerme buena idea que Paula fuera con la persona con la que llegaría hacía en dónde se encontraba Macarena. Apenas nos adentramos mis ojos llegaron a ella, ¿Cómo no hacerlo? Ella reía con fuerza junto con aquel chico. Aparte la mirada de ella para después pasar a pedir los malditos helados. Ambos pedimos, ella parecía emocionada y no podía entender, ¿Por qué? No era la gran cosa, solo eran unos helados, un poco de atención. Los ojos de Maca y los míos fueron a los de ella, podría decirse que compartíamos cientos de emociones entre ambos y se sentía extraño. Bufé apenas ella aparto la mirada y continuó hablando con aquel payaso. —¡Escuché que vendrá tu banda favorita! ¿Iremos? –¿Juntos?—, pregunté con sorna. Ella asintió sonriendo—, ¡Ay! Paula, a ti ni siquiera te gusta esa música. —Ajá—, encogió los hombros y sonrió para seguir comiendo—, Pero te gusta a ti. Me gusta hacer las cosas que te gustan? —Paula—, le advertí. —¡Sí! ¡Ya sé! Solo somos amigos—, me siguió asintiendo dos con una sonrisa—, Pero, ¿Los amigos no tienen detalles por el otro cuando le quieren? —No quiero que te ilusiones Paula—, le advertí nuevamente. —No me voy a enamorar de ti. Se que solo somos amigos. MACA —Escuché que tuviste una cita hoy Maca, ¿Qué tal te fue?—Papá siguió comiendo mientras preguntaba—, ¿Quién es? —Es un chico divertido. La pase bien—, Alargue mirando mi plato—, Se llama Mateo. Ares habría llegado con Paula y una especie de revolución habría llegado a mi vientre, en realidad se habría sentido sumamente extraño, como... No eran celos, pero ¿Qué hacían juntos? Pase toda la cena callada, mirando mi plato, no terminé. Apenas todos terminaron yo guardé mi comida en el refrigerador, para soltar un suspiro. Todos se fueron a dormir, yo me quedé sentada en el jardín tocando la guitarra, quería despejar mi cabeza aunque en realidad me llegaba de un modo u otro. "Siempre vuelvo a aquella vez, cuando vi tus ojos por primera vez..." —Ay, Maca. Pareces una niña tonta—, susurré rodando los ojos—, Ya, saca eso de tu cabeza. Dejé la guitarra apoyada en el suelo, para soltar un suspiro pesado y caminar directamente a la cocina. Mis ojos chocaron con los de Ares, aparte la mirada para suspirar, tomando un vaso de agua, sus ojos me hacían sentir algo en el vientre. Iba a caminar hacía arriba pero él se interpuso entre la puerta y yo. Nuestros ojos chocaron a lo que aguante la respiración. —¿Qué hacías con ese idiota?—, preguntó seco, encogí mis hombros—. A partir de hoy te haré la vida imposible, pajarito. —¿Qué? ¿Pajarito?—, pregunté confundida frunciendo las cejas—, Ay, Ares. —Eres una inmadura. —¿Yo soy la inmadura? ¡Ares apenas y nos conocemos! —¿Nos conocemos? Me besaste sin conocerme Pajarito. —Ay, dios. Esto no nos llevará a ninguna parte—, dije rodando los ojos—, ¿Qué quieres de mí? —Hacerte la vida imposible, ¿No lo escuchas? —Para dañar a Christian, ¿No? Ya me lo dijeron—, le dije rodando los ojos—, Eso te hace a ti el inmaduro. No seré parte de tú venganza. Tomé aire y suspiré, para salir casi disparada a mi habitación, apenas me recosté escuché el sonido de la puerta, rodé los ojos esperando que no fuera Ares, ya había tenido mucho de él. —¿Maca?—, era la voz de Fabiola. —Pasa. Ella se adentró con una mueca—¿Puedo dormir aquí? Podía ver cómo en sus ojos se miraba un poco de tristeza, apenas pasó apago la luz. —¿Aquí? Claro, ¿Sucede algo? Ella se vino a recostar junto a mí y me miró con una pequeña mueca. —¿Qué se siente tener un padre Maca? —¿Extrañas al tuyo?—, me anime a preguntar ella asintió. —Papá se fue cuando tenía la edad de Francia. Tiene una nueva familia... Hoy lo vi y hace todo lo que con nosotros no quiso—, dijo con tristeza. Para soltar un suspiro—, No lo entiendo, ¿Fue mi culpa? ¿Por qué con ellos si es feliz? ¿Qué tienen ellos que yo no? Su pregunta resonó en mi cabeza con aquella tristeza que se cargaba, no podía si quiera imaginar un poco de lo mucho que eso le dolía, puesto que al final, era una niña. ¿Cómo le explicas a una niña que su padre prefirió ser feliz con alguien más? No tenía sentido. —Ven—, dije abrazándole, ella recostó su cabeza en mi pecho—, Él se lo pierde Fabi, yo cuando tenga hijos quiero que sean como tú. Ella me sonrió ligeramente, parecía irreal. Paso su mano por mi cabello e hizo una mueca. —¿Y qué se siente tener papá Maca? —Mi papá... Es muy lindo, siempre hace todo para que sea feliz—, le dije sonriendo ligeramente. Para mirar el techo—, Le es difícil, intenta ser una madre y padre a la vez, es gracioso. —¿Y que paso con tu mamá Maca? ¿Ella también hizo una nueva familia? —Mi mamá...—, Alargue pasando mis dedos por su cabello—, Ella murió, cuando era una niña... Pequeñita, tenía cuatro años quizá. En un accidente, o eso creo, a mi papá no le gusta hablar de ello. —¿Y ella era bonita? Miré hacía el techo y encogí mis hombros un poco. —Eso creo yo. Seguramente era guapísima, no se como era, no tengo fotos de ella, quizá todo se quemó en un incendio. —Sí era como tu, seguramente era guapísima—, me dijo sonriendo—, Porque tu lo eres. —¿Te parece? ¿Has visto la película donde salen mounstruos en una universidad? De sustos. —Ah, ¡Sí! ¡A mí me encanta esa película! —Pues, en secundaria a mi me decían que parecía Randall, con eso de los braquets, los lentes. —¿Quién te decía eso? —Alguien que amaba. —Pues parece que él no te amaba mucho. —¿Por qué lo dices? —Porque quien te ama no te lastima—, dijo entre bostezos. —Ya duerme, hablaremos mañana—, le dije. Ella asintió. Miré el techo por lo que me parecieron horas, con cada palabra de Fabiola resonando en mí cabeza, una niña de 11 años tenía más visión de la realidad que yo, me quedé dormida un par de minutos después pensando en cada una de las palabras que ella dijo. Apenas desperté lo primero que vi fue a Fabiola, me levanté y comencé a arreglarme, me miré en el espejo y rodé los ojos. Llamé a Samantha. —¿Sabes que hora Maca? ¡Eres una desconsiderada! —Llama a Alexis. ¿Cómo dirías tú y Alexis? Ahm EDM —¿Hablas enserió? ¡Eso es super! ¡Llamaré a Alexis que vaya por ti! Apenas lo dijo cortó, sonreí ligeramente para acercarme al tocador sacando una hoja y un marcador. Buenos días Fabi. Espero te sientas mejor, ¡Ten un buen día! ¿Puedes decirle a mi papá que salí con Sam y Alexis? Gracias :) Pasado los cinco minutos un mensaje de Alexis llegó estaba abajo, baje con sigilo y salí de casa para subir al auto de Alexis quien bajo sus lentes de sol con forma de fuego en los bordes y sonrió ligeramente. —Traje motor—, se mofó dejando un café en mí mano—, ¿Así que EDM? ¿Te caíste de la cama? —Necesitaría diez de estos—, me mofé tomando de este—, ¿Siempre despiertas tan temprano? —A veces. Hoy fue el caso—, me guiño el ojo. Condujo a casa de Sam, mientras cantábamos a todo pulmón bailando ligeramente, ambos reíamos entre algunas partes.
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