capítulo 9

2242 Words
Me encontré con Karyn en la puerta del comedor a la hora del almuerzo, me quede toda la hora de lengua en el baño tratando de tranquilizarme. Pero pude ver que ya el rumor de mi acto en clase se expandió por todo el instituto, me miraron durante todo el camino murmurando entre ello. Patéticos. — Bien Sofi, me vas a contar que fue lo que paso. – dijo Karyn dudando. — Solo me sentía mal como para quedarme en clases, eso es todo. — Bien. Pegarle una cachetada a David es síntoma que te sentías mal.- me miro asombrada por no contarle de antemano la situación. — Se lo merecía, me trato de tonta y se atrevió hablar de mi padre… bueno no hablo completamente de él, simplemente lo insinuó.- no vi signos de reproches en la cara de Karyn — ¿tú también piensas que soy una anti social? – le fruncí el ceño. — No eres toda una reina de la sociedad Sofi, pero no creo que seas una tonta. Y no voy a preguntarte nada. — Genial mi “amiga” piensa que soy anti social. Bueno que te parece esto, el viernes nos vamos a ese club que casi siempre me invitas y me muestras que es lo social para ti. ¿Eh? — ¡Sí! ¡Genial! Eso estaría buenísimo, solo si prometes a tu nuevo yo, mostrarle lo que es la buena cara hacia tu amiga. – me miro directo a los ojos e hizo una gran sonrisa de payaso. Nos echamos a reír mientras ingresamos al comedor. — Solo si prometes no volver a hacerlo, y si me ayudas con el vestuario de salida- me hecho a reír otra vez. — Te lo prometo. –note su cambio de humor y no me volvió a preguntar sobre el incidente con David, me agarro del brazo entrelazándolo, y caminamos por el pasillo hasta buscar las bandejas para poner la comida. Elegí para el almuerzo un sándwich de jamón y queso, una botella de jugo de naranja y una manzana. Mientras que Karyn eligió el menú del día, una porción de pizza, con una gaseosa y de postre un flan casero. — No me mires así Sofi, en una hora estaré perdiendo las calorías en educación física. — No dije nada.- Puse los ojos en blanco pero al mismo tiempo me reí de su expresión, parecía un niño que quería un dulce y se lo pedía por favor a la madre con lágrimas en los ojos. — Solo por si acaso.- se rio conmigo y nos dirigimos a nuestra mesa habitual donde ya estaba Lucy, Miriam y los otros dos chicos de ayer. ¿Como eran sus nombres? Alex y Demian, creo. — Hola Sofi. Gran show en literatura, David se la paso maldiciéndose a él mismo por lo que paso tan fuerte, que el profesor tuvo que pedirle que saliera de clases por unos momentos. — ¿En serio? – estaba increíblemente sorprendida. Maldiciéndose a él mismo, antes de maldecirme a mí por la bofetada que le di. — Si, creo que se sentía muy mal por lo que paso entre ustedes, estaba como herido o algún sentimiento así. Recogió sus cosas y no volvió. Recien lo encontramos acá en el comedor.- dirigió su mirada al grupo popular donde él estaba, con sus hermanos, y dos chicas a cada lado de él, como si fueran escoltas o perras guardianas. Me quedo más con el último pero quitándole guardianas. Se le acercaba otro grupo de chicas, tocándole el hombro, jugando con su pelo, haciéndole ojitos…. — Son tan obvias… - dice Miriam, que me doy cuenta que se está lanzando más a lo social como yo. — ¿A qué te refieres? – le pregunta Alex mientras se manda un bocado de pizza, y quedándole queso derretido en la comisura del labio inferior. — A esas chicas, son obvias que quieren algo con el nuevo. Además de querer ser invitadas por él al baile de graduación, hablando de eso, ¿con quién irán? — Todavía no lo sé- digo mientras me como un poco del sándwich y miro hacia otro lado que no sea la mesa de los populares. — Yo voy a ir con Karyn.-logra decir Alex, guiñándole el ojo a mi compañera. — Si solo en tus sueños.- levanta la mirada Karyn y le saca la lengua a Alex. Y vuelve a su gaseosa para digerir el mal momento seguro. — OH, bueno en mis sueños soy amo de lo que pase, así que seguro iras conmigo y luego… — Cállate.