Siempre me habría esforzado con tener las mejores notas para poder ir a una universidad que me abriera miles de puertas, así que no me centraba mucho en tener amigos, pero el caso con Sam y Alexis habría sido diferente, compartían cierta similitud en personalidades y se miraban increíblemente fabulosos, siguiendo las modas.
Siempre pasábamos las tardes en casa de uno de los tres hablando hasta por los codos y riendo de videos que mirábamos de Internet. Cantábamos canciones de lo más profundo de la garganta y gritabamos con fuerza, con ellos habría encontrado un lugar seguro; por ello cuando me mude con mi familia y la de Ares todo habría descontrolado absolutamente todo.
No había invitado a nadie a casa.
Nadie lo habría hecho en realidad, puesto que sería aceptar que nos encontrábamos siendo hermanos, bendito desastre, no me atrevía a decir que sería familia de Ares, no se los habría contado a ellos. Y, aunque confiaba firmemente en ellos, no quería decirlo.
Supongo que creíamos que todo esto se trataba de un simple juego, algo que no duraría demasiado tiempo en estar aquí, nos equivocábamos con cada uno de los pasos que dábamos. Nos habríamos convertido en una familia disfuncional, nueve "hijos" intentando convivir, o mejor dicho, mantener paz. En general nos llevábamos bien, pero yo besaba a Ares, Christian y él mantenían una enemistad y con todos los cambios la casa era un caos. Once personas viviendo bajo un mismo techo hacía que nunca hubiera silencio en casa.
—A mi me parece que no nos quiere invitar a conocer su nueva casa—, resopló Alexis—, ¿Es fea? ¿Vieja?
—En realidad, mi casa sigue llena de cajas—, mentí sin verlo, aplanando mi falda color pastel, no podía verlos—, Podríamos ir a casa de Alexis, tiene un hermano guapísimo.
Alexis rodó los ojos y miró a Sam quien soltó una risa burlona señalando una de las mesas vacías a lo que caminamos hacía ella.
—Tu no tendrás más hombres pronto—, acusó con diversión dejando su almuerzo en la mesa—, ¡Aún no puedo creer que sigas siendo virgen!
—Ni yo—, resolplo divertida Sam—, ¿No sientes que hay telarañas ahí abajo?
—Eres una sucia—, dije con asco. Para ver a Ares, quien iba de la mano de Paula—, ¿Ellos volvieron?
—Tal parece—, encogió los hombros Alexis—, Paula en realidad lo ama. Eso es lo único que se.
Y eso, no lo sabía solamente Sam, todos podían ver como en la mirada de Paula se desbordaba el brillo, la emoción, absolutamente todo. Como cada chica que pasaba por la vida de Ares.
Me dedique un poco más a conocer sobre él, después de la fiesta. Conocía rumores de Ares pero nunca le habría puesto un rostro a aquel nombre que todos se encargaban de mencionar. Era un fuckboy, de pies a cabeza usando a las chicas para cada cosa que él quisiera y necesitará. Solo sexo y eso le rompía el corazón a todas las chicas. Era una pena.
—Todos creíamos que era una apuesta, cómo cada chica que se cruza en la vida de Ares—, resopló Sam. Para sacar unos takis de su mochila, introduciendo una fritura a su boca—, Va de cama en cama. Pero a él nadie lo juzga.
—Sigue desayunando así y morirás joven, Samantha—, le reprendió Alexis. Para comenzar a comer su fruta—, Inconsciente.
—Debería de desayunar eso—, dije para mis adentros. Morir joven.
Inmortalidad, ¿No? Pensé.
Sam miró con la mirada desafiante a Alexis, quien le sonrió con diversión, una sonrisa llena de maldad cruzó sus labios y me miró.
—¿Y que con esas sudaderas? Necesitas usar algo menos raro con tus faldas Maca—, me dijo de un de repente Sam—, Vistes fatal.
—Quién te esta diciendo es Alexis, no yo—, me defendí sacando mi almuerzo, para resoplar—, Además, mis faldas son cómodas.
—Y bonitas. Pero no con esas sudaderas, a Miranda le daría un infarto de verte, ni Andy se atrevió a tanto.
El diablo viste a la moda, pensé. Rodé los ojos.
—Bueno, luce mejor que cuando usaba suéteres de anciana. Existe la moda vintage pero tu parecías sacada de un asilo de ancianos.
—Takis de desayuno, eso está mal—, le dije a Sam.
—En fin, no solo traje takis… También tengo…—, rebuscó en su bolso para sacar una coca—, Además. Si muriera joven, por lo menos no tendría arrugas y me recordarán como lo que soy, fabulosa, increíble, guapísima...
—Egocéntrica—, añadió Alexis. Le di la razón.
Miré hacía aquella lonchera, ¿Por qué era rosa? Era linda, llena de brillitos. Gastón amaba cocinar, de eso no tenía dudas, miré lo que hizo, eran crepas y con el hambre que tenía, agradecía infinitamente esto. Saqué primero una galleta para comerla.
—Se esparció el rumor de que Ares te defendió y ese golpe es dado por Theo—, comentó Samantha—, ¿Cuándo pensabas decirlo?
Encogí mis hombros para comenzar a comer la crepa. Ellos se miraron.
—¿Por qué te golpeo Theo? —, insistió a lo que no dije nada. Seguí comiendo, intentando prestar la menos atención posible ante sus palabras—, ¿Lo ha hecho antes?
—¿Eso es cierto? —, Alexis alego mirándome incrédulo—, ¡Maca! ¿Cómo es posible que todos los días que te pregunto que hay de nuevo eso no lo mencionas?
—Quedarte callada no te salvará de nosotros, Maca—, se inclinó hacía adelante, no me inmuté—, Theo, Ares. Los gemelos… ¿Qué pasa en tu vida?
—¿Maca?
Intenté enfocarlos, en un intento vano, el rostro de confusión de ambos llegó, intenté notar lo que pasaba, la lengua y la garganta comenzó a picarme, con furia, más de la que podría intentar pensar, miré la crepa, para fruncir las cejas, ¡Maldita sea!
—¡Mierda! —, jadeo para intentar tomar aire, me levanté y los miré.
Tomé todo el aire que pude, intentando estabilizar absolutamente todo. Cosa que se complicaba demasiado.
Sam frunció las cejas y tomó mi comida, en sus ojos se notó la inquietud, hasta que descubrió aquella cosa que todos amaban. Y mi enemigo mortal.
—¡Mierda! ¡Esto tiene fresa!
ARES
Paula ella era buena amiga. Pero siempre intentaba sobrepasar aquella fina línea entre lo que era sexo de una noche y… Una relación, siempre le habría hablado claro, de eso no tenía ni una sola duda al respecto. Mis ojos cayeron en ella, Paula, ella no paraba de hablar, era cómo si se hubiera tragado un maldito diccionario, se le daba bastante bien, nunca repetía las pláticas, ni mucho menos. Ella parecía que todos los días tomaba jodidos estupefacientes, me agradaba. Pero había días en que no toleraba su voz.
—¿Me estás escuchando? —preguntó Paula, asentí—, ¡Fue cuando Cam decidió que quería ir! ¿Te lo imaginas? Yo no podría verla en ese lugar, pero, ¿Si ella quería?
Miré a la mesa de Maca, quien se había levantado rápidamente mientras que sus amigos la sacaban de ahí, fruncí las cejas. Ella siendo una niña inmadura aumentaba en mi cabeza, ¿Cómo es que para ella todo se le solucionaba huyendo? ¿Ahora de que lo hacía? ¿De un jodido mosquito?
—Ares, pareces distraído, ¿Sucede algo?
—No. Nada relevante.
Maca no sería ya un tema relevante, si quería ser una niñita que huye de sus problemas, adelante.
—Así que Cam fue de colada, que novedad—, se mofó Paulo, intentando suavizar el ambiente.
—¡Sí! ¿Puedes creerlo? —, chilló ella, rodé los ojos—, Parece que no nota cuando no es bienvenida en un lugar.
—¿Cómo es que hay personas que no lo notan? —, dije irónico, a lo que Paulo me miró con advertencia.
—Lo se, es tan frustrante—, soltó con pesadez—, En fin, escuché por ahí, que Theo fue quien pegó las fotografías, puesto que la hermana de Christian terminó con él. Es una pena, Theo se veía que era un buen chico, parecía una buena relación.
—¿Y sabes por que termino? —, pregunté, ella miró hacía la mesa en donde estaba Theo, para mirar de nuevo hacía acá.
