Capítulo 2
Madison miraba una y otra vez la foto que le había traído Gia, de Ainoa Vachi, la modelo de pasarelas que se desplomo en sus brazos aquella noche; era una hermosa chica de veintidós años, hija de un importante financiero de la ciudad, se notaba claramente, por la vida que llevaba, que era la típica hija de papi y mami que solo tenía que abrir la boca para obtener lo que quisiera, tenía dos hermanos menores y se dedicaba completamente al modelaje, esa noche fue su primera vez en esa pasarela tan importante.
–Ya tienes toda la información, ¿Qué vas a hacer con eso? – le preguntó Gia.
–No te va a gustar lo que tengo en mente.
–¿La vas a secuestrar para pedir un rescate millonario?
–Voy a secuestrarla, pero no para pedir un rescate, voy a retenerla aquí hasta que se enamore de mí.
–¡Ay no! – exclamó la mujer con incredulidad-. Ahora sí que te pasaste, ahora sí que te volviste loca.
–Te dije que no te iba a gustar la idea – le dijo, con una sonrisa burlona.
–Es que es algo de locos, primero, ¿en qué te beneficia que esa chica se enamore de ti?, y no me digas que te enamoraste de ella porque la viste una noche, una sola noche no basta para enamorarse de alguien.
–No hables cosas sin saber, no sabes todo lo que causo en mí, esa noche.
–Dios mío, cuando algo se te mete en la cabeza, no hay nada que se pueda hacer – le dijo, negando con su cabeza.
La única que podía saber cuáles eran las verdaderas intenciones de Madison con su nueva víctima, era Gia, aunque necesitaba enteramente la ayuda de su secuas y amante Valerio, no podía decirle a él, conocía perfectamente al chico, sabia de lo que era capaz de hacer si se enteraba del nuevo prospecto amoroso de Madison y la chica no podía correr ese riesgo, mataría a cualquiera que se atreviera a ponerle una mano encima.
Valerio ideo el plan perfecto para ultrajar a la chica y poderla llevar ante Madison, estuvieron varias semanas siguiéndoles los pasos y conociendo a detalles cuales eran sus lugares favoritos para pasar el rato, lo cual no resulto ser nada del otro mundo, era la típica niña rica que le gustaba hacer ejercicios en las mañanas, matarse de hambre durante el resto del día e irse de fiesta en las noches.
Una de las cosas que resulto beneficioso para estos secuestradores, fue que la chica vivía sola en un lujoso departamento, era algo que les facilitaba el trabajo, aunque notaron también que un joven y apuesto chico la visitaba constantemente, investigaron y se trataba de su novio.
Llegada la hora de llevar a cabo el plan, los hombres entraron a medio noche al apartamento, sometieron a la chica, la obligaron a escribir una carta en la que le dejaba dicho a su novio que se ira por unas largas vacaciones y la sacaron rápidamente rumbo a la guarida de Madison.
–No sé qué tengas pensando hacer, pero créeme que esa no es la mejor forma para que enamores a alguien, no se puede obligar a nadie a sentir amor, el amor nace – le decía Gia, con su actitud de negación a lo que estaba haciendo Madison.
–Confió plenamente en mi misma, no le hare ningún tipo de daño, pero voy a hacer que me desee tanto y que se enamore completamente de mí – le contestó de espaldas a ella, mirando por la ventana.
De un momento a otro llamaron a la puerta, y los nervios de Madison comenzaron a salir, había salido con muchas chicas anteriormente, pero nunca había tenido esa sensación, nunca se había sentido como ahora, jamás en lo que tenía de corta vida había deseado tanto a alguien como deseaba ahora a esa modelo y cuando ella quería algo con tanta intensidad, lo conseguía a como diera lugar.
–Jefa, disculpe, traemos a la chica – le anunció uno de sus hombres.
Madison afirmo con su cabeza, mirando directamente hacia la puerta, en donde venía Valerio con la chica tomada por el brazo, traía una bolsa negra de tela en la cabeza.
–Valerio, quítale eso, no era necesario que la trajeras de esa forma.
El chico hizo caso a la orden y le quito la bolsa a la modelo, y lo que se dejó ver hirvió la sangre de Madison, Ainoa quien estaba muerta de miedo y dejaba escapar silenciosas lágrimas de dolor, reconoció a esa mujer, era la hermosa millonaria que estaba sentada en el área vip y que la ayudo cuando se desmayó.
–¿Quién la golpeo? – preguntó la mujer, apretando sus puños con fuerza.
–Tuve que hacerlo, no quería colaborar – intervino Valerio.
Madison lo miro como si el mismísimo demonio estuviera entrando en su alma y con mucha impotencia le plasmo un fuerte golpe en la cara, haciendo que el chico cayera al suelo, Ainoa miro la escena con terror y comenzó a temblar.
–Te he dicho que no tolero el maltrato hacia la mujer, si eres tan machito, levántate y pégame a mí – le retó.
Valerio podía ser muy cruel, un asesino perfecto y divertirse con el dolor ajeno, pero frente a Madison no era nadie, se arrodillaba a sus pies si ella se lo pedía y no era capaz de ponerle una mano encima, podía dejar que ella descargara toda su ira contra él y, aun así, no movería un dedo para detenerla.
La chica giro su rostro hacia donde estaba Ainoa, se acercó a ella y le quito poco a poco la cinta que tenía pegada en su boca, la cual le imposibilitaba hablar.
–¿Cómo te sientes?
Ainoa no podía simplemente responder a eso, ella solo quería saber que hacia ahí y cuál era el propósito de esa mujer, deseando internamente que no fuera a matarla.
–¿Quién es usted y que hago aquí?
–Soy Madison Pitt, te hemos secuestrado porque vamos a pedir una fuerte suma de dinero a tu padre.
–¿Me hará daño? – le preguntó con miedo.
–No, nadie volverá a hacerte daño otra vez, cuando tu padre me entregue lo que le voy a pedir, podrás volver con tu familia.
La nerviosa y asustada chica jamás pensó que una criminal como Madison Pitt, quien era una de las criminales más buscadas y peligrosas del mundo, tuviera ese trato de amabilidad, pues cuando escucho su nombre pensó que su vida terminaría en ese lugar, ya que no había persona viva en el mundo que pudiera contar haber hablado o visto a esa mujer, quienes lo hacían no vivían para contarlo, se sabía que el anonimato era una de las cosas más importantes para ella.
No de espero tampoco que recibiera un trato tan especial, pensó que sería encadenada y tirada a una fría celda, pero la realidad fue otra, le quitaron las esposas y la dejaron en una increíble e inmensa habitación lujosa con todas las comodidades, miro a todos lados y aun así no creyó que fuera posible, aquello de verdad no parecía ser un secuestro.
–Ainoa, ¿puedo pasar?
La chica miro hacia la puerta con nervios, no quería responder nada, pero sabía que, aunque se negara a que alguien pasara a su habitación, tenían el poder de derrumbar la puerta si así lo querían, y ella no iba a poder detenerlos.
–¡Si! – respondió con nervios, tomando asiento en la cama.
Por la puerta apareció una chica que reconoció, ella había estado hace unos minutos en la sala en donde conoció a Madison Pitt, era una mujer de estatura baja, de cabellos amarillos y hermosos ojos verdes que eran protegidos por lentes de lectura, llevaba en su pecho unas carpetas y le regalo una sonrisa al detenerse de pie frente a ella.
–Hola, soy Gia, voy a estar al pendiente de ti, por si necesitas o quieres algo, mande a que te compraran ropa y espero haber acertado en la talla.
A diferencia de Madison, Gia era una chica que emanaba paz y seguridad a quien tuviera cerca, Ainoa se sintió mucho más en tranquilidad con la presencia de esa mujer que le ofrecía cosas con amabilidad.
–Se supone que soy una rehén, ¿Por qué tengo todos estos beneficios? – le preguntó, dejando escapar esa duda.
–Sé que no debo ser yo la que te de esta información, debería ser Madison, pero te diré una cosa, en realidad no eres una rehén como tal, o bueno si, pero ella no va a pedir rescate por ti, hay otra razón por la que estás aquí, y quiero aconsejarte que cooperes lo más que puedas, Madi no es mala, pero tampoco le colmes la paciencia.
La cabeza de Ainoa iba a explotar en ese momento, esa mujer le había dicho tantas cosas que formaron un laberinto en sus lagunas mentales, no entendía nada, no se sentía segura ahora, Madison Pitt le había mentido, la tenía secuestrada, pero a la misma ves la hospedaba como si se tratara de una reina, le compro ropa cara y le puso a su disposición una chica que estaba dispuesta a cumplirle todos sus caprichos, era algo que no tenía lógica.
–Madison vendrá a verte y te explicara todo mejor, si me necesitas, aprieta este botón – le dijo antes de salir, dejándola completamente asumida en sus pensamientos.