20. El despertar...

1877 Words
Capítulo 20. El despertar de la leona. Miguel y Diego, eran el abogado y el asistente de la única sobreviviente de esa avalancha en el Valle, y ante los ojos del mundo legal, su palabra será ley... además Laura no tenía idea de lo que su padre le dejo. Mientras tanto, en un hotel de mala muerte en las afueras de Moscú, Miguel observaba cómo se consumía un cigarrillo entre sus dedos temblorosos, mientras observaba caer la nieva por el cristal sucio de la ventana. Le había costado mucho alejarse de la mansión Danger, pero más le había costado llegar a Moscu. La elegancia de su traje ahora estaba arruinada por el polvo y el miedo y Tania no respondía sus llamadas. Lo había usado como un peón para una jugada de alcoba que salió mal, y ahora lo dejaba a merced de los Danger. Convirtiéndolo en un fugitivo en un país desconocido. - Maldita perra – siseó Miguel, lanzando el teléfono contra el colchón. - Nos usaste para ensuciarnos las manos y ahora nos quieres cerrar la puerta – Pero Miguel no era un hombre que se rindiera fácilmente, sabía que no podría volver a su país tan fácil. Los Danger tenían ojos en cada aeropuerto. Su única opción era esperar a que Diego moviera los fondos desde allá, o encontrar la forma de entrar de nuevo en la mansión y recuperar a Laura para usarla de escudo... mientras tanto seguiría escondido sin mostrar su rostro. Nunca se dejaría atrapar por Nicolas, asi tuviera que vender su alma al diablo para lograrlo. No tenía idea de que en la mansión el tiempo se había detenido en una habitación, donde Laura luchaba por salir de la inconciencia. Para Miguel, Laura no era una mujer, era una caja fuerte con piernas que aún no le había dado la combinación... Punto de vista de Laura El primer sentido que recuperé fue el oído. Podía escuchar el tic-tac constante de un reloj de pared y el suave crujir de la leña en la chimenea de la habitación. Solo que no recordaba que mi habitación tuviera una... Luego, recuperé el olfato... el olor penetrante a eucalipto y algo metálico, como antiséptico llenaron mis fosas nasales. Intenté mover la mano, pero sentía que me pesaba como si fuera de plomo. Intenté abrir los ojos, pero no podía... eran tan pesados como mi mano. Escuche pasos acercándose, no sabía quién podría ser y el miedo se apoderó de mí. - ¿Qué pretendías al salir Laura... por que no puedo ver lo que ocultas? – era la voz de Nicolas. Él sabe que salí anoche... ¿el reloj? ¿Dónde está el reloj de papá? Recuerdo que lo escondí en mi cartera, solo espero que nadie lo pueda encontrar, sino van a pensar que estaba en complicidad con Diego para robar las joyas de la madre de Nicolas. - Quiero que despiertes... pero no quiero que esa inocencia desaparezca de ti. No quiero que seas como Tania – Eso ya lo sé... ya lo escuché antes. Pero sigo sin saber si puedo confiar en él. - Debes confiar en mí. Yo te ayudaré a vengarte, aunque eso signifique que te deje ir – Las palabras de Nicolas fueron como un murmullo antes de caer nuevamente en la inconciencia. No sé cuánto tiempo ha pasado ahora. Al abrir los ojos, la luz me hirió, obligándome a parpadear varias veces hasta que una silueta junto a mi cama cobró forma. Era Nicolás. Estaba sentado en un sillón individual, con la camisa desabrochada y el rostro cubierto por una barba de varios días. Se veía agotado, pero sus ojos azules me atraparon al instante. ¿Barba? Verlo así solo significaba que he estado muchos días inconsciente... pero ¿Por qué? - Has vuelto – susurró él, y su voz sonó quebrada, como si no hubiera hablado en siglos. - ¿Qué me pasó? ¿Cuánto... cuánto tiempo he estado aquí? – mi garganta era un desierto de arena. - Tres días, Laura. Tres días en los que casi te pierdo – Intenté incorporarme, pero el dolor en mi pecho me obligó a soltar un quejido. Nicolás se puso en pie de inmediato, acomodando mis almohadas con una delicadeza que no encajaba con su imagen de hombre de hielo. - No te muevas. El Dr. Ivanov dice que tus pulmones todavía están débiles – - ¿El doctor? – repetí como una boba. Me quedé quieta, dejando que los recuerdos regresaran a mi... la gala, Nicolas drogado, la noche intensa, luego Diego, lo vi cuando se lo llevaban, la nieve, el reloj de papá y el frío calando mis huesos. Busqué con la mirada mi cartera, el lugar donde había escondido el único tesoro que me quedaba de papá. Nicolás, adivinando mis pensamientos, se sentó de nuevo a mi lado y tomó mi mano entre las suyas. - ¿Qué estas buscando cariño... puedes decirme por qué saliste descalza al frio? – - Yo... – Lo miré fijamente. Sabía que él quería protegerme, pero también recordaba sus palabras antes de la gala... él no quería que yo me mezclara en su mundo. Él me quería como una protegida, una "esposa" de papel que no causara problemas. Pero después de ver a Diego con el reloj de mi padre, algo en mi interior se había roto para siempre. - Nicolás – le dije, con la voz todavía temblorosa pero firme. - Bebe un poco de agua – estiró su mano y bebí de una