Jimin se miró en el espejo por última vez, realmente jamás había usado esa clase de ropa tan ajustada. Los pantalones de cuero marcaban sus piernas y su retaguardia a la perfección, a pesar de siempre recibir halagos de parte de sus amigos por su abultado trasero, jamás se había puesto a verlo en el espejo y confirmar los molestos comentarios. Y una camisa negra sencilla, no era su estilo el vestir todo de n***o, pero no le desagradaba del todo.
—Este es el momento en el que me agradeces— Taehyung estaba acostado en la cama ajena, viendo a su amigo examinarse con la ropa que consiguió para él.
—Supongo que gracias, aunque ¿No es muy apretado? Siento que soy como un jamón mal amarrado—una mueca de disgusto apareció en su rostro, haciendo que su mejor amigo frunciera el ceño.
—¿Estás estúpido? Jamás había visto a alguien que le quedara mejor un pantalón de cuero— se cruzó de brazos—Además tu trasero resalta más así.
Las mejillas regordetas del menor se colorearon de un tenue rosa por la vergüenza, quería un cambio, pero aún se apenaba por esa clase de comentarios de su cuerpo.
El mentirles a sus padres y escapar de casa es algo que jamás pensó en hacer y estaba muy sorprendido de sí mismo que en ese preciso momento se esté preparando para hacerlo, aún no había planeado su regreso, pero eso sería después.
—Es hora de irnos, Jihoon quiere que le ayudemos a arreglar las cosas, ese enano puede parecer muy adorable y todo, pero cuando se enoja da miedo— decía mientras se levantaba de la cama y acomodaba sus zapatos, listos para salir.
Bajaron las escaleras y Jimin lo hacía de forma sigilosa, aún sabiendo que sus padres no estaban en casa, pero el miedo por ser atrapado y encerrado seguía ahí.
Tae saltó de las escaleras para bajar más rápido, y rodó los ojos al ver a su amigo bajar de esa manera y tomó su brazo derecho para hacerlo bajar.
—Jimin, estamos escapando de tu casa vacía, no de una prisión de alta seguridad— rodeó los hombros ajenos con su brazo y caminaron a la puerta.
—Para mí esto es como una.
Salieron de la casa y mientras Jimin cerraba y tomaba la llave de repuesto, ya que sus padres no le confiaban una a él. El pelirrojo vio a lo lejos al vecino de su amigo con otros chicos, iban arreglados y al parecer iban de salida.
—¿Y si invitamos a tu vecino a la fiesta? — se burló, lo que no saben es que cuando al chico se le metía una idea en la cabeza, nadie podía sacársela.
—No, no, no, TaeTae— negó y movía sus manitas de lado a lado.
—No hay que ser descorteces, venga— Lo empujó hacia delante para que caminara e ignoro su berrinche por no hablar con el chico.
—¡Yoongi Hyung! —gritó mientras alzaba la mano el pelirrojo, y Jimin solo pudo bajar la mirada apenado cuando el grupo de chicos los miraron.
—Hola Taehyung, Jimin—saludó y a pesar de tener unos grandes modales, Jimin no lo miró ni respondió.
¿Qué me sucede? ¿por qué no puedo mirarlo?
—Ellos son mis amigos, Hoseok y Namjoon— presentó con una sonrisa de felicidad.
—Un gusto— dijeron los chicos al mismo tiempo, Jimin los miró por primera vez, había un chico pelinaranja y el más alto tenía el cabello rosado.
—M-me llamo Jimin— se presentó por fin, pareciéndole adorable a los chicos presentes.
—Bueno, veníamos a invitarlos a una fiesta en casa de un amigo, será a las 9 de la noche, habrá alcohol y esas cosas— Jimin al escuchar lo último lo fulminó con la mirada.
—Me dijiste que no habría alcohol y que terminaría a las ocho, Tae bobo— le reclamó enfadado, intentando verse intimidante, fallando en el intento.
—Estaremos con Woozi y ellos con su hermano— le pellizcó el moflete y este se alejó aun molesto.
Jimin gruñó indignado, no le gustaba cuando le ocultaban cosas, menos cuando eso podía lograr que lo castigaran.
—Me iré a casa, Taehyung ¡Esto cambia los planes! Mis padres van a matarme y a quemarme vivo— los mayores presenciaban la discusión entre divertidos y un poco incómodos por lo mismo que los acaban de conocer.
Jimin comenzó a caminar de regreso a su casa, el pelirrojo se disculpó con los mayores y les pidió que los esperaran en ese lugar, a lo cual ellos asintieron sin ningún problema.
—El pelirrojo es gracioso y el pelinegro es adorable— dijo Hoseok riendo y viéndolos correr a los menores.
—¿Tu amigo viene en poco tiempo? —preguntó Namjoon al pelinegro.
—Sí, me envió un mensaje diciendo que viene en camino, vive cerca— Yoongi había invitado a Jin para que salieran con sus amigos, el plan era ir a dar una vuelta con las motocicletas y encontrar algún restaurante en el camino. Ahora que Yoongi tenía la edad y la licencia para conducirla con total libertad.
