capítulo 8

1422 Words
Cuando salí del coche cheque mi celular para ver el mensaje de Karyn, efectivamente me preguntaba cómo me está yendo en mi cena romántica. Rodee los ojos y resople ante este mensaje que mezclaba las palabras cena y romántica, lo que en realidad fue: cena de familia-amigos. Tenía también otro mensaje de otra persona. Y por la forma en que se dirigía sabía que era Elías. Pero no sabía cómo consiguió mi número, a no ser que Marian se lo haya dado. Elías: La pase muy bien esta noche ojala se vuelva a repetir. Oye Sofi hay algo que te debo decir mañana en el instituto, espero que no te haya asustado mi actitud anoche estaba nervioso. Perdón. Besos. Elías. ¿Qué es lo que me tiene que decir? Bueno tendría que esperar para averiguarlo. Sin embargo decido contestarle ya que él se tomó la molestia de escribirme. Yo: hola Elías, perdóname que no te haya contestado antes, me quede dormida. No me asusto tu actitud simplemente me sorprendió. Bueno ¿hablamos en el almuerzo? Besos Sofi. Elías: perdón nuevamente. Estaré esperándote en el almuerzo. Quiero explicarte todo. Besos. Apague mi celular para entrar a clases y lo coloque en el bolsillo de mi mochila. Estaba esperando a que empiece la clase de biología mientras pasaba las páginas de mi libro. Cansada de leer, mire hacia la ventana, donde se podía ver el patio con su enorme arbolada. Me quede inmóvil al ver otra vez la silueta de un hombre detrás de unos de los árboles del patio. No puede ser. Otra vez no. me dije a mi misma. Pero esta persona, se notaba que era mayor aunque no podía verle la cara. Tenía un sobretodo marrón y un sombrero tipo mafioso. Y miraba directo al instituto. ¿Qué es lo que quería? O ¿mejor dicho que es lo que buscaba? — Bueno clase por favor necesito su atención para esta clase, empezaremos con La célula… - comenzó a hablar el profesor Lope. Cuando volví a mirada el árbol, ya no estaba más. ¿Qué es lo que estaba ocurriendo? La clase paso sin ninguna interrupción y trate de concentrarme lo mejor posible para no pensar mucho en el hombre de afuera. Tenía 20 minutos para ir a mi casillero y buscar mis libros de lengua y literatura. La clase en la cual soy compañera de David. Gran cosa. Abro mi casillero y saco los libros de biología de mi mochila, para colocar los de literatura. — Se ve que llegaste bien. ¿Eh? – me doy vuelta y veo a David examinándome con los brazos cruzados. — Creo que hubieras llegado temprano, si no fueras tan terca en el momento que te pedí que vinieras conmigo. — ¿Y quién dijo que no llegue a tiempo? A decir verdad porque insistes en hablarme. Puso su mochila al hombro. Se inclinó hacia mí, automáticamente me tire hacia atrás tocando la puerta del casillero, sentí una mayor conciencia de cada parte de mi cuerpo tocando una parte del suyo, el borde de su cadera presiono la mía, su pecho se pegó contra el mío. Me mantuvo en ese lugar, sus labios cerca de mi oído. Cuando sentí su mejilla pegada a la mía, mi respiración se estremeció — Porque quiero hablar contigo. Me interesas demasiado. - susurro mientras se alejaba poco a poco. Pude ver que la comisura de su labio izquierdo se elevó en media sonrisa. No sabía que decir. En ese momento sonó el timbre y cerré con apuro mi casillero, y salí volando al aula de literatura. Con la cara completamente roja y sabiendo que lo iba a encontrar allí. Maldito David, maldito idiota con su perfecta cara y su estúpida forma de desorientar a las personas. Sofía estas nadando en las profundidades del mar. Niña que es lo que estás haciendo… Dios. Me acomode en mi asiento sin prestarle atención al engreído cuando entrara a clases. Tendría que haber dicho TRATAR DE NO PRESTARLE ATENCION, porque es eso lo que estoy haciendo en este momento prestarle atención mientras ingresa. Tiene un caminar masculino, es