NESS * 5

935 Words
  NESS Retomamos el camino a la ciudad y aunque nos abrazamos y besamos luego de sus palabras no todo me dejo feliz, sin embargo pronto se fueron esos pequeños pensamientos una vez sus labios tocaron los míos; una vez en marcha y habiendo avanzado más retomamos la conversación inicial. ―Si el Fiscal se retira y elegirán uno, tú puedes optar por una consideración ―consulto una vez caigo en cuenta que él puede participar en la ronda de consideraciones que se implementa en el juzgado. ―Es una opción, pero antes debo cumplir todos los requisitos… ―Mmm, nunca he prestado atención a esos requisitos, en realidad lo mío es más la formulación de leyes y mejoramiento de las actuales… ―Lo sé, Cariño, pero por ahora no es algo que me quite el sueño, tanto como el no tenerte a mi lado cada día ―comenta mientras tomando mi mano la acerca a sus labios. ―Bueno es una oportunidad única y realmente no deberías desperdiciarla. ―Lo pensaré ―Responde sin quitar la mirada del camino. ―Te apoyaré en lo que decidas, amor ―Prometo mientras aprieto su mano que se mantiene unida a la mía. ―Y lo sé, en lo que tenga una respuesta te la haré saber. Hacemos una parada para almorzar antes de continuar, también tomamos fotos en las partes donde el camino se ve majestuoso. Luego retomamos la marcha y vamos conversando de todo un poco, él cuenta sus chistes malos de caminos y viajes y yo rio sin parar, colocamos música y cantamos improvisando la letra en muchas partes.  Cuando estamos más cerca de la ciudad noto que tanto sus gestos como ánimo cambian drásticamente, haciéndolo ver interesante con esa aura de poder que me atrae incansablemente. ―¿Todo va bien? ―consulto con tono bajo, para no incomodarlo, no obstante se encuentra tan sumergido en sus pensamientos que igual al escucharme se sorprende. ―Sí, solo estaba repasando mi agenda para saber cuándo podré, verte nuevamente. ―Bueno, yo tendré que ir al juzgado de martes a jueves podemos acordar almorzar esos días si tienes las horas disponibles, además puedes quedarte en casa el viernes los sábados siempre te presentas más tarde que los otros días. ―Puedo manejar eso, trataré de limpiar mis horas para que comamos juntos, lo del viernes es atractivo ―nuevamente se queda pensativo y después de unos minutos decirme: ― ¿Y sí te quedas en la casa estos días?, así cuando llegue te veré dormida aunque sea, no lo sé, me está jodiendo la idea de verte de vez en cuando y que las horas en que hablamos sean pocas. ―Pero sabemos que nuestros días son así, nuestras profesiones nos exigen estos horarios. ―Igual, nos vamos a casar pronto, por qué no podemos adelantar un poco la convivencia ―consulta con evidente frustración. ―No es que no podamos adelantar, esto es una decisión de evaluar no podemos solo cambiar unas cosas y quitar otras… ―No lo sobre analices, Ness, sé que no es una decisión de buenas a primera, pero deberíamos ir iniciando esto… sino cuándo. ―No lo hago, solo pienso que debemos dar esos cambios bien organizados. ―Qué necesitas organizar ―No me presiones, no creas que no tengo nada que organizar antes de dar un paso de esta índole ―Pero si vamos a casarnos, cual es el problema que te quedes en casa ―En tu casa, no es que haya problema, tienes que ver que yo tengo mi espacio que para mí también será algo nuevo… ―No quieres vivir conmigo, ―declara ―por qué aceptaste entonces mi propuesta. ―No digas que no quiero, sabes muy bien que no diga algo que no quiero o que no haya analizado a profundidad… ―¿Ves lo que te digo? lo estás analizando, aun cuando me has dicho que sí, no quiero esperar un sinfín de tiempo  para compartir nuestras vidas, o es que tienes pensando alargar el compromiso hasta que nos retiremos. ―Basta, no seguiré con la discusión. ―Nunca lo haces y solo para aclarar no estoy discutiendo, expongo un punto, aceptaste ser mi esposa, sin embargo no quieres irte a nuestra casa, sí nuestra casa, a pasar unos días mientras vamos avanzando con la boda. Sin darme cuenta ya estamos en la calle hacia mi apartamento y quedo impresionada de lo rápido que hemos llegado; ni siquiera fui consciente de la velocidad que traíamos en medio de la discusión. ―¿Ya estamos llegando a mi casa? ―Pregunto desconcertada, sin embargo él mal interpreta mis palabras. ―Sí, No te angustie siendo fiscal del juzgado sé que es un secuestro y forzar; y no pienso obligarte a tener que ir a mi casa y muchos menos soportar mi presencia, te dejaré en tu casa para que no sientas que te presiono a hacer algo que no quieres… El estaciona afuera, frente la entrada y sale del auto sin dejarme hablar  ni nada, solo me bajo y cuando me volteo tengo la ya frente a mí el bolso con mis cosas.         ―Espero que puedas descansar, estamos en contacto ―se acerca deja un beso sobre mi frente y se gira subiendo en poco segundos al auto y conduciendo de manera rápida. Más que asombrada me quedo inmóvil en el mismo sitio sin percatarme del frio o el tiempo, lo cierto es que no sé en qué momento pasamos de tener el mejor fin de semana a estar por primera vez peleados.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD