Preparándome para la gran noche

1866 Words
Me estoy sacando el vestido en un cuarto de esta gran parcela, tengo que arreglarme para partir quizás dónde, no lo sé y tampoco quiero saber, en estos momentos me sentía muy confundida agobiada. Bajo los hombros de este pesado pedazo de tela y desabrocho los tres botones de atrás, lo dejo caer, queda alrededor, me agacho a tomarlo y lo pongo frente a mí, no me gusta para nada, recién hoy lo vi bien, ella lo eligió y sólo me lo puse, no quería saber nada de esta boda, y ahora que lo veo me repugna aún más. Siempre soñé casándome con el hombre de mi vida, con un vestido princesa, en una gran iglesia, al menos los sueños nadie me los quita, podrán haberme arrebatado mi vida, mi libertad, pero aún puedo seguir soñando. Dos años Lis, solo dos años. ¿Podré soportarlo? Espero que sí, debo hacerlo, tengo una meta que cumplir, apenas acabaran estos dos años, me iría a Europa a estudiar. Me siento frente al tocador sacando cada una de las pinzas que mantenían mi pelo en su lugar, lo remuevo y cae sobre mis hombros, miro mi cara y ya no veo a esa niña feliz, Cierro mis ojos y recuerdo todos los días en que me escape de casa, tenía Prohibido salir ya que estaba comprometida, pero jamás hice caso a lo que decía esa señora, cuando tenía oportunidad lo hacía, me sentía libre, sin ataduras, no pensaba en nada más, solo divertirme y olvidar mi vida. Era el cumpleaños de una de mis compañeras, sería el evento del año y no me lo podía perder, eran casi las 10 de la noche y yo estaba acostada, esperando que mi madre se durmiera, mientras tanto esperaba ansiosa. Apenas lo hizo, me paré en silencio, tome las zapatillas y me las puse, saque el pijama que cubría mi ropa y con cuidado baje las escaleras, una a una casi en puntillas para no meter ruido. Cuando por fin lo logre fui a la cocina y sacando la copia de la llave que tenía escondida bajo la mesa, salí. Cuando estuve en la calle corrí rápidamente hasta la esquina, ahí me esperaba una compañera en su auto, me subí eufórica y feliz de haberme escapado, aunque sabía las consecuencias, pero eso no me impedirá disfrutar los meses que me quedan. En la fiesta estaba casi todo el colegio y algunos universitarios, esta noche la disfrutaría al máximo, de pronto a lo lejos vi a un hombre, muy guapo, era mayor que yo, quizás algunos años, las luces no me dejaban ver bien, nuestras miradas se encontraron y me recorrió por completo. Me tomé sin pensar un vaso de algún tipo de alcohol y armándome de valor me acerqué a él, pude comprobar que era mayor, pero no me importo, bailamos muchísimo, y cuando creía que la noche se había acabado, estaba bajo su cuerpo, no lo dude por un segundo, quería vivir esta experiencia, aunque fuera solo sexo sin compromiso. Sus brazos eran fuertes, no dejaba de besarme, me tocaba haciéndome sentir la sensación más exquisita, su mano se fue justo a mi entrepierna y comenzó a tocarme suavemente, excitándome, provocándome, los dos estábamos completamente desnudos, se hundió poco a poco en mí y me hizo disfrutar como nunca antes, esto había sido mucho mejor que cuando perdí mi virginidad con el chico que me gustaba… si esto sería así siempre, lo quería sentir una y otra vez. Nos vestimos en silencio y salimos juntos hasta el patio trasero. — ¿qué haces aquí? — le pregunte, era evidente que no era un alumno. — soy el guardaespaldas de una universitaria que vino a la fiesta. — wow, jamás imaginé que fueras algo así, creía que eso solo se veía en las películas — no tendré problemas con tus padres… por esto. Supongo eres mayor de edad — claro que si — mentí — no te preocupes Luego de unos minutos se despidió, debía trabajar. Cuando me di cuenta de la hora, tuve que irme, era demasiado tarde, ya lo volvería a ver otro día Eran cerca de las 5 de la mañana cuando entré nuevamente a casa, traté de ser lo más cuidadosa posible, deje las llaves escondidas, entre a mi dormitorio feliz, pero eso se esfumo cuando vi a mi madre sentada en la cama, mirándome muy enojada — No te quiero ver nunca más fuera Lis, ¿crees que tu futuro esposo aprueba tu comportamiento? Debes guardarte para él, ahora es tu dueño, le perteneces. Una mujer educada, de su casa, no llega a estas horas de la madrugada, que va a decir la gente — si madre, — digo irónica — me guardaré para él. — No me hables así. Crees que es bonito que andes así vestida, de fiesta en fiesta, ahora serás una señora. — ¡Seré una señora porque tú lo decidiste así! Yo no lo quería, Créeme si no hubiese un contrato de por medio que firmaste sin mi consentimiento, porque ser menor de edad, nada de esto pasaría, si no estuvieses amenazada de muerte créeme que ya estaría lejos y no me importaría nada — No digas tonterías Lisandra, Esto es para que pagues por desperdiciar todos estos años en ti y tu padre, ese hombre que nos dejó sin nada, solo deudas y tú. — Entonces cásate tú, porque no lo haces si te gusta tanto — Lo haría, ese hombre es un buen partido, pero desde que