Como estaba sola y no había desayunado muy bien, me metí en la cocina de su casa para prepararme algo de comer. Lo primero que vi fue una barra de pan integral, corte un par de pedazos y luego saque la mayonesa, el queso, el jamón y todo lo necesario para hacerme un sándwich. Y justo cuando estuvo listo para ser devorado, el elevador-puerta se abrió de repente, mostrándome a un Liam Harrison despeinado, con un cigarrillo en mano y la ropa desaliñada. Lo vi con más atención, dándome cuenta de que llevaba una herida en su mejilla. Dejé el sándwich y me acerqué a él, queriendo saber qué había sucedido. —Quítate— Fue grosero, me manoteó la mano y me hizo a un lado. —¿Qué no ves que quiero ayudarte? Vienes hecho mierda— Le hice ver, él ladeó la cabeza como diciendo ¿A sí? No lo sabía. —No l

