Me desperté sin que mi madre me llame, justo a las 6:00 a.m. Di gracias que mi hermana no estuviera en el baño así podría hacer mi rutina mañanera. En lo posible tranquila. Una vez que salí del baño me la cruce a Marian pero no me dijo nada, ni siquiera buen día. Simplemente se fue directamente al baño. Me puse mis jeans y una musculosa blanca y un suéter rosa, no hacía mucho frío ese día, así que podría usar eso junto a una campera liviana.
En la cocina ya estaba mi madre. Calentando su café, y dejándome los cereales y la leche sobre la mesa. Me dio sonrisa al tiempo en el que me sentaba a desayunar.
— Buenos días, Sofi. ¿Pudiste descansar bien?
— Si mama, gracias, ¿vos pudiste dormir? luego de mi ataque psicótico anoche.- le dije mientras me reía para que lo tome en forma de broma. Sin embargo ella no se rio. Simplemente se sentó al lado mío.
— Quería preguntarte que es lo que te sucedió, pero sé que mucho no vas a hablar del tema.- frunce el ceño para que yo le dijera todo sin cambiar de tema. Siempre hacia eso, me conocía. Suspire.
— Simplemente…- comencé a decir, dudando si realmente le tendría que contar lo que también sucedió en el baño.- solo pensé que había alguien fuera, pero estoy segura que eran las sombras de los árboles, y además estaba cansada, tenía los ojos llenos de cansancio así que no creo que fuera nada en especial.
— Bien. Solo estaba asustada, de que realmente alguien estuviera asechando la casa. Ya sabes lo que está pasando últimamente.
— ¿Últimamente? ¿Qué es lo que está pasando? – al ver mi madre que no estaba enterada del asunto se enderezo en su silla tomando un sorbo de su café.
— Está habiendo problemas con los chicos últimamente, el comisario estuvo diciendo que se concentran chicos de otros lugares en el pueblo y que hacen carreras ilegales y vandalismo, yo sé que es cosa de adolescentes. Sin embargo, todo al parecer comenzó desde que se mudaron los hijos del Dr. Larwin. Aunque estos problemas ya se venían dando, aumento con su llegada.
— Pero estos problemas ya lo tenía el pueblo como decís, al ser tan tranquilo y chico el pueblo es obvio que se den ese tipo de cosas por acá, muchos adolescentes de otros lugres vienen por aquí. Aparte como pueden estar seguros que se agravó con la llegada de ellos.
— El comisario ya conoció a esos chicos, y por lo que dice es que son buenos. No están metidos en estas cosas pero uno nunca sabe.- ya mi madre estaba preocupada con los rumores. Y estoy segura que me advierte para no estar involucrada en eso.- cambiando de tema estuve viendo los horarios en que podíamos ir a sacar tu permiso de conducir. Que te parece el sábado a las 10. Yo tengo libre justo ese día.
— ¿Hablas en serio mama? Me encantaría.
— Si de paso no tienes que esperar a que yo te de permiso por ser menor. Ya que el sábado cumples 18 años mi niña. Solo te voy a acompañar como lo hice con Mariam.
Oh dios, ¡oh dios! Me había olvidado de la fecha en que estamos, y me había olvidado de mi propio cumpleaños que es en 4 días. Ya iba a cumplir 18, la edad que tanto espere, no solo para poder manejar mi propio auto, no era lo mismo manejarlo yo sola sin necesidad de un adulto. Y además ya era adulta para poder pedirle explicaciones sobre mi padre. Le ofrecí a mi madre una gran sonrisa de agradecimiento y me levante a limpiar mi plato para ir al colegio.
— Marian, apúrate que llegaremos tarde. – eché un vistazo al reloj de la pared, aunque nos quedaran 45 minutos para empezar las clases, no deseaba estar 10 minutos con el corazón en la boca por como maneja Marian porque llegamos con el tiempo justo.
— No me siento realmente bien, puedo quedarme en la cama mama. – El aspecto de mi hermana era horripilante, no estaba peinada podía ver los nudos que se hacían en su cabello rubio, estaba muy pálida y con ojeras. Sinceramente decía la verdad en torno a que no se sentía bien.
— Oh Marian. Acuéstate ya llamo al doctor para que te vengan a ver. –dice mi madre mientras se dirige al teléfono. — Sofi me temo que tendrás que tomarte el colectivo para ir al instituto. ¿Necesitas cambio?
— No mama gracias. Me voy ante que se me haga tarde.
Salí por la puerta principal. La mañana estaba increíble, no hacia frío ni calor, estaba como un día de verano pero sin hacer demasiado calor. Ya que esos días los disfrutamos cuando salimos de la ciudad de vacaciones porque aquí todos los días hace frío. Camine hacia la parada del colectivo, tomándome el tiempo necesario ya que tenía como 40 minutos para llegar al instituto, no era la primera vez que me iba de esta forma.
Estaba sumergida en mis pensamientos, cuando de pronto me sorprende un gran ruido, sobresaltada me hizo caer de espaldas en el césped de los vecinos. Era extraño pero no era un sonido que no haya reconocido. El sonido provenía de un caño de escape de una moto color negra como la oscuridad de la noche. Estaba inclinada frente a mí, fui levantando mi mirada hacia el irresponsable conductor que la manejaba para que me escuchara unas par de palabras que le iba a decir. Sin embargo de mi boca no salió ni una sola, me quede mirando al chico que tenia enfrente, con pantalones de jeans gastados, Camiseta blanca y una campera negra de cuero, pelo extremadamente n***o desalineado debido al casco que se acababa de sacar de la cabeza, una mirada felina con unas pestañas negras increíbles, y ojos de color verde oscuro intenso el cual puede derretir el hielo de tan solo un vistazo…. David, ¡qué demonios! Esta realmente fuera de sus cabales este chico. Me puse demasiado nerviosa y no podía pararme hasta que me hizo reaccionar su voz. Su estúpida y dulce voz.
— ¿Piensas quedarte todo el día en el suelo? O ¿quieres que lleguemos tarde a clases? – me miro directo a los ojos y desplegó una gran sonrisa de burla. Eso me enfureció más.
Me levante del piso, limpiándome el pantalón que apenas estaba sucio gracias a dios, porque no tenía tiempo de ir a cambiarme. Lo fulmine con la mirada y pase sobre su lado para volver a la parada del autobus.
— Oye Sofi espera. – arranco su moto, lentamente fue acercándose, y se puso a mi lado. — Estaba de paso al instituto cuando te vi, no quería asustarte te iba a preguntar si querías que te alcanzara. - Me miro nuevamente y sentí las disculpas en su mirada.
— ¿Yo? ¿En eso?- le señale su moto mientras le decía. – ni loca, y además no te conozco, y para ti soy SOFIA.
Me miro cuando me detuve al decirle eso y se puso serio. Se mordió la parte inferior de su labio. Su labio. Dios. Tengo que dejar de verlo me estoy volviendo loca así que regreso la mirada a su tremenda moto.
— Disculpe señorita Sofía, no pensé que debería traer el carruaje real para venir a recoger a semejante princesa. – se inclinó haciendo una reverencia mientras decía eso, y se largó a reír.
— Que inmaduro eras David Larwin.
— OPA. Así que para ti soy David Larwin. Bueno por mí solo llámame David.-me guiña un ojo.
— Tus formas primitivas de coqueteo no funcionan conmigo sabes. Además puedo esperar el colectivo como la gente normal. Gracias de todas formas.
— Bien. Pero ¿quien dijo que estoy coqueteando contigo? – me puse muy colorada de la vergüenza que sentí en ese momento cuando se cruzaba de brazos en su moto, ampliando el volumen corporal y pegándose en su campera de cuero.
— Como digas. – espere el colectivo en la parada, deseando que se fuera de acá. Ya era insoportable ver su media risa burlona.
— No te ofendas pero no eres mi tipo. Aunque puedo decir que si te vistes más salvaje y rebelde iría muy bien con ese humor que tienes, probablemente serias una de mi tipo.
— Pero que…- resople y me mordí el labio para no escupirle en la cara muchas palabras agresivas que tenía en mi interior, me cruce de brazos, mirando hacia otro lado e ignorándolo.
— Bueno, nos quedan 20 minutos para seguir discutiendo camino al colegio. Sube que te llevo.
— Ya te dije que no, gracias. – Lo fulmine con la mirada.- acaso no escuchas, o no llega toda la información a tu cerebro rebelde.
Antes que pudiera decir algo. Karyn paso con su coche tocándome bocina. Gracias a dios, corrí hacia el auto rojo y me deslice del lado del acompañante.
— Qué demonios haces afuera y con… - antes que pudiera decir algo, las dos nos quedamos mirando como la moto arrancaba furiosamente al lado del coche. No salió disparada antes sin que David nos diera una mirada. Me dio un guiño y una sonrisita. Esa sonrisa que estaba empezando a gustarme y a odiar al mismo tiempo.
— Señoritas… - fue lo único que dijo. la moto volvió a hacer un ruido furioso y arranco con todo hacia el camino donde estaba el instituto.
— OH santo infierno. Sofi me vas a tener que contar todo de camino al instituto. Otra cosa, porque demonios no contestaste mi mensaje te mande anoche, preguntándote cómo iba la cena con Elías. Dios hoy va a ser un día de mucha charla. – me dijo mi “amiga” riéndose mientras nos dirigíamos al instituto.