Capítulo 5
Hailey resulto ser una perfecta distracción para Madison, pasaba el día junto a la mujer en cualquier actividad, esa mansión era realmente grande y con muchas áreas, por su lado Ainoa tenía la oportunidad de pasar el rato al lado de Gia, lo que hizo que se sintiera en confianza con ella, la mujer era bastante agradable y le divertía escuchar como insultaba a la estirada de Hailey a sus espaldas, la rubia tenía un cometido muy claro, molestar a Gia a como diera lugar, y parecía ser que Madison era dominada más por las hormonas que por el cariño hacia su amiga, pues no intervenía en ningún momento.
–Madison debería intervenir, no eres su sirvienta – le comentó Ainoa.
–Madi la tiene aquí para poder follar con ella, me sacrifico por mi amiga.
Tal parecía que Madison Pitt era una mujer que, a como diera lugar conseguía lo que quería y esa chica Hailey, era el claro ejemplo de eso.
Luego de una calurosa tarde y de tener que ver como Madison y Hailey tonteaban en la piscina, Ainoa se fue a su cuarto a recostarse un rato, estaba aburrida por lo que encendió la televisión y coloco uno de sus programas favoritos, quedándose luego plácidamente dormida.
Es ese pequeño lapso en el que Morfeo la tomo entre sus brazos, tuvo uno de los sueños más raros de todos, estaba en una playa y sintió como unas suaves manos comenzaron acariciar su cuerpo, era tan placentera la sensación que no le importo saber quién era el autor de su llevaba al cielo, solo se dejó llevar, sintiendo como esas manos bajaban hasta su abdomen, metiéndose entre su entrepierna, era un sueño mojado lo que estaba teniendo en ese momento, uno que la estaba haciendo volar; esa mano jugaba en su centro con mucha furia, y con el solo roce de los dedos el orgasmo estaba siento llamado, en el momento en que sintió que venía a tomarla con fuerza giro su rostro y se encontró con el de Madison, lo que provoco que despertara de golpe.
–¿Estas bien? – le preguntó Madison, quien estaba sentada a su lado en la cama.
Ainoa se levantó rápidamente con miedo, alejándose de ella.
–¿Qué me estabas haciendo?
La chica estaba realmente asustada, ese sueño se sintió tan real que por un momento estaba creyendo que de verdad esa mujer la estaba tocando.
–Te estaba mirando dormir, parecía que estabas teniendo un sueño muy gracioso, hacías muecas de risa, por eso no quise despertarte.
La chica no respondió nada, simplemente giro su cuerpo y entro al baño respirando con dificultad, luego abrió la llave del lava manos y mojo su cara para poder pensar con claridad, había tenido un sueño húmedo con Madison Pitt y por lo mojada que estaba su entre pierna pareció haberle gustado, eso estaba mal, realmente mal, pensó.
Estuvo unos segundos atrasando lo inevitable, pero tuvo que salir y encontrarse otra vez con ella, quien la esperaba paciente.
–¿De verdad estas bien?
–Lo estoy, ¿Qué haces aquí?
–No he tenido la oportunidad estos días de poder hablar contigo, así que quise venir ahora.
–Estas ocupada con tu novia, lo cual para mi es perfecto, así no me vienes a ver – le dijo con molestia, sentándose en el sofá.
Madison dibujo una sonrisa maliciosa en su rostro y camino a pasos lentos hasta el sofá, en donde tomo asiento al lado de la chica, quien se alejó automáticamente de ella.
–No es mi novia, solo somos amigas.
–No me importa lo que sea, yo solo quiero que me dejes en paz – gruñó de brazos cruzados.
–Mañana debo viajar a Venecia, tengo que arreglar unos asuntos y quiero que vengas conmigo.
Ainoa pensó en ese momento lo que pasaría si se negaba, tal vez mandaría a alguno de sus hombres a que la cargaran y la metieran en el jet a la fuerza, pues, aunque se negara a ir con ella, sabía que la obligaría a como diera lugar, no tenía escapatoria, no tenía otra opción, estaba bajo el completo yugo de Madison Pitt y no saldría tan fácilmente de él.
–¿Y si no quiero ir? – le preguntó de manera retadora.
–Le diré alguno de mis hombres que te carguen y te metan en mi jet privado, te amarren a un asiento y yo disfrutare mientras te beso ya que, no tendrás como defenderte.