- le lanza un pedazo de pizza mi amiga mientras se pone colorada. — Bueno te lo seguiré pidiendo hasta que me des un sí. — Solo iré contigo si no vuelves a mencionar tus sueños pervertidos, y si me pasas a buscar arreglado y con flores. — Trato hecho nena. — Y no me digas nena…. – lo fulmina con la mirada. — Bien ya hay una pareja. Y ustedes chicos. Yo iré con Max Meller. Ya que yo también tengo pareja, pueden ir Lucy y Demian.- dice Miriam. Observando a nuestros compañeros que se ponen rojos al mismo tiempo. — Bueno… -comienza a decir Demian.- yo ya se lo he pedido, solo que no tuve respuestas aun. — Pero qué...- miro a Lucy con mucho alegría en mi rostro. ¿Esto contara como amable y social?- Lucy ya un chico te lo pidió, está delante de ti y no le das la oportunidad, que esperas, no seas tonta. Acepta de una vez.- vuelvo a mirarlos a los dos, y se ríen entre ellos. — OK iré contigo Demian será un placer. Ahora era yo la que le faltaba pareja, pero igual mucho no me importaba ese baile, ni siquiera me acordaba de ello. Nuestro último baile de graduación. La mesa parecía una reunión familiar, todos en pareja y yo la tía soltera, ja! — Hola Sofi. Te acuerdas de nuestro tema pendiente… - me susurro Elías detrás. Me sorprendí atragantándome con el jugo de naranja en ese momento. — OH… si, si me acuerdo. – Me levante, y le indique el lugar de salida, donde podíamos ir al patio a hablar más tranquilos sin público presente.— vamos. En ese instante, pude ver que por una milésima de segundo que todos los estudiantes nos estaban prestando atención, puede ser por el hecho de que éramos los únicos parados en movimiento, o porque el capitán de fútbol estaba por salir a charlar con otra chica que no es la reinita, o porque Elías puso su brazo por encima de mi hombro como si fuéramos pareja, está muy claro en decir que es incómodo pero acogedor, estoy completamente colorada, con la cabeza a gachas, mirando el suelo, esperando que estemos fuera en este mismo momento. Mire de reojo a la mesa donde se encontraba Daian, a su lado estaba sentado David, los dos nos miraron directamente a nosotros. Daian si tuviera la oportunidad me tiraría con un cuchillo, y David… es complicada la expresión que tiene… no se si es sorpresa, si es enojo, si es tristeza, si es furia, o una combinación de todas. Al fin estamos afuera, con un hermoso sol que nos ilumina y nos calienta de una forma acogedora. Nos sentamos en un banco que daba justo enfrente del comedor, que para mí desgracia no tienen paredes de ladrillo, es todo vidrio, desde el suelo al techo, y algunas miradas siguen observándonos, en especial la mirada de Daian. — Bien Elías, cuéntame lo del mensaje de texto ¿que tienes para explicarme?. – no me gusta andar con vueltas, así que fui directo al tema. No se que es lo que le estaba pasando últimamente, no hemos hablado desde que comenzamos la secundaria, desde que empezó a salir con Daian y, los chicos y chicas populares, hacía tiempo de nuestra última charla, que fue… ¿Cuándo?... Cuando teníamos 16 años… En este momento estaba inquieto, se frotaba las manos luego, pasaba una de sus manos entre su cabello rubio, que el sol lo hacía extremadamente amarrillo y brilloso, y la otra mano en su pantalón frotándose una pierna como si estuviera acalambrada. Y en ningún momento, sus penetrantes ojos miel-dorados, me miraron. Hasta ahora, que largo un gran suspiro y busco mi mirada, hipnotizándome, sin poder desviar los ojos de ese hermoso color me quede completamente inmóvil. — Bueno… lo que paso ayer fue extraño para ti Sofia, y vergonzoso para mí.- no dije nada simplemente deje que el siguiera con su relato.