—Se dice, que fue ella quien lo terminó. Había rumores de que él la golpeaba, pero Theo parecía ser una persona tan dulce… Que nadie los creyó, que claro que con lo de las fotografías, creo que es posible—, dijo con una mueca.
—Podrían haberlo notado desde que en la última fiesta golpeo a Macarena.
—¿Macarena? ¡Ah! ¡Sí! Macarena, pobre chica. La habría visto en secundaria, antes de andar con Theo parecía tener más brillo y vestía lindo. Creo que tengo una fotografía con ella…
Saco su celular, para comenzar a buscar, miré a Paulo quien alzó las cejas, en realidad era bastante sorprendente cómo es que ella sabía todo de todos, con que pie cojeaban, cuando estornudaban, era una chismosa.
Nos mostró a ambos una fotografía, donde se encontraba con Maca, usaba sus lentes y su sonrisa tenía unos braquets lilas. Sí, parecía arreglarse más, pero ese no era el punto, si no que parecía una persona extrovertida. No tímida cómo lo es actualmente.
—Ay, se mira tierna con los lentes—, alargó Paulo tomando el celular de Paula—, Muy guapa.
—Y era graciosa, estábamos juntas en el equipo de básquet—, dijo ella tomando su celular—, Pero…
—¿Pero? —, preguntó Paulo, le miré alzando las cejas. Parecía muy interesado en Macarena.
—Cuando comenzó a andar con Theo, dejó el equipo, dejo de usar sus lentes y sólo se le miraba con él.
MACA
La fina línea entre la vida y la muerte.
Miré el techo de mi habitación, me habría traído Dylan casi inmediatamente que todo terminó, la alergia poco a poco fue logrando que dejará de respirar, gracioso, hubiera preferido morir por ingerir demasiada comida chatarra que por una estúpida fresa. La enfermera tardo en darme la inyección, por poco pensé que no saldría esto. Y eso fue lo que mencionó el doctor.
Yo habría sido la tarada que tomó el almuerzo de Francia.
Después me llevaron al hospital, en una ambulancia, con Dylan acompañándome, el doctor lo menciono, “—Quizá de haber tardado un poco más. La vida de ella habría terminado”. No sé si lo habría dicho de un modo bastante seco, o simplemente me habría resonado en la cabeza varias veces. Dylan nos encontró en el pasillo,
, Dylan también, no se habría separado de mí en un solo segundo, a Sam y Alexis no los dejaron salir de la escuela, pero les dijeron que los mantendrían al tanto de todo.
FLASHBACK DYLAN
—¿Maca? ¡Hey! ¿Que le pasa?—, pregunté apenas la vi como la intentaban llevar.
—Ella comió fresa, es alérgica a la fresa—, dijo desesperada Sam sin dejar de caminar con Alexis tomándola.
Cargué a Maca y camine velozmente hacia la enfermería con preocupación, sus ojos estaban intentando mantenerse abiertos e intentaba mantener la respiración.
Apenas llegamos a la enfermería la enfermera busco entre sus cosas con desesperación, Maca poco a poco respiraba de un modo más extraño, cada segundo le costaba más.
—¡Haga algo! ¡Ella esta muy mal!—, lloró Sam tomando la mano de Maca—, ¡Haga algo!
—¡Llama a una ambulancia!—, le dijo a Alexis la enfermera con desesperación.
Miré una vez más a Maca quien cerró los ojos.
—¡Maca!
FIN DEL FLASHBACK
—¿Te sientes mejor? —preguntó Dylan sentándose al borde de mi cama. Le miré—, A sido una semana… Pesada para ti.
—Tengo la boca hinchada, pero, estaré bien—, me mofé a lo que sonrió—, Lamento sacarte de clases.
—Hey, lo hice porque quise. Además, me has librado de química—, Bromeo pasándome agua—, Creí que morirías.
—Igual yo lo creí—, admití para suspirar—, Fue horrible.
—Llamé a Sam y Alexis. Les dije que estás mejor.
—Te lo agradezco.
Él asintió y se recostó en la cama.
—¿Te pasa seguido?
—No. No en realidad—, confesé. Miré hacía él—Espero a Francia no le hicieran falta sus fresas, o su lonchera o esa rica galleta que me comí—, dije con una sonrisa, Dylan parecía más calmado.
