ETHAN La señora Zulma me observaba a la expectativa de la información que estaba a punto de darles. Les había pedido que nos reuniéramos en la sala de estar luego de la cena, en cuanto Ronald llamó para avisar que venía de camino desde el hotel. Todo estaba listo para volver a casa, incluyendo los documentos que permitirían la entrada de ambas al país. Solo debíamos ultimar detalles. — Volveremos mañana a casa. Ustedes dos vienen con nosotros. No hay necesidad de continuar esperando y Lucía puede continuar el colegio allá sin problemas —avisé finalmente. Zulma asintió, aunque su rostro reflejaba que estaba experimentando sentimientos encontrados. Tal vez se hallaba dividida entre el tener que desprenderse de toda una vida, en el único lugar que reconocía como su hogar, y el deseo de co