Namjoon y Hoseok eran mayores por un año, lastimosamente no tuvieron la oportunidad de entrar a la universidad en su tiempo, así que ese sería su primer año.
—¡Jimin, espera! —corría jadeando por el cansancio, jamás había sido bueno en cuanto de ejercicio físico se trataba.
—Sabes que odio que me mientas, Tae— comenzó a introducir la llave para abrir y entrar de una vez, tal vez cerrarle en el rostro a su amigo.
—Pero si te decía eso no querrías ir— le arrebató las llaves y las elevó para que no pudiese alcanzarlos.
—Quería hacer un cambio y ser un poco rebelde, pero eso es demasiado ¿Y si te emborrachas a tu corta edad? No Tae— dejó de saltar, pero estaba enojado y se sentó en la grada de la entrada.
—Iré a pedirle disculpas de nuevo a los chicos ¿Vienes? —preguntó Tae y al no recibir respuesta de su enfadado amigo decidió ir solo. Vio que aún estaban ahí y que todos volvieron a verlo cuando caminaba hacia ellos.
—¿Qué le sucedió a tu amiguito? —preguntó Namjoon.
—Es algo complicado—restó importancia subiendo y bajando sus hombros, unos segundos después vio al chico de la otra vez acercarse, el chico que estaba con Yoongi en su casa.
—¡Jin Hyung! —dijo feliz Yoongi, se acercó al chico y se dieron un pequeño abrazo, mientras el chico castaño se veía apenado.
—Nam, Hobi y Tae, él es Jin— lo presentó y este movió su mano en forma de saludo.
Taehyung notó algo, Jin era mudo o quizá estaba enfermo y no podía hablar, pero consideró más posible la primera opción, era un chico muy adorable y tímido y por qué no decirlo, era muy guapo también. Se veía que uno de los chicos le había echado ojito al adorable castaño, para ser más exactos el chico de pelo rosa.
—Iremos a dar una vuelta con las motocicletas ¿Quieres ir? —preguntó Namjoon al pelirrojo.
—¡Claro que sí, jamás me he subido a una! Pero no puedo dejar a mi amigo— miró las llaves de la casa del menor en sus manos.
—Dile que venga, entre más personas, mejor— dijo Hoseok y todos asintieron, de acuerdo con esa idea.
Se alentó a sí mismo para luchar con el pequeño bebé y hacerlo subirse a una de las motocicletas, específicamente en la de su vecino y no morir en el intento.
Caminó con pasos decididos y guardando la pequeña llave en su bolsillo trasero, vio a Jimin con las mejillas infladas y la cabeza gacha sentado en el mismo lugar, así que cuando escuchó las motocicletas detrás de él se decidió.
—Tae ¿Qué…? ¡Bájame tonto! —el mejor método que se le ocurrió fue alzar al menor y cargarlo como un saco de papas para llevarlo a los chicos, su plan estaba cumpliéndose a la perfección cuando vio a Jin detrás de Namjoon y la motocicleta de Yoongi disponible.
—Iremos a dar un paseo en moto y nos divertiremos ¡Sin pensar en tus padres! —se acercó a la moto del mayor y lo sentó ahí, Jimin vio apenado a su vecino, quien lo veía con una sonrisilla burlona.
—Jamás me he subido a una de estas y voy a caerme— intentó bajarse, siendo detenido por el pelirrojo.
—Siempre hay una primera vez para todo— le puso el casco y sus ojos se taparon, dejando a la vista su boquita en una trompita, indignado.
—No te asustes, solo sujétate y todo estará bien—Yoongi le acomodó el casco y Jimin pudo verlo a los ojos, sintiendo un cosquilleo extraño.
—¿D-dónde puedo sujetarme? —preguntó viendo a los lados, sintió la moto moverse cuando Yoongi se subió y soltó un pequeño gritito.
—Puedes sujetarte de esa varilla—señaló detrás de Jimin— o puedes abrazarme, como te sientas más seguro, pequeño.
Jimin se sonrojó y agradeció el tener un casco y que su rostro no se viera, ya que seguramente estaría muy rojo en ese momento.
Vio a Tae en la motocicleta del chico llamado Hoseok y al otro chico, que no conocía su nombre, que había estado con Yoongi, con Namjoon.
Cuando sintió la vibración de la motocicleta se asustó.
—Dios, Dios— se sujetó de la varilla y cerró los ojos, asustado.
—Tranquilo lindo, no pasará nada— Jimin abrió los ojos al escuchar otro apodo de parte de su vecino.
—N-no me llames pequeño, t-tampoco lindo—le dijo sin soltarse de la varilla, la moto comenzó a marchar y volvió a pegar un gritito.
—¿Tienes miedo? —miró por el retrovisor al gracioso pelinegro, quien murmuraba pequeños "Dios, Dios" en el transcurso.
— ¡C-cállate! — estaba perdiendo poco a poco el miedo, pero no era capaz de abrir los ojos aun y menos de suavizar el agarre en la varilla.
—¿Quieres que vayamos más rápido?
— ¡No, no, no! — gritó con fuerza, Yoongi rio divertido, había descubierto un nuevo pasatiempo, molestar al chico con manos regordetas.
Sería una noche muy larga.