—Quizá su lonchera sí, pero la galleta nunca la come ella. Se la da a su mejor amiga—, se encogió de hombros Dylan—, Sobre lo de Theo…
Aparte la mirada apenas llegó su nombre, el sujeto mi mano y me sonrió ligeramente.
—¿Sabes que nada fue tu culpa?
—Sí… Y gracias por golpear a sus amigos el otro día—, dije con una mueca—, Por… Defenderme.
—Sabes, había un rumor en el salón. Es curioso porque no lo creía… Hasta que te vi con tu rostro morado.
—Ya… Ese rumor—, alargué a lo que me miró con tristeza—, Da igual.
—¿Se lo contaste a alguien?
—¿Qué mi pareja me golpeaba? Sabes, me habrían juzgado a mí, no a él. Así funciona el mundo.
—Menudo mundo idiota—, soltó para bufar—, Tu no tienes nada de que avergonzarte, eres una sobreviviente. Una chica que tiene un ex estúpido.
—Ya, sí. Esa soy yo—, alargué con una mueca para soltar un suspiro—, Creo que es vergonzoso, no lo sé. Sabes, creí, de verdad creí que cuando me dijo, que lo sentía, que no volvería a pasar, era real. Pero mintió.
—Lo que pasa una vez, siempre sucede una vez más—, Levantó su cuerpo y me miró una última vez—, Habla, aunque no estás sola.
—Dylan…
—Ya somos hermanos, ¿Qué no? —dijo recargándose en la puerta y encogió los hombros—, No dejaré que te haga daño de nuevo.
—Gracias—, le sonreí ligeramente.
ARES
—¿Por qué vino una ambulancia? —le cuestioné a Paula, a lo que ella encogió los hombros—, ¿No era que eras una… persona comunicativa?
Chismosa.
—Sí, pero estaba en clases cómo tú—, Chasqueó la lengua—, ¿Me ibas a decir chismosa? Eres un maldito.
Rodé los ojos, la maestra habría llamado a Christian antes de que terminará la clase, quería preguntarle si era sobre la ambulancia, pero no quería hablar sobre ello. Miré el lazo que se encontraba en mi mochila, azul, celeste. De Maca.
—¿Es de tu hermanita? —, los ojos de Paula siguieron a los míos. Rodé los ojos.
La deje en el pasillo al ver a los amigos de Maca, quienes hablaban entre susurros.
—¿En donde esta Macarena? —, pregunté seco, a lo que la chica rodó los ojos. Noté que sus ojos estaban ligeramente hinchados.
—Ella fue…—comenzó él chico pero ella le miró con los ojos fruncidos en una mirada amenazante—, Ah… Ay Sam, no me veas así, me pones nervioso.
—¿Tu por qué quieres saber?
Rodé los ojos y la tomé del brazo apenas se iba a ir—, ¿En dónde esta Macarena?
— Está con uno de tus hermanos, Dylan, me parece—, dijo Alexis mirando a Sam—Se fueron en una ambulancia.
No dije nada y salí de ahí, escuchando cómo decía “Creí que ella moriría" Saqué mi celular llamando al celular de Dylan, a los tres tonos el atendió.
—¿En dónde estás? —¸pregunté.
—En casa. Cuidando a Maca, porque no hay nadie en casa—¸chasqueo la lengua—¸Aunque en realidad, ya esta mejor. Pero nos han dado el día en la escuela así que…
—¿Qué le paso?
—¿No la odiabas? —¸ me retó—¸Es una tonta. ¿No fue lo que dijiste?
—No estoy para tus jueguitos Dylan.
—Comió el almuerzo de Francia, no el suyo. Su rostro se hincho cómo un pez globo. Los doctores dijeron que poco más tarde y ella habría… En fin. Esta bien.
—Ya descubrí que paso—, dijo Paulo acercándose a mí—, A la hermana de Christian se la llevaron.
—Ya, sí. Lo descubrí antes—, dije. Él soltó un resopló.
—No deberías seguir con esto Ares. Ella es como un... No lo sé.
—¿Pajarito? Encerrada en una jaula esperando a que alguien la deje libre—, le finalice la oración a lo que asintió.
—No merece pagar los platos rotos de su hermano.
Le miré, parecía ser que muchas cosas pasaban por su cabeza, aparte la mirada a lo que un pensamiento me llegó a la cabeza.
—¿Por qué la defiendes? ¿Acaso es que ella te gusta?