Daniel continúa analizando los balances de años anteriores hasta la actualidad. Se excusó alegando la necesidad de un informe y conocer el manejo de la firma para poder realizar una consultoría correspondiente.
En realidad lo que busca es rastrear el monto que se repite todos los meses, así descubre que la pensión sigue activa hasta hoy.
Nota que el concepto cambia algunos meses: “asistencia externa” pasa a “honorarios especiales”, es decir, que cada semestre el concepto varía pero el monto siempre es el mismo y en moneda extranjera.
Debió rastrear los recibos originales de esta pensión. ¿Quién autoriza esto?
Se dirige al archivo contable, en la base de datos original solo tenía la leyenda de autorizado y la fecha en que se aprobó eso, debía recurrir al papel. Por eso, busca las cajas de recibo, teniendo en cuenta algunas fechas que se había anotado.
Encuentra que todo está ordenado a conciencia, por lo que su búsqueda no fue caótica. Y allí observa en los recibos que la autorización original lleva firma conjunta.
Se queda mirando el papel más tiempo del necesario. Vuelve a leer las firmas.
Una vez. Otra.
Como si cambiaran al mirarlas de nuevo.
Pero no cambian.
Una de esas firmas es de su padre.
La otra… del padre de Adele.
No es algo administrativo aislado. La pensión no es caridad. ¿Es parte de un pacto?
Pero no sabe el destino en concreto aún.
¿Es un pago? De ser así, para algo del que no hay detalle tiene que haber razones de peso pero que no estén conectadas netamente al estudio: ¿Garantizar silencio? ¿Proteger a alguien?
Eso lo inquieta.
¿Quién es el destinatario de esta pensión? Y… ¿por qué?
No cree que sean capaces de cometer delitos. No son criminales. Pero pueden ser encubridores.
Y eso es devastador emocionalmente.
Porque es muy fuerte la impresión que genera cuando tus personas ejemplares empiezan a caer del pedestal que uno los tenía.
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Adele decide profundizar su investigación particular en la empresa de transporte.
Descubre algo clave: En el mes previo a la muerte de Armando, hubo un siniestro menor no denunciado públicamente.
Un camión de esa empresa estuvo implicado en algo.
No fue una gran noticia. Transcurrió por el noticiero como algo pasajero y ocupó prácticamente un pie de página en los diarios.
Fue archivado.
Y Armando era el detective asignado a ese expediente.
Eso conecta: Empresa. Policía. Armando. Cierre rápido
Suena el celular. La sorprende en un primer momento.
- Buen día Adele, sé que estás haciendo trabajo remoto. Quería consultarte si mantengo los horarios de las citas de la tarde. Y recordarte que está agendado para mañana el encuentro con el Sr. Gubermert
- Buen día Sara, si, respetaré la agenda de hoy. Luego de almorzar con un cliente potencial, asistiré al estudio. Necesitaré que Kevin esté disponible para cuando termine con las citas, quiero que me ponga al día con el último caso.
- Anotado, le avisaré a Kevin. Nos vemos.
- Gracias y nos vemos Sara.
Adele llega a su oficina luego del almuerzo sola, no había cliente potencial. Al llegar a su oficina sigue la agenda como estaba estipulado por Sara durante la tarde.
Finalizadas las citas, Kevin llega a su oficina con unos documentos en sus manos.
- Hola Adele, traigo la información que tengo sobre el caso del conductor. Quiere una entrevista personal con vos, lo visité en la comisaría que se encuentra, no solicitó fianza. Lo encontré reacio a brindarme información, solo lo indispensable y se negó a continuar a hablar sin que estés delante.
- Entonces me haré el tiempo para visitarlo para corroborar que necesita explicar - su tono no refleja la ansiedad que en realidad siente - le diré a Sara que revise la agenda, por lo que veo en estos documentos corroboraste que él tiene contrato formal con el transporte pero, ¿es temporal?
- Si, la mayoría de los empleados de esta empresa, especialmente los transportistas tienen contratos trimestrales que se pueden renovar. Lo cuál está al borde de lo legal. Tienen tres renovaciones y pasan a otro puesto en planta, o directamente no renuevan. Este conductor en particular venía contratado desde hacía más de 15 años, pero tuvo una licencia médica de 9 meses y al reincorporarse lo cambiaron de sucursal y le cambiaron el contrato en una renovación. Está transcurriendo su segunda renovación trimestral en este momento.
- Es extraño ese cambio de contrato. ¿Pudiste acceder a los detalles que expliquen el por qué?
- Su contrato anterior tenía la cláusula que ante licencia médica de mayir a 30 días debía ser evaluado nuevamente y reverse su puesto. Le hicieron hacer una carpeta médica nueva al reintegrarse y con eso evaluaron que debía cambiar los transportes de larga distancia a corta distancia. Con esa excusa le cambiaron el contrato y lo pasaron a trimestral.
- Entonces, se aprovecharon de una enfermedad, por el tiempo que estuvo de licencia tiene que haber sido grave, ¿para brindarle un contrato donde puedan dejarlo sin trabajo al cabo de tres meses?
- Exacto, por lo que pude ver en su registro médico tuvo cáncer de colon. Con una recuperación lenta por una doble cirugía. No tengo más detalles. Por esta condición, es que me parece raro que no esté pidiendo desesperadamente volver a la casa hasta que se resuelva la acusación y el juicio.
- Déjame toda la información, la volveré a analizar antes de la entrevista con él. Quiero que me averigües más detalles sobre esta empresa de transporte. Tienen que tener avales para manejarse tan al borde de la legalidad con sus contratos. Consigue todo lo que puedas para mañana a última hora.
- Okey. Me pondré con eso. Mañana tienes la cita con Gubermert, ¿necesitas que esté presente? O, ¿me llamas si me necesitas?
- Él pidió mover la cita pero yo le solicité que viniera. Necesitará que le demuestre mi agradecimiento por el esfuerzo de trasladarse, así que lo atenderé personalmente en la sala de conferencias más grande que está en el piso de Gennaro. Seguramente querrá ponerse al día con los contratos de sus inversiones, si necesita más detalles te llamaré a ti y alguien de inversiones.
- Perfecto, si no necesitas nada más, me retiro
- Si, eres libre, nos vemos mañana - lo despidió con la mano y él fingió una reverencia, lo cuál generó una risa involuntaria. Se acercó a la puerta - Sara, ya no te necesitaré por hoy, me quedaré revisando unos documentos para las citas de mañana y me voy.
- ¿Necesitas un café antes de que me retire? - se levanta del su escritorio
- No te preocupes, tengo todavía el que me trajiste en la tasa térmica. Sal tranquila, nos vemos mañana.
- Nos vemos mañana Adele - se dispone a apagar todo de su escritorio. Toma su cartera y se retira.
Al quedarse sola, se dispone a ordenar su escritorio, revisa rápidamente los expedientes de los casos sobre los que tendría citas al día siguiente. Luego de dejar todo listo, tomó la nueva información del caso del conductor para llevarla al estudio de su casa. Apaga y cierra todo de la oficina antes de dirigirse al estacionamiento.
Al acercarse a su auto, tiene una sensación extraña, un leve escalofrío le recorre el cuerpo. Comienza a caminar lentamente con aparente tranquilidad. Aunque sujeta más fuerte su bolso y dirige su mirada a los lados, se acerca cada vez más a su auto.
Al aproximarse observa que en su puerta tiene enganchado una tarjeta pequeña y blanca. Antes de tocar el auto, mira nuevamente a los lados. No se ve nada sospechoso. Decide respirar hondo antes de tomar la tarjeta.
“Algunas verdades entierran a quienes las buscan”
Estaba impreso, no se podía deducir nada de la letra. Podría hacer analizar las huellas, pero probablemente no tenga ninguna más que de ella.
Si alguien dejó esa advertencia… significa que alguien sabe lo que está investigando.
Y ella todavía no se lo contó a nadie… Demuestra que no está investigando en vacío.
¿Es peligroso realmente?
¿Una advertencia sutil?