En vista a las amenazas de aquel ser, no tuve más opción que partir antes de lo planeado, claro tuve que tratar de llevar la fiesta en paz durante esos días, lo que menos deseaba era que él me arruinara los planes. Claro una de mis amigas divorciadas me dijo:
—Ay que ver que tu si eres bien tonta querida mía, ¿Cómo es posible que sientas temor que él ser ese pelee por sus derechos? Sí él ni siquiera sabe que es comprarle una muda de ropa, y jamás llego a tu casa con un paquete de pañales. Más bien debiste haberlo abofeteado ahí mismo—. Yo no quise entrar en discusión con ella, pero mi reacción no fue sin sentido, si yo me colocaba a discutir con él eso solo agrandaría el problema y eso solo me complicaría más la ida con mi hijo.
Lo más cómico del asunto es que en ese entonces, si llego mi madre dándoselas de la abuela preocupada, abogando con que le dejará a ella el niño, que ella se encargaría de sus cuidados y que yo solamente me interesará por enviarle la mayor cantidad que pudiera, para asegurarnos que el niño tuviese la atención personalizada que necesita.
Fue lo que menos habría hecho, porqué como se lo dije a ella: — ¿Ahora sí mamá?, antes en nada me ayudaste, yo se que yo me equivoque al haber quedado embarazada tan joven, pero durante todo este tiempo, has preferido que pague guardería, colegio, tareas dirigidas, todo, solo para no tener que cuidarlo. ¿Cómo crees que te lo dejaría sabiendo todo eso? —.
Finalmente, para que todo marchará bien, y ellos quedarán tranquilos, porqué sea como sea son mis padre les dije, que no se preocuparán por el dinero, ya que si a mí me iba a bien, igualmente pensaba ayudarlos. Ellos se hicieron los ofendidos, pero yo estaba muy clara, que él dinero era lo único que les importaba.
Aunque no les creí del todo las lagrimas al irnos, entendí “en parte” que les costaba separarse del niño, no sé si de mí, pues, desde que quede embarazada para ellos solo fui un estorbo, nunca hubo una ayuda, ni con el niño, ni para conmigo, normalmente dicen que los padres se sienten molestos cuando una de sus hijas “mete las patas”, pero que luego que él o la niña nacen las cosas cambian.
Pero este no es el caso, ellos sí, me permitieron vivir ahí, pero con una serie de condiciones, que luego pensé, mejor me habría ido para una residencia, ahí quizás el gasto fuera el mismo, pero no hubiese recibido tantas humillaciones, pero siempre sentí temor, sea como sea, tan solo era una niña, y luego una joven con muy poca experiencia de lo que era la vida.
La señora, que me tendió la mano, siempre fue de gran apoyo para mí. Ella se puso muy triste al saber que me iría, pero siempre entendió que lo hice por mi niño, y que por él todo. Cuando nos fuimos, sentí más dolor y tristeza por parte de ella que la que me demostraron mis papás, lo último que me dijo mi mamá fue lo siguiente: —Recuerda que así como nosotros te dimos la crianza, y nos toco tanto trabajo sacarte adelante, esperamos nos hagas llegar nuestra mesada mensual, aquí la situación no está fácil, y no creo que seas del tipo de hija mal agradecida, quien no le importa si sus padres tienen o no para comer—.
Obviamente, que tal como lo había mencionado anteriormente, yo les echaría la mano, pero no me agrado para nada la forma de pedirlo, aunque no quise entrar en conflicto con ellos, total yo ya me iba, eso sí les aclare que debía primero ubicarme y ubicar a mi hijo para poder comenzar a ayudarlos. Ellos lo tomaron como una ofensa, y quedaron muy molestos conmigo.