capítulo 2

2566 Words
Me pase todo el recorrido viendo a través de la ventanilla del auto, tratando de no escuchar ni la música ni a mi hermana que se puso a cantar. Los días en el pueblo eran fríos, hay que aclarar que en el estado de Alaska, los días que el sol salía eran muy escasos. Vivimos en un pueblo llamado Anderson, es una pequeña ciudad ubicada en el Borough de Denali. Los días de verano y las noches de invierno son muy largos. Los días de verano pueden llegar a durar veintidós horas. Los nativos la llaman “la tierra del sol de medianoche”. Igualmente largas son las noches de invierno, que a menudo traen despliegues espectaculares de luces celestiales en movimiento conocidos como Aurora Borealis. Mientras seguía maravillada por la fauna y vegetación en este lugar no me había percatado de que habíamos llegado al instituto, hasta que Marian interrumpió mis pensamientos. — sofí, ¿otra vez soñando?, hemos llegado, ya baja. Mire afuera y me di cuenta que estábamos en el aparcamiento, llena de jóvenes que bajaban de sus coches, reunidos con sus grupos o dirigiéndose hacia la puerta del instituto. Baje a regañadientes ya que el aire helado golpeo sobre mi cara, congelándome, en ese momento hubiera deseado mentirle a mi madre diciéndole que estaba enferma cuando me lo pregunto, solo para no salir al frío. Pero rehuí de la idea ya que tendría que pasar los 365 días del año enferma e invernando. — Nos vemos en el almuerzo Sofía. – dijo mi hermana yéndose velozmente junto a su grupo popular, donde se encontraba su mejor amiga Lisa. — Hola Sofi ¿Cómo te ha ido este fin de semana? Al darme vuelta supe que esa pregunta la hizo mi compañera y hasta un cierto punto amiga Karyn — Hola Karyn, bien por suerte, como de costumbre nada emocionante. ¿y tú?- trate de poner todo el entusiasmo posible al preguntárselo. — Bien, salimos de Anderson. Fuimos a visitar a unos parientes de mi madre. No dijo más nada sobre ese viaje lo simplifico con esas palabras, tampoco yo insistí, así que nos dirigimos a clases. Cuando menos lo espere, interrumpió el silencio Karyn. — Oye Sofi, te acuerdas de Lucy y Miriam. – la mire y fruncí el ceño al mismo tiempo que negaba con la cabeza. Entonces me detallo mejor de donde las conocíamos. — Las chicas van a clases de español y matemáticas con nosotras. No me percate que esas dos chicas nos estaban acompañando desde que Karyn me vino a saludar. ¡Donde tengo la cabeza! mire a las dos chicas que acompañaban a mi “amiga”, detalladamente. Si, las conocía solo de vista. Lucy se sentaba delante mio, era de tez olivácea y de unos ojos impactantes color verde, su figura es corpulenta, muy grandota para su edad y muy alta, por eso estaba en el grupo de vóley del instituto. La otra chica Miriam era lo contrario de Lucy; era muy petisa y delgada, su cabello era de color n***o muy intenso contrario de Lucy que era castaño. Sus ojos eran color café y vestía siempre de n***o, y los ojos con mucho maquillaje color marrón, era la típica chica dark. Entonces al ver que las tres me miraban pensativas, reaccione: — Si me acuerdo, ¿Cómo están chicas? -Me di cuenta que a la pregunta le puse mucho entusiasmo, y será por eso que las chicas estaban incomodas cuando me acerque a saludarlas. Ya que parecía como si las conociera de toda la vida. Sentí la tensión de ellas, sin embargo, Lucy fue la que contesto. — Bien Sofía, espero que tu también. Mirian solo hizo un gesto con la cabeza como afirmando la misma respuesta que dio Lucy. — Bien chicas vamos a clases antes que la Srta. Parker nos regañe. – dijo Karyn mientras miraba a la puerta del salón de los maestros que se estaba abriendo. — Si vamos, aparte hace frío aquí fuera. Todas asintieron y fuimos camino a la puerta de acceso del instituto. Hoy iba a ser un día largo vuelvo a repetir. Con solo este cambio de ya hablar con Karyn y las dos chicas, podía suponer que este ultimo año seria raro. Llegamos al salón cuatro, clases de matemáticas, nos tocaba en la primera hora, linda forma de empezar la mañana con muchos cálculos en la cabeza. Nos sentamos en nuestros respectivos lugares, lo que no me había dado cuenta es que la chica dark se sentaba a lado, y que a mi derecha habían dos pupitre vacío. ¿Nuevo lugar? Como era de esperar la Srta. Parker llego cinco minutos antes de la hora de clases. Que mujer tan obsesionada, me preguntaba como llegaría en la casa si empieza así todos los días. — Bueno jóvenes, antes de empezar tengo un anuncio que darles. A todos nos llamó la atención de que la Srta. Parker no empezara la clase. La observamos dirigirse hacia la puerta y abrirla. — Pueden entrar alumno Larwin y alumna Stone Para mi sorpresa era un apellido que ya he escuchado en la mañana, no solo de mi hermana sino de todos los murmullos de los alumnos que había en el instituto. Me quede atónita, no podía creer lo que veía, simplemente eran hermosos, una palabra que quedaba corta y muy baja para describirlos realmente. A pesar de que llevaban distintos apellidos, podría afirmarse que eran hermanos gemelos, ya que tenían la misma tez blanca, un color de cabello extremadamente castaño oscuro. A diferencia de la chica, el muchacho era mas alto, musculoso, que se notaba a través de su camiseta larga y blanca unos músculos increíbles, parecía muy fuerte, pero delgado. Las facciones de sus caras eran increíbles, cualquier modelo envidiaría aquellos rostros, y estoy segura que la reinita Daian seria la primera, sus ojos eran de un color verde intenso, con rasgos negros, muy raros, y sus pestañas negras y largas como una mirada felina, aunque el de la chica era mas tenebrosa. Sinceramente eran hermosos, pude oír varios jadeos y suspiros de las chicas que estaban ahí, y sentí en ese mismo instante sus sentimientos hacia el chico y otras cosas que pude sentir de las cuales trate de ignorarlas, también pude ver como Marcos, el chico nerd de la clase se quedaba hipnotizado al ver a la chica nueva. Como no iba a estar en ese estado, si ella era preciosa, su figura era fina y entallada, la figura de toda una bailarina clásica, se podría decir que hasta su andar era delicado. — Muy bien chicos, estos son sus libros y pueden tomar asiento en los dos pupitres libres del fondo. Bienvenidos. La Srta. Parker le entrega a cada uno sus libros y se dirigieron hacia los asientos libres que estaban a mi lado. A medida que iban avanzando, pude ver como las cabezas de mis compañeros giraban para verlos andar. De ser posible lo girarían 360 grados para verlos llegar. Al lado mío se ubico el chico Larwin y en el otro pupitre, la chica Stone. Yo dirigí mi mirada enfrente observando a la profesora borrar el pizarrón para comenzar la clase, y justo en ese instante se dio vuelta. — Muy bien clase, ahora si comencemos, abran la pagina seis del libro de cálculos. No preste mucha atención al pizarrón de lo que explicaba y escribía la Srta. Parker, solo me dedicaba a copiar todo lo que ella ponía. Di un vistazo en dirección hacia donde estaban mis nuevos compañeros y pude ver que los dos chicos estaban viéndome justo en ese momento. Me avergoncé y baje la mirada hacia mi cuaderno. No sabia porque, pero me dio la misma sensación de hoy a la madrugada cuando me desperté desorientada de un sueño que no me acuerdo. Estaba asustada de ese par de ojos que me observaban, no sabia el motivo ya que no los conocía. La hora de matemática se pasaba muy lenta, la cual di gracias al escuchar el timbre de fin de hora. Los chicos nuevos fueron los primeros en salir. Sin embargo, antes de que salieran, logre ver que Stone me dedico una sonrisa. — Sí que son extraños estos "hermanos". – me dijo Lucy mientras guardaba sus pertenencias en su bolso y meneaba la cabeza en forma de negación. — ¿Son hermanos? – pregunte ya que me sorprendió que llevaran apellidos diferentes. — Bueno… no son hermanos por parte del mismo padre, pero si por parte de la madre. Eso fue lo que comento Lucy dándose la vuelta hacia mí esperando a que recoja mis cosas para salir. A su lado ya estaban Karyn y Miriam. — ¿Y bien Sofía te piensas quedar todo el día aquí? – el tono impaciente de Karyn me hizo volver en si. — Oye Sofi… - comenzó a decir Miriam, me sorprendió, ya que desde la mañana que nos presentaron no hablo nada, y continúo. — Oye… este mmm… - dudo un momento y me miro. — Si Miriam ¿Qué sucede?- le pregunte dedicándole una sonrisa de confianza, ya que veía en su cara la duda y la ansiedad de decirme algo. Ya estaba poniéndome nerviosa. — Solo quería preguntarte si conocías a estos chicos, a Larwin y a Stone. Me quede dura, ya que no me esperaba esa pregunta. Ni siquiera me esperaba una pregunta de esa clase. Como iba a conocerlos si era su primer día de clases y sobre todo ni los nombres sabia. — No Miriam, nunca los he visto, ¿Por qué me lo preguntas? En ese instante prestaron total atención Lucy y Karyn, que quedaron fuera de la conversación. — Solo preguntaba, porque se te quedaron mirando todo el tiempo en clases. – decía Miriam mientras bajaba la mirada. En ese momento me volvió a agarrar una sensación mala, yo pensaba que los chicos estaban viendo hacia la ventana, pero en realidad me miraban a mí, ¿Por qué? Sobre todo ¿Por qué me sonreía al salir Stone?... — Bueno… -continúo Miriam. — El que te miraba más tiempo era el chico Larwin, David. — ¿David? — Sí. Ese es su nombre. Y Jazmín el de la hermana. En ese momento se echaron a reír Lucy y Karyn, que empezaron a bromear. — ¡¡¡Sofía tienes otro nuevo admirador!!! – bromeo Karyn codeándome. — ¿Otro nuevo admirador?- pregunte alzando una ceja ya que no entendía esa palabra “otro” y sobre todo “admirador” — Si ya sabes que hay algunos muchachos detrás de ti. Solo que tú no te das cuenta o simplemente no quieres darte cuenta. La mire de forma incomprensiva a Karyn ya que no sabia a que se refería. Y prosiguió con su explicación mientras nos dirigíamos a clase de Lengua, claro solo yo, porque las chicas tenían otra clase en ese turno. — ¿Por qué crees que la reinita te odia tanto? Tú llamas la atención al igual que ella solo que para ti todos son invisibles, o tú te sientes invisible… Sofía le gustas a Elías. Me pare un segundo a verle la cara a Karyn para ver si me seguía bromeando, pero al ver mi reacción se puso mas seria que antes cuando me estaba hablando. — Me estas bromeando. – le dije. — No Sofi. Nunca te detuviste a ver. Elías está detrás de ti hace un año. Solo que tu nunca lo miraste de la misma manera. A parte de unos cuantos chicos mas del instituto. Tu solo vienes estudias y luego sigues a tu casa, yo al igual que las demás escuchamos todo lo que se habla aquí. En ese momento explote hacia mis acompañantes. — ¡Eso es imposible! Elías y yo nos conocemos desde el jardín de infantes, pero aun así no llevamos una relación ni como amigos ni nada, solo nos saludamos por respeto. — Bueno ese es el motivo por el cual te odia Daian, es su gran amor. Pero nunca lo pudo tener. — En la hora de almuerzo seguimos hablando. Se me hace tarde para entrar a clases. — A eso es a lo que me refiero. – dijo Karyn cuando se alejaba con las otras dos chicas. Me tome un segundo antes de ingresar al aula de la clase de lengua. ¿Por ese motivo será que Daian me odia? Pero que falacia era eso, no era bella, ni tampoco llamaba la atención y ni siquiera convertía en mis esclavos a los chicos. No podía creer la causa por la cual me odiaba Daian. Elías es un chico guapísimo pero aun así, nunca tuve ni habrá la posibilidad de que Elías se enamorara de mi o que simplemente le guste. Lo conocía desde los cinco años, ya que mi madre era la mejor amiga de los padres de él. Siempre Elías se pasaba todo el tiempo jugando con mi hermana y conmigo. Comenzamos a tener una relación de “conocidos-amigos” cuando ingresamos al instituto, pero aun así cada cual hizo su vida. — Hola Sofi, ¿Cómo estás? ¿En que piensas chiquitina? En ese momento me quede sin aliento. Conocía esa voz, y por un momento pensé que estaba alucinando junto a mis pensamientos, pero no. Elías estaba justo adelante preguntándome como estoy, era raro eso de él ya que las veces que nos cruzamos solo asentía con la cabeza en forma de saludo hacia mi. ¿Será cierto lo que decía Karyn?... por supuesto que no… así que simplemente lo mire y lo salude. — Hola, estoy bien. ¿y tú como estas? — Todo bien, por suerte. Hoy me cruce con Marian, me informo que mis padres y tu madre se juntaban hoy por la noche en tu casa. — Pensé que mi madre se quedaría trabajando hasta tarde. –le dije sin dejar de mirarle sus hermosos ojos de color miel parecidos al dorados. — Bueno no sabría decirte, hace 5 minutos me informo tu hermana. Me quede rígida y sentí como la sangre subía hacia toda mi cara, poniéndome colorada de la vergüenza y de la bronca. ¿Será posible que me entere de todo a lo último? ¿Porque no me mando mi mama un mensaje también? — No estaba enterada Elías. Debe ser que no estoy invitada. – le bromee para sacar un poquito la tensión. — Pues espero que si estés invitada, sino no asistiré. Mientras me decía eso, alargo su brazo para colocar su mano en mi hombro y sonreía. No podía responder ni respirar estaba quieta y puse los ojos como plato, ya que nunca se comportaba así con tanta confianza. Definitivamente hoy iba a ser un día largo... y de locos. — Como en los viejos tiempos. ¿te acuerdas? - solo pude asentir con la cabeza.— Bueno Sofi me voy a clases no quiero llegar tarde otra vez. Nos vemos hoy. - se acercó, me dio un beso en la mejilla y se alejó hacia su clase. No entendía nada de nada. Primero en que momento iniciamos conversación, y segundo porque Elías tenia tanta confianza. Pude desviarme de mis pensamientos al oír el timbre de clases, me dirigí directo al salón esperando que no haya ninguna sorpresa más. ¿Tan distraída puedo ser?
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