La chica abrió los ojos y la boca con asombro, no podía ser cierto lo que estaba diciendo ahora.
–Tarde o temprano serás mía Ainoa, solo estas retrasando lo inevitable – le dijo acercándose a ella.
Ainoa trago grueso con nervios, esa proximidad de la mujer hacia ella le hacía perder sus sentidos, no sabía si era miedo o desagrado lo que estaba sintiendo, pero esas emociones encontradas no le permitían reaccionar ahora.
–La única forma que podrás tenerme es esa, a la fuerza – le dijo casi en un susurro, con sus rostros muy cerca.
La hermosa mujer de cabello n***o y ojos verdes, le sonrió, demostrándole a la modelo que, entre las dos la que se equivocaba era ella, tenía una plena seguridad de sí misma y de lo que era capaz de lograr.
–Voy hacer que seas tú la que suplique que te toque – le dijo en un susurro, posando su mano en la pierna desnuda de la chica, y ese leve roce de pieles hizo que Ainoa sintiera una electricidad recorrer su cuerpo.
Fue en ese momento en el que la joven pudo mirar bien de cerca los hermosos ojos de Madison, era una mujer extremadamente atractiva, tenía una mirada profunda y llena de secretos, pero había algo en ella que le hacía notar a la chica que había algo de bondad en ella, quería odiarla, pero no podía, Madison le transmitía algo que un no podía descifrar.
–Tienes una autoestima muy alta, Madison Pitt – le respondió con un susurro, mirándola directamente a los ojos.
–Lo sé, eso me caracteriza, y ahora mismo esa autoestima me empuja a querer besarte.
–Ya tienes a quien besar – le dijo, levantándose de golpe, dejando a Madison con una triunfante sonrisa en el rostro.
–Parece que estas celosa Ainoa, no sabía eso de ti, pero créeme que a ella solo la quiero para un rato, contigo tengo otros planes más duraderos.
La chica estaba de espaldas a ella con los brazos cruzados, sintiendo una leve cosquilla en su interior al escuchar esas palabras, pero no podía permitir que esa mujer lo supiera o se diera cuenta de lo que le estaba causando en ella.
–Es tarde y quiero dormir, vete por favor.
–Está bien, y una cosa más, no es necesario que lleves la ropa que te compro Gia, en Italia iremos a comprar todo lo que desees, que tengas buenas noches.
Madison salió de la habitación dejando a una Ainoa sorprendida, a pesar de estar secuestrada sintió una chispa de felicidad al saber que viajaría a Italia, le encantaba ese país, había estado varias veces y no se cansaba de volver a él, por lo menos las cosas no estaban saliendo tan mal, tenía una habitación de lujo, comida de sobra y viajaría a un hermoso país, más que un secuestro eso parecían unas vacaciones.
Al salir de la habitación de la chica, Madison se encontró con Valerio, quien la miro con molestia.
–¿Ahora eres amiga de la rehén? –le cuestionó el hombre.
Ainoa escucho la voz y con extrañeza se acercó a la puerta para escuchar mejor de que se trataba.
–Eso no te importa, ahora lárgate.
–Volviste a traer a tu puta italiana y me haces a un lado – hablo nuevamente el chico.
La modelo quien estaba con el odio pegado a la puerta se asombró al escuchar como ese hombre le hablaba a Madison, parecía ser que era el mismo que la secuestro, el tal Valerio.
–Vuelves hablarme en ese tono y te juro que te mato – le amenazo, tomándolo del cuello.
–No me culpes por amarte y extrañarte – le dijo con dificultad.
–Eres un idiota, te dije que solo te quiero para que calmes mis ganas de vez en cuando, no para que te enamoraras, eres bien estúpido al creer que algo más pasaría entre nosotros.
Ainoa no cabía en su asombro, Madison era una enferma s****l, estaba con la rubia, la quería también a ella y ahora descubría que tenía un romance con ese matón, eso era demasiado para ella, simplemente no podía seguir escuchando un segundo más, haría lo que fuera necesario para no ser parte de esa macabra y asquerosa jugada s****l de esa mujer.
–Y que te quede bien claro que eso no se volverá a repetir nunca más, lo único que voy a necesitar de ti ahora es tu trabajo, y por tu bien acéptalo – sentenció, dejando al hombre en silencio y con sus puños apretados por la ira.