— Sofi, este último año te he estado observando… de buena manera lo digo. – otro suspiro de él. — He sido un idiota importante, me aleje de mi verdadera amiga por popularidad y noviazgo, me llevo un tiempo darme cuenta que estuve equivocado, nosotros nos conocemos de chicos, sabemos cada pequeño secreto que cada uno le escondía a nuestros padres, charlas y consejos que nadie te hasta el momento te pudo reemplazar, y he cambiado todo eso por sentirme popular en la secundario y dejarme llevar por los demás. Estaba muy triste, se le noto en los ojos cuando quiso extender una media sonrisa. Pero seguía en mi cabeza una pregunta que es obvio que se la voy a hacer. — ¿Qué es o cual es el motivo de tu cambio repentino? Lo sorprendió, capaz fue mi expresión fría al preguntarle o porque no se esperaba esa pregunta tan pronto. — El motivo eres tú. Yo te veía siempre igual nunca cambiaste, siempre fuiste la misma. Nunca decidiste cambiar, eres igual como siempre, vienes al instituto estudias te juntas con tu amigas y después vas a tu casa, socializas pero sin que nadie te cambie. Me quede mirándolo por un segundo… ¿también piensa que soy una nena de papi? ¿Que no tengo diversión más que del instituto a casa y de casa al instituto?, aunque dijo que socializo, ¿eso quiere decir que no soy tan friki? — El punto es…. Que yo si cambie, y te deje de lado. Y no quiero hacer eso, en la cena de ayer pude darme cuenta que eres lo que me falta para seguir adelante, eres mi… amiga. –tomo un poco de aire y exhaló. — ¿Y te diste cuenta después de romper con Daian? O ¿te diste cuenta porque me faltaban amigos? – se giro para verme con los ojos abiertos.— Sé que no soy de tener mucha compañía, sé que no soy de salir, sé que me comporto como una mujer de 30 años sola sin vida, ¿y por eso quieres ser mi amigo otra vez? ¿Para mostrarme la diversión siendo popular? ¿Capaz saliendo con tus amigos populares jugadores del instituto o con porristas? — No, solo quiero que empecemos de nuevo como antes, nuestra amistad de hace años. — Bueno, pero esa amistad se acabó por tu propia decisión, no por mí. Ahora que no sales con la reinita te sientes solo y necesitas la compañía de una chica. – estaba sorprendido por mis palabras, y yo también. Estaba molesta con él, no lo comprendía, ¿después de 3 años sin hablarnos debido a sus nuevas amistades y a su ex novia quería que volviéramos a ser amigos? ¿y qué pasaría si la ruptura fuera temporal, y si sus amigos empezaran hablarle mal de mí? — No Sofía, no necesito la compañía de una chica, solo te estoy diciendo que cometí un error y que recién hoy me doy cuenta, sos una buena persona, ya sé que la culpa fue mía, solo… solo por favor volvamos a empezar ¿sí? – tomo mi mano y me miro con tristeza en los ojos, conocía a este chico tan bien como a mi hermana, nos criamos juntos, y sobre todo no puedo negar que si lo extraño, como él me dijo los dos sabes los secretos uno al otro, y últimamente tenía muchos secretos que contar a alguien que pudiera guardarlos, note que me necesitaba, y que realmente estaba mal. — Me negaste el saludo por tres años, me saludabas muy por encima, me ignorabas… - retiro la mano, en el mismo momento que agachaba la cabeza con una expresión de dolor. Yo volví a tomarla, levantó la mirada y le sonrió. – espero que tengas muchas cosas que contarme de estos tres años infinitos y me pongas al día con las noticias. — Te contare todo lo que quieras, y además tú también tendrías que contarme todo lo que te paso mientras estábamos alejados. – pude notar su buen humor, su cambio de estado de ánimo. Volví a ver esa mirada, esa sonrisa, esos ojos del niño que conocí hace años. — Bien tengo demasiado que contarte y vos a mí pero tendremos que dejarlo para más adelante, o para la tarde, porque tengo una clase de educación física en unos minutos. Nos levantamos, y me abrazo muy fuerte por un minuto, sentí esa misma sensación que la que me había ocurrido con David en mi casillero, pero no tan intensa, se retiró solo unos centímetros me miro a los ojos y me beso en la mejilla, me soltó muy suavemente y camino hacia adentro del salón. Mientras caminaba solo logro decir una sola cosa riéndose. — Nos vemos a la tarde… espérame con nuestra merienda.
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