te vio en aquella reunión quedo loquito por ti. Era mi oportunidad de sacar provecho a una hija que solo ha generado gastos — No puedo creer lo que escucho, quien es está mujer, acaso cuando me demostraba un poco de cariño era porque estaba mi padre... Porque te fuiste papá, Porque nos dejaste así — Eres una maldita, asquerosa, ¡una perra!, No, una perra no, porque hasta un animal es mejor madre que tú. — Ay Lis, Te va a gustar. Solo ábrete de piernas y disfruta. Ya quisiera yo ser la que este ahí. — Sal de mi cuarto — lágrimas corren por mis mejillas, no puedo más — ¡ándate! Déjame sola. — Claro que lo haré, pero el viene en camino, más te vale estar preparada para recibirlo... Tuve que decirle que te escapaste, necesitaba saberlo, es mi deber informarle de tus actos, para ver si alguna vez te corriges y te conviertes en una buena mujer — Que maldita, te odio, la miro con ojos de furia y como puedo la empujo sacándola de mi cuarto — ¡no te quiero ver, sal de aquí! — Cierro con llave y corro a mi cama para poder llorar tranquila, desahogarme de todo esto. Mi soledad no duró mucho, porque a los minutos él estaba ahí, lo primero que hizo fue levantar su mano y pegarme en mi rostro, no tan duro para que nadie lo vea y tampoco tan despacio para que no me doliera, me tomo de la cintura y me aprisiono en la pared — esta será la última vez Lisandra, ya me canse de tus niñerías, debes aprender a respetarme y si no entiendes, tu madre será la que pagar las consecuencias y tu veras todo lo que le haré, no te gustará, te lo aseguro. ¿Has comprendido? — solo asentí, casi no podía respirar, me soltó y caí al piso. — ¿porque haces esto? — se detuvo en seco, pero no me miro — ¿Por qué no eres capaz de conseguir a una esposa de la manera más normal posible?, como todo el mundo — porque debo hacerlo. Y no hagas más preguntas, porque no te seguiré respondiendo. Se fue al instante, dejándome aun con más dudas… porque debo… que significaba eso Salgo de mis pensamientos y al escuchar mucho movimiento afuera, procedo a vestirme, me pongo un vestido elegido por él, de seguro con ayuda de mi madre, plomo con un escote muy pronunciado, unos tacones negros muy altos con plataforma, y sin siquiera llamar entra un peluquero enviado por el, quien alisa mi cabello, tomándolo con una pinza a un lado, soy una muñeca manejada por todos a mi alrededor. Siento tantas ganas de llorar, gritar a todo el mundo lo que estoy pasando, pero no puedo, no podría cargar con la culpa de una muerte, aunque lo desee en lo más profundo de mi ser, menos la de mi madre por muy perra que sea, yo no puedo caer en lo mismo. ¿Noche de bodas? Jamás, Jamás me acostaré con él, no había nada de eso en el contrato y prefiero que me mate o castigue antes de entregarme a ese hombre. Salí del vestidor y estaba esperándome, me miro de pies a cabeza y despachó a los empleados. — así te ves mucho mejor, esa ropa te queda perfecta, ahora eres mi mujer, m*****o de la familia Murred, debes estar a la altura. — salimos juntos y mucha gente estaba esperándonos, entre ellos, Tobías, ese hombre me daba una mala sensación — Bienvenida a la familia, espero disfrutes tu noche de bodas — vete a la mierda Tobias — no me desafíes Lisandra, porque quizás quiera comprarte cuando se acaben tus dos años de contrato y no seré para nada gentil contigo — ¿también necesitas de un contrato para conseguir a una mujer? Tan poco hombres son que deben recurrir a eso — te vas a arrepentir Lisandra, no tientes al destino, porque te puede ir muy mal — Al que le está yendo mal, es a otro — siguió mi mirada y pudo ver a su mujer hablando animadamente con un guardaespaldas, cuando vi su mirada me arrepentí al instante de haberla delatado, se alejó y fue hasta ella, tomándola del brazo y acercándola a él de manera amenazante. Le dijo un par de cosas y volvió junto a mí, esta vez de la mano de ella — Que tengas una buena luna de Miel Lisandra — estiro su mano y la recibí, su nombre era Rose Marie, era una mujer de unos 35 años, muy bella y se veía que era la esposa perfecta. — Ella aparte de ser mi esposa, es abogada, — habló nuevamente Tobías — trabajaba para el gobierno y entidades públicas, fue muy fácil buscar a mujeres en banca rota, ella fue quien encontró a tu madre. Gracias a Rose, ahora estas casada con un multimillonario. Mis ojos se fueron hasta ella, sabía todo y por lo que pude intuir, fue quien elaboró el contrato de matrimonio, no pude sentir más que odio y rechazo, sin armar un escándalo, me aleje, no podía soportarlos, sabía que me había confesado todo eso para torturarme, para que armara algún berrinche y Franco me castigara, pero no lo iba a conseguir, debía ser más inteligente y jugar bien mis cartas. Me dejo ver que jamás me podría librar de ellos, que todos estaban confabulados, que sus cercanos y quizás la familia más cercana sabia de este contrato y nadie había hecho nada, quizás para ellos esto era de lo más normal.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD