06

2131 Words
El sonido de las motocicletas abundaba en las calles solitarias de Seúl, Jimin se sujetaba fuertemente de la barandilla con la esperanza que esta no se desprendiera ni que ambos rodaran por el suelo en una caída patética. El camino se le estaba haciendo eterno y en todo el transcurso no pudo abrir los ojos en ningún momento, el miedo no se lo permitía y tampoco tenía ganas de hacerlo, una leve curva lo aturdió, pero logró calmarse cuando sintió la motocicleta parar. ―Ya llegamos, por favor deja la varilla en la motocicleta― se mofó y Jimin pudo abrir los ojos, solo para mirarlo mal. Yoongi se bajó y puso el seguro, miró a Jimin curioso ya que no se le veían intenciones de bajar de la moto. ― ¿Bajarás o nos esperarás aquí? ― se burló de nuevo mientras se quitaba el casco, riendo burlón ante la mirada molesta del chico. ―Voy a bajar, quítese de ahí, Hyung― Yoongi estaba frente a Jimin y le estorbaba para poder bajar o al menos era la excusa para no hacerlo, ya que sentía que la moto caería cuando intentara bajar. ―Está bien― dio dos pasos hacia atrás y una sonrisa burlona apareció en su rostro― A ver, baja de ahí―se cruzó de brazos. Jimin vio sus manitas, las cuales estaban en el asiento del conductor, intentó levantar la pierna derecha para salir del lado contrario y al sentir un minúsculo tambaleo de la motocicleta, volvió a su posición de tirón, asustado. Escuchó una risa ronca a su lado, pero no se molestó en ver al dueño de esa molesta risa ya que estaba más que seguro que era su vecino, vio a Tae correr hacia él y se alivió, al menos su amigo lo ayudaría. ― ¿Qué haces aún sentado, bebé? Yoongi se sorprendió al escuchar ese apodo meloso de parte del pelirrojo, no sabía si eran novios en secreto o simplemente se llamaban así. ―S-solo ven―le pidió, no iba a pedirle que le ayude en voz alta, no quería que el tonto de su vecino se riera de él de nuevo. Taehyung se acercó y lo miró un poco divertido. ― ¿Quieres que te ayude? ―preguntó en un susurro, entendiendo que su amigo podía llegar a ser sensible con las burlas. ―Por favor― Tae lo tomó de los brazos y ayudó a que cruzara su pierna derecha, para que estuviese al lado de la izquierda. Jimin era pequeño, y la moto era algo alta, así que tenía que brincar para bajar de ella y tocar el suelo, pero gracias a que su amigo lo tomó de la cintura y lo bajó, no sitió miedo. ―Listo, ahora vamos a divertirnos― Yoongi miraba desde atrás todo movimiento, al parecer esos dos chicos eran muy unidos y se le hizo muy tierno, y tuvo la leve sospecha de que quizá se atrajeran mutuamente, se le hizo un pequeñísimo, casi inexistente, nudo en la garganta y prefirió ignorarlo. Caminaron juntos a la entrada de un rustico bar que encontraron, Jimin al leer las letras que indicaban lo que era el lugar quiso detenerse, siendo jalado por su amigo y prometiéndole que no beberían alcohol, sin mentiras. Al entrar sintieron el ligero olor a roble, el lugar era bonito y no había demasiada gente, caminaron a una de las mesas ubicadas al fondo, para más tranquilidad, además esta estaba pegada a un ventanal enorme que daba las vistas de las luces de la cuidad. Jimin se sentó al fondo, junto al ventanal, a su lado Tae y el chico de nombre desconocido, y frente a ellos Namjoon, Hoseok y Yoongi. ―Aún no sé su nombre, el mío es Jimin, un gusto―Jimin se presentó con el apuesto chico castaño y este le respondió con una bella sonrisa, mostrando un bordado en su camisa con su nombre, Jimin no actuó extrañado ante la falta de palabras, ya que dedujo la situación. Jin sacó su teléfono y comenzó a escribir. “Un gusto Jimin, espero no te haya incomodado mi falta de palabras, pero como notarás, soy mudo :s” Jimin rio ante lo adorable de lo escrito y negó con su cabeza ante lo último que escribió Jin. ―No te disculpes, espera ¿eres mi Hyung? ―Jimin preguntó ―tengo 18 años―lo miró atento, ya que, si era realmente su Hyung, le estaba faltando el respeto. Jin asintió y las mejillas del menor se colorearon un poco, disculpándose por faltarle el respeto. “No te preocupes, incluso no es necesario que me digas Hyung” ―Aunque le digas eso jamás dejará de llamarte con honoríficos― intervino Tae― le he pedido que deje de llamarme así por años y jamás lo ha hecho― Jimin lo miró mal y todos los de la mesa rieron. Una camarera con un delantal n***o se acercó a la mesa, se veía muy enérgica y sacaba su pequeña libreta para anotar lo que pidieran. ―Bienvenidos a Hollister ¿Qué desean beber? ―presentó y preguntó mientras los miraba a todos. ―Jimin ¿bebes? ―preguntó Namjoon al pequeño, no creía que lo hiciera, pero era bueno preguntar. ―No, tampoco Tae― negó y el pelirrojo estaba por quejarse, pero recordó la promesa que le hizo a su amigo. Luego de que Jin asintiera a la pregunta de una cerveza, pidieron. ―Bien, queremos cuatro cervezas y un combo familiar de nachos, con todo― Jimin abrió los ojos al escuchar la palabra "nachos" en ese momento se encontraba a dieta y no podía comer aquello. Antes de que la mesera se fuera la llamó para pedir algo para él. ―Disculpe, por casualidad ¿Venden ensaladas de frutas o algo similar? ―preguntó y se sintió nervioso ante las miradas extrañadas de sus acompañantes, excepto su mejor amigo ya que él conocía la dieta. ―Vendemos un bol con fresas, que viene con un pote de crema batida ¿Te parece? ―le preguntó amable la camarera. ―Eso estaría perfecto, muchas gracias― sonrió amable y la chica se retiró, las miradas seguían sobre él y había un silencio demasiado incómodo. ―Pensé que dejarías esa estúpida dieta― se quejó Taehyung, llamando la atención de los demás. ―Te dije que no lo haría y no digas malas palabras―se cruzó de brazos, dando la conversación por terminada y el silencio reino de nuevo. ― ¿Cómo se conocieron? ―preguntó Hoseok a los dos menores, realmente tenía curiosidad y quería eliminar el silencio. ―Todo comenzó una bella mañana de febrero... ―Se robó las flores del jardín de mi madre y me mandaron a pedírselas de vuelta― interrumpió Jimin con los brazos cruzados. Todos comenzaron a reír. ―Le quitaste la emoción a la historia Jimin― le golpeó el hombro, fingiendo molestia e hizo un berrinche lanzándose hacia atrás en el asiento. ― ¿Por qué robaste flores de su jardín? ―preguntó divertido Namjoon. ― Me gustaba una chica, las flores son caras y la madre de Jimin practica jardinería― le restó importancia y rio al final por el recuerdo. ―Estaba escondido detrás de un árbol y cuando lo asusté se lanzó de rodillas, rogando que no se las quitara ya que el "amor de su vida" las querían―recalcó las comillas con sus dedos, ya que jamás volvió a ver a la chica, y ahora era gay. Todos volvieron a reír, ahora no era nada incomodo todos hablaban de distintas cosas, como Hoseok y como se rompió el brazo hace unos meses, Jimin se sentía diferente, no era como estar con los cuadrados adultos de la iglesia o las chismosas y molestas amigas de su madre, era diferente. Las ordenes llegaron y Jimin vio con fascinación el bol de fresas y el pequeño pote con crema batida. Los chicos comenzaron a comer los nachos y Jimin tomó la primera fresa, dándole vuelta para masticar el lado contrario donde solía estar la hoja, aunque para muchos sea tonto, a Jimin solo le gusta comer la parte de debajo de la fresa, ni él entendía la razón, pero siempre terminaba regalándole a alguien la otra parte de la fresa. Antes de comerla recordó algo muy importante que nunca podía olvidar, aunque solo fueran unas fresas, era alimento; así que debía agradecerle a Dios por permitirle el comerlas ese día. Jimin se persignó ante la mirada de todos y comenzó a rezar en su mente con los ojos cerrados. ―Él y su familia son religiosos―aclaró el pelirrojo en un susurro. ―Lo notamos― susurró de vuelta Nam con una mueca, no es que no le agraden los religiosos, pero su padre era uno y jamás se llevaron bien. Cuando Jimin terminó volvió a persignarse y decidió comer. Jimin comió la parte baja de la fresa y le tendió a su mejor amigo la otra parte, este abrió la boca y la comió con gusto―a pesar de estar comiendo nachos―los acompañantes miraron extrañados aquello y uno no temió en preguntar. ― ¿Por qué no te