todo un modelo, con su pantalón de jeans gastado, sus zapatillas blancas y su camisa blanca haciendo juego. Llevaba la campera de cuero en la mano, y la mochila en el hombro, como cuando la tenía… la tenía en el casillero cuando me hablo. Se sacó los lentes negros que tenía puesto y miro directamente a mi posición me guiño un ojo y se sentó. — Bien, como podemos remediar tu fácil actitud de ponerte roja de vergüenza cuando me acerco hacia ti. — Ja ja y porque crees que me pongo colorada cuando te acercas. De cualquier modo, si fuera así no es de vergüenza, sino de furia. – lo fulmine con la mirada y toque con mis manos mi cabello poniéndolo hacia un costado. — Guau nena, linda manera de coquetear, siempre utilizas eso para que los chicos te presten más atención. Aunque debo decirte que ese método lo utilizaban mis antiguas compañeras de octavo grado.- se reía de mí tapándose la boca con una mano. En ese momento me dieron ganas de abofetearlo, este chico está sacando lo peor de mí. Debo ignorarlo, pero mi orgullo es más fuerte que yo. — Ya me imagino a tus compañeritas y a ti en octavo grado, serias el mismo patético rebelde sin causa que ahora. Haciéndote el malo por ahí para que tengan miedo de ti, y sobre todo sin lograrlo. – Se quedó boquiabierta, mirándome. Se inclinó poniendo una mano sobre la mesa y la otra en mi silla para atraerme más a él, su mirada pasó de divertida y sorpresiva, a seria y furiosa. — Tú no sabes nada de porque yo soy así. Y si en algún momento pensé que podrías agradarme veo que no va a poder ser, eras una nenita de pueblo, sin emociones que se encierra en su casa a estudiar y ser la chica buena y un orgullo de papi…. – antes de que pudiera terminar con su dialogo, le di un cachetazo en su mejilla logrando que incline la cara hacia un costado. Todos los chicos que había en el salón en ese momento se callaron y se dieron vuelta para ver nuestra discusión. — ¡Y tú no sabes ni mierda de mí ni de mi padre! ¡Cabron! - me levante y me fui al pasillo, corri directamente al baño sin parar de llorar. Cuando logre llegar, me mire al espejo estaba completamente colorada con los ojos inyectados de sangre por las lágrimas y la ira, mi cuerpo estaba temblando sin dejar de agitarse. Me incline en el lavatorio y me lave la cara y las manos, dejando que el agua fría controlen los temblores. Él no sabe nada de mi padre, no sabe nada de mí, ¿Qué importa si soy una nerd? Que se queda en la casa a estudiar rechazando las salidas de sus amigas, que importa si soy aburrida, que importa como soy, y sobre todo que importa si soy un orgullo y para quien. ¿Mi padre? Qué clase de padre estaría orgulloso, si ni siquiera yo siendo la hija estoy orgullosa de él, no se su nombre, no sé cómo es, no sé dónde vive, y sobre todo no sé si vive. No puedo aflojar los temblores estoy bastante nerviosa. Todo me viene a la cabeza, todo tipo de problemas: no soy sociable, no soy amable, no se la otra mitad de mi origen que es mi padre, mi madre me oculta la verdad sin decirme el porqué, tengo unos abuelos que no me hablan del tema, y tampoco conozco a mis abuelos de la parte de mi padre, ¿Quién demonios soy? Y porque cuando alguien quiere acercarse a mi o ser agradable con algunas bromas lo tomo a mal y termino lastimando como lo hice con David. Esta soy yo, pero de ahora en adelante: voy a ser social voy a salir a cada maldita fiesta o boliche que me inviten, voy a ser lo más amable que pueda, voy a investigar y a llegar hasta el origen de mi parte paternal. Voy a cambiar voy a ser una nueva Sofía. Una Sofía que ya no está más jugando a lo prohibido. Si mi madre quiere ver que es lo prohibido se lo voy a mostrar. Voy a demostrarle que sin importar el resultado, voy a saber quién es mi padre y quien soy yo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD