Capítulo 7
El estar en Italia cambio mucho las cosas, Ainoa parecía haber cambiado totalmente su humor y su actitud, y eso gracias a que Madison dio la orden de mientras ella cerraba unos tratos importantes y unos que otros bajo cuerda, las chicas Gia y Ainoa, fueran a pasear por la hermosa Venecia y así, la modelo pudiera hacerse con la mayor cantidad de cosas que ella quisiera, eso la deslumbro por completo.
–Parece que no esta tan mal ser la mujer de Madison – dijo la chica con una sonrisa, mientras salía de la Dior con los hombres de Madison llenos de bolsas.
–Pues la verdad que no, pero sin contar con que eres la mujer de una poderosa mafiosa, todo lo demás está bien - le dijo con malicia comiendo de su helado, dejando a una Ainoa llena de frustración.
–¡Tú sí que sabes arruinar momentos! – le gritó, caminando hacia ella.
Siguieron recorriendo varias tiendas y se adentraron en una de ropa interior de diseñador, en ella Ainoa comenzó a medirse varias prendas de encaje, al introducirse en el probador, por la puerta de la tienda hacia entrada Madison en compañía de sus hombres de seguridad, esta le pregunto a Gia en donde estaba Ainoa y sin previo aviso se metió en el mostrador, haciendo que la chica diera un brinco de susto y se tapara con las manos.
–¿Por qué te tapas?, te he visto hasta desnuda.
–Vete, me estoy midiendo unas cosas.
–Te queda realmente bien esa lencería de encaje – le dijo, mirándola de arriba abajo con notable deseo.
–Te juro que, si no te vas ahora mismo, nunca podrás volver a ver esto – le amenazó.
Madison la miro con una sonrisa y se acercó a ella, la chica dio un paso atrás quedando pegada a la pared, en eso la mujer pego su cuerpo al de ella, posó sus manos en la cintura de la modelo y roso sus labios con los de ella.
–Veré esto cuando a mí me dé la gana y las veces que quiera, eres mía y debes entenderlo.
Ainoa no entendía que pasaba con sus emociones y con su cuerpo, pues no podía moverse y sentía que temblaba, aunque quisiera darle un empujón y alejarla de ella su cuerpo no le respondía, solo pudo pensar que si Madison fuera un chico con esa actitud hubiese caído a sus pies desde el primer momento.
–Vamos a ver eso – le dijo, haciéndose a un lado con rabia.
–Cómpralo, es lo que quiero que te pongas cuando hagamos el amor por primera vez – le dijo antes de salir del probador.
La chica cerro los ojos con rabia y procedió luego a vestirse, llegándole a la mente una poderosa idea, tomo la lencería que Madison le dijo que comprara y salió.
–Me llevo todos, menos este – dijo colocando la lencería en el mostrador donde debía pagar.
Madison la miro con seriedad y Ainoa de la misma manera, luego paso a su lado para salir de la tienda, pero la mujer la tomo fuertemente por el brazo y la atrajo hacia ella, uniendo sus labios en un apasionado beso que no fue correspondido, pues Ainoa forcejeaba por alejarse de ella y cuando lo logro le planto una bofetada a la mayor, Gia abrió la boca con asombro y Madison quedo con el rostro girado por un segundo, en ese momento Ainoa se arrepintió de lo que había hecho y trato de salir pero rápidamente Madison la volvió a tomar fuertemente por los brazos.
–Vuélveme a tocar y juro que haré que te arrepientas – le dijo con furia, apretando fuertemente sus brazos hasta hacer que le doliera.
–¿Qué me vas a hacer? – le preguntó de manera retadora.
La tienda estaba un poco llena por lo que la situación de esas dos jóvenes era el espectáculo principal.
–Bien, están haciendo un espectáculo ahora – intervino Gia.
Madison estaba que echaba fuego y Ainoa pudo notarlo en sus ojos, la mujer la soltó de golpe y salió de la tienda como alma que lleva, Gia no tenía nada que decirle a la modelo más que de verdad lo sentía, sabía que la actitud de la chica era normal y razonable.
En lo que resto de la tarde no volvieron a encontrarse con Madison, por lo que Gia menciono se fue al hotel a descansar, mientras que ellas continuaron con las compras y al caer la noche decidieron ir al hotel.
–Esta es la llave de tu habitación – le entrego la llave.
–Estoy cansada por el viaje y las compras, que tengas buenas noches Gia.
–Tu igual cariño, ya nos vemos en la mañana.
La chica dio unos pasos hasta llegar al frente de su habitación, introdujo la tarjeta por una ranura y pasó cerrando la puerta frente a ella, lo que no conto es que al girar su cuerpo se encontraría con Madison, estaba de pie frente a ella, llevaba una bata de baño de ceda negra y su cabello mojado le caía por los hombros.
–Pensé que esta era mi habitación – le dijo con nervios, recostada de la puerta.
–Era tu habitación, íbamos a compartir, pero ya no quiero – le dijo con seriedad.
Ainoa tiro la mirada hacia la cama y pudo notar que se trataba de una matrimonial, el cometido de Madison era dormir con ella.
–Yo tampoco quiero.
La chica no respondió nada, simplemente paso a su lado, tomo asiento en la cama e hizo una llamada por teléfono, la modelo no pudo entender que era lo que decía ya que estaba hablando en italiano lo cual pensó automáticamente que era muy sexy y lindo.
–Dios mío, ¡¿pero qué demonios estoy pensando?! – dijo por lo bajo, dándose un pequeño golpe en la frente con su mano.
–No hay habitaciones, todo está copado – dijo mirándola-, llamare a Gia a ver si en su habitación hay espacio para ti.
Ainoa, aunque no quisiera admitirlo sintió algo extraño en su interior, se notaba que de verdad la chica no quería compartir la habitación con ella.
–Está bien Gia, buenas noches y disculpa la molestia – termino la llamada-. La cama de Gia es individual, por lo que no hay de otra, debes dormir aquí – le dijo con fastidio.
–Da igual, ya el mal está hecho.
–Claro.
Ainoa no tenía ánimos de discutir esa noche con Madison, pues sentía demasiado cansancio y su cuerpo le pedía un baño relajante, por lo que sin medir más y sin volverle a dar la cara, paso al baño, cerro con seguro y se introdujo en la tina con agua caliente, quedándose un rato asumida en sus pensamientos, sin poderse sacar de la mente a Madison Pitt y eso la tenía de los nervios, era algo que no quería, algo que se prohibía así misma hacer.