comes la fresa entera? ― preguntó Yoongi confundido, aunque debe admitir que se le hizo algo muy adorable cuando lo miró con las mejillas rellenitas por la comida en ellas. ―No me gusta la parte de arriba, prefiero la de abajo―dijo normal, los chicos lo sintieron algo extraño, pero atinaron a sonreír. ―Disculpen a mi amigo, es muy raro―dijo Tae alejándose de él, en broma. ―Al menos yo no me probé el sostén de mi madre― dijo Jimin comiendo otra fresa y dejando la parte de arriba a un lado. Las carcajadas resonaron y un jadeo indignado también. ― ¡Era un secreto Mochi tonto! ―le golpeó sin tanta fuerza y un puchero apareció en su rostro, mientras se cruzaba de brazos. ―Hasta tengo un vídeo― dijo sacando su celular, divertido. ―No, no, no, no. ¡deja eso! ―se quejó, intentando quitarle el aparato y fallando cuando con su pequeño pulgar, Jimin comenzó a reproducir el vídeo. En él se veía a Tae acomodando el sostén sin mirarlo y sin saber que estaba siendo grabado. "me queda bien, me meteré algunos calcetines" y solo se vio al chico metiendo calcetas en el sostén, todos en la mesa se sujetaban sus estómagos por reír. Y unos segundo más tarde Tae modelaba con el sostén puesto debajo de la camisa, lo último que se vio fue cuando se dio cuenta de la grabación y corría hacia su amigo para pararlo. ― ¡No puedo! ―se quejó Hoseok y todos reían divertidos, hasta Tae se unió a las risas al final. Cuando todos lograron calmarse volvieron a comer y Jimin le daba la parte de arriba de sus fresas a Tae, Yoongi lo miraba atentamente entre enternecido y extrañado, el chico religioso resultó ser divertido, solo necesitaba soltarse y alejarse de su familia. El sonido del celular de Jimin se escuchó y este palideció al ver el identificador de llamadas, era su madre. Miró a Tae asustado y la llamada paró, ya era tarde y no se habían percatado de ello. ―Tae, tengo que volver a casa. Probablemente ya llegaron y van a castigarme― le rogó para que se moviera y pudieran salir, por si volvía a llamar contestar sin la música del fondo. ―Ugh, debemos irnos chicos― Tae les dijo, no quería irse aún, pero podrían matar a su mejor amigo. ―Vamos, las calles deben estar despejadas―se levantaron todos y Jimin corrió fuera del lugar al escuchar su tono de llamada de nuevo y ver el nombre de su madre en él. ―Buenas noches, madre― contestó nervioso, viendo cómo se acercaban los demás. ―Park Jimin, puedes decirme dónde estás―gritó alterada, tanto que Jimin tuvo que alejar el aparato de su oreja. ―Voy en camino madre, en serio lo siento mucho― se disculpó mientras se acercaba a la motocicleta de Yoongi. ―Te quedarás afuera, ese será la primera parte de tu castigo―dijo molesta y Jimin se detuvo abruptamente sin creerse lo que acaba de escuchar. ― ¿En dónde voy a quedarme? ―preguntó nervioso y todos prestaron atención al escuchar aquello. ―Eso no es de mi interés, te quiero mañana a las 6 de la mañana en casa para completar tu castigo, que esto no será todo―colgó y Jimin se quedó en shock, no le molestaba en verdad el quedarse en casa de su amigo, pero sí le sorprendió el desinterés de su madre. Alejó su teléfono y lo miró para confirmar que su madre le había colgado―aunque era bastante obvio―y solo pudo ver la foto de él y Tae en la playa. ―Jimin... ¿Qué pasó? ―Tae dejó el casco a un lado y se acercó a su amigo. ― ¿Puedo... puedo quedarme en tu casa esta noche? ―lo miró serio, pero en su mirada se notaba que estaba dolido. ―Mi hogar es el tuyo, siempre― le acarició la mejilla con una sonrisa, siempre sabía cómo hacerlo sentir mejor. Esta vez no habló, subió a la motocicleta de Yoongi y se sujetó de la varilla, disfrutó el aire en su rostro en el viaje y cuando menos lo sintió estaba en casa de su amigo. ―Adiós chicos, gracias por lo de hoy― se despidió Tae, Jimin se disculpó por los inconvenientes, sintiéndose aliviado cuando todos le dijeron que no se preocupara. A pesar de ser rechazado esa noche en su hogar, no se arrepentía de haber escapado. De hecho, lo haría de nuevo si fuera necesario.
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