pajilla. Me dolió mucho la garganta cuando el agua pasó. - Me dijiste que no quieres que aprenda tu idioma. Que no quieres que sea parte de este mundo de sombras – Él guardó silencio, apretando mis dedos. - ¿Por qué lo dijiste? – continué. - ¿Es porque me crees incapaz de aprender... o porque tienes miedo de lo que haré cuando entienda lo que dicen a mis espaldas? – - Es porque este mundo destruye todo lo que toca, Laura. Este mundo es una fosa común. Mi abuelo, Tania, incluso los hombres como Miguel... todos son depredadores. Yo solo quería que fueras la única cosa limpia en esta casa. Pero parece que el destino tiene otros planes. Lo que hiciste en la nieve... arriesgar tu vida por ese reloj... – mis ojos se abrieron como platos. - Lo sabes – susurré y él asintió. - ¡No es un simple reloj! – exclamé, y el esfuerzo me provocó una punzada de dolor. - Es la prueba de que mi vida fue una mentira – lo vi fruncir el ceño. - ¿Qué quieres decir? – - Ese reloj era de mi papá y se le cayó a Diego esa noche ¿sabes lo que eso significa? – Nicolas se quedó en silencio. Yo me incorporé ignorando el dolor en mi pecho. - Significa que la muerte de mi padre no fue un accidente. Significa que estuve trabajando con el enemigo y que la gente en la que antes confiaba mató a mi familia – - Pero eso ya lo sabías – - Pero en el fondo no quería creerlo – - ¿Dime dónde está? – - Está a salvo, Laura... está guardado – Nicolás suspiró, pasando una mano por su rostro cansado. - Tu padre era un buen hombre, Laura. Pero los hombres buenos suelen rodearse de serpientes – esas palabras me confundieron mucho más, no podía dejarlo de mirar con asombro. - ¿Conociste a mi papá? ¿Por qué me dices esas cosas de él? – Ahora era el momento de que Nicolas hablara conmigo, que me dijera su verdad... aunque eso significara que yo tendría que irme de su casa. - Laura, es una larga historia – comenzó, y la verdad tuve que reír con sarcasmo... - Como veras tengo todo el tiempo del mundo – le dije, señalando la habitación y a mi postrada en su cama. - El negocio de la familia radica en posicionarse de tierras en distintos lugares del mundo, los Danger compran terrenos que sabemos luego serán importantes, terrenos que alcanzarán un nivel de potencial. Eso nos beneficia en el futuro – fruncí el ceño, recordaba que él me había dicho que tenía su propia empresa, alejada de su abuelo... - Pero eso que tiene que ver contigo o con papá... tu no tienes una empresa personal – - Asi es. Yo me desligue de los negocios del abuelo cuando me comenzó a presionar. Forme mi propia empresa, pero... en realidad el rubro es el mismo. Yo me dedico a comprar cada tierra que pueda convertirme en alguien potencialmente importante en un país – yo asentí. Había entendido más de lo que mi esposo imaginaba. - Hace algunos meses viajé por primera vez tu país, había averiguado que tu padre manejaba el ochenta por ciento del sector inmobiliario allí... – me quedé en shock. - Estas equivocado... mi papá era un empresario agrícola – le aclaré. - No Laura... tu papá era un empresario poderoso. Al inicio mi objetivo era liquidar su empresa, sacarlo del mercado y expandir la plaza para nosotros, pero cuando lo conocí, pude comprobar que tenía demasiada visión a futuro, además de una integridad intachable – Nicolas hizo una pausa, estaba recordando a mi padre y su último encuentro... no iba a decirme más. No quería que yo sufriera en vano. - Mi papá era integro. Es solo que no puedo creer lo que dices. Además... ¿Por qué no le contó a la familia lo que hacía? – - Sus razones tendría, yo solo sé que su familia era lo más importante para él – - Entonces por eso te acercaste a mí, por eso me pediste matrimonio sin siquiera conocerme... Oh mejor dicho, sabiendo que era la hija de Arturo Camburi – - No es asi Lau... no confundas las cosas – - No confundo nada, y tu no me llames así – él asintió. - Laura... – suspiró. - Yo no fui quien te buscó. Fuiste tu quien se metió en mi habitación pidiendo ayuda... yo no sabía quien eras en ese momento – en eso tiene razón, pero ahora estoy cegada, no quiero ver ni pensar más allá. - Pero lo supiste después y preferiste callar – él volvió a desviar la mirada. - No están simple – me dijo. - Entonces explícate – exigí. - Te pedí matrimonio porque me sentí responsable por ti... me disté tu primera vez. Además, las cosas en mi familia son así... nosotros arreglamos todo con alianzas Laura – como podría olvidarlo... - ¡Verdad casi lo olvidaba! “Alianza o sangre” ¿no es asi, esposo? – - Más o menos – me respondió agarrándose la cabeza. - Laura solo debes saber que tu padre te dejó más de lo que te imaginas, pero yo estay acá para ayudarte... todavía no estás lista para saber quiénes eran los que se sentaban en la mesa de tu padre – Esas palabras me dolieron más de lo que puede imaginar... ya no soy una niña. Tendré 18 años, pero he vivido más de lo que alguien de cincuenta hubiera podido a vivir. - Ahora lo estoy – sentencié.
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