Hogares
Nunca conocí muy bien la definición de hogar, los único que conocía eran fríos, húmedos, llenos de niños y niñas conflictivos que buscaban lo mismo que yo, sobrevivir. Se tornaba muy difícil ser la "niña nueva" en todos ellos porque francamente cada 4 meses me enviaban a otro y a otro y a otro, no voy a mentir, siempre fui bastante dura de llevar, después de todo, cuando aprendes a criarte sola nada ni nadie te detiene y aprendes a estar alerta por cada paso que das.
4 de noviembre 2017, hoy me transfieren a una casa hogar donde según Lidia, la asistente social que aunque no me lo dice puedo notar en su rostro el odio que me tiene, aunque es lógico ya que cada 4 meses tiene que encargarse de un problema nuevo con respecto a mí pero eso no va al caso, Lidia solo hace su trabajo y bastante paciencia tiene la santa, yo ya me hubiera pegado un guantazo si fuera ella. Lidia dice que es una casa hogar donde me van a enderezar, es muy prestigioso y no cualquier huérfano puede asistir pero Lidia me consiguió una beca porque en ese lugar "les gustan los desafíos" y yo les demostraré que no soy un hueso fácil de roer y que nadie me dice que hacer, puedo ser menor y huérfana pero pienso por mí misma y tengo una meta clara cuando cumpla mis malditos 18 y pueda marcharme de esas pocilgas en las que vivo desde mí nacimiento.
-Vamos Génesis, es por tu bien, no puedo estar cada mes resolviendo algún conflicto nuevo que creaste, entiendeme por favor. - Lidia acomoda un cabello detrás de su oreja y revolea sus ojos, dejando ver una notable molestia por tener que ser ella quien se encargue de mi.
-no me importa Lidia, en los próximos meses tendrás que volver por mí, tu sabes que no se me da bien interactuar con los otros huérfanos.- mientras decía eso, solté una sonrisa con aires de superación.
Lidia enfureció pero solo cambio su cara y permaneció en silencio durante el resto del camino hacia ese especie de orfanato.
Después de casi 4 horas llegamos a un campo realmente gigantesco con muchas rejas que lo rodeaban y a lo lejos se podía ver una enorme mansión. Las rejas se abren y un hombre muy alto y de traje pregunta muy extrañado que hacíamos aquí, giro su cabeza hacia a mí e inspecciono lo poco que la ventana del auto dejaba ver.
-soy Lidia Margieti, me comunique con el director Adrian Lux está mañana por una beca para la niña- Lidia me señaló con el dedo mientras miraba con una gran sonrisa al cuidador de la entrada de este campus, aunque este sujeto muy serio hablo por una pequeña cosa que parecía ser una radio y nos dejó seguir.
A medida íbamos entrando más, observaba que todos llevaban un uniforme bastante aburrido y esto comenzaba a molestarme, considerando que me inquieta bastante que me digan que debo usar pero no duraría mucho, tenía en mente generar varios problemas para que me saquen de aquí lo antes posible. Llegamos al edificio enorme y en la puerta nos esperaba un hombre mayor, aparentaba unos 50 años pero muy atractivo para esa edad, vestía un traje azul y unos zapatos negros que a simple vista podía reconocer lo caros que eran, a su lado una chica y dos chicos con uniforme y se notaba en sus caras que no querían estar esperando a una recién llegada, imagino que ellos me darán el tour por el lugar, siempre es igual, personas que te enseñan el lugar de poca gana y ya sabes que con ellos, no tendrás buena relación. Lidia estaciono el auto y saco de de su cartera un espejo, un peine y un labial amarronado, me tomo del mentón y comenzó a peinarme, me solté de su mano y me coloque la capucha de mí sudadera, Lidia refunfuño y guardo todo violentamente en su cartera.
-haz lo que te plazca, será la última vez que puedas, aquí no se rendirán tan fácil. - Rio pícaramente y bajo del auto, detrás de ella baje yo y ya miraba muy sorprendida el pasto tan verde y el buen aroma que había, algo muy nuevo para mí, mis anteriores hogares eran pocilgas que con muchísima suerte tenía una cama con buen colchón, levanto la mirada del suelo y veo como el director se acerca a mí.
- bienvenida Génesis- el cincuentón atractivo estrecho su mano con la mía y sonrió muy sexy.
-estos son Mirage, Alan y Lucian.- Mirage era preciosa, cabello largo y muy ondulado, peliroja con pequeñas pecas en las mejillas y nariz, ojos tan azules que encadilaban y un cuerpazo que madre mía, ni en mis mejores sueños podría llegar a tenerlo, no te que llevaba un tatuaje en su cuello y otro idéntico en la muñeca, detalle imposible de pasar por alto ¿quien se tatua lo mismo en diferentes partes? no le di importancia y gire mí vista a los chicos, a penas los observé no puede dejar de notar lo buenos que se encontraban, no podía elegir cual de los dos era más atractivo. Lucian, cabello castaño y ojos verdosos, con un Piercing en su nariz y lengua, y unos brazos que quisieran que rodearan mí cintura y no precisamente para abrazarme y Alan, cabello n***o azabache y ojos casi grises, algo hacía que no pudiera dejar de mirarlo, algo me hacía querer saber de el, quizás sus ojos o que misteriosamente, tenía los mismos dos tatuajes que Mirage, eso si me pareció extraño pero no tardaría en averiguar, ¿quizás eran novios? espero que no no en gustaría entrometerme.
Mirage me observó de pies a cabeza con asco, Alan ni siquiera sé molestó en observarme y Lucian por su parte fue el único amable.
-Lucian, mucho gusto.- beso mí mejilla con total confianza y pude oler su perfume o el olor de su piel, no sabria que era pero embriago todo mí cuerpo, generandome piel de pollo.
-Genesis.- respondí algo seca, ya que aunque me encantaban ambos, no podía dejar que me vieran como una torpe inocente, a parte no lo soy, tengo mucha experiencia en hogares.
Lidia se acercó al director y me dejaron con los 3 pijos estos, que yo no sabía de que van, una me que ni siquiera disimuló su repulsión por mí, otro que ni siquiera me miró y otro que no sabía si verdaderamente era simpático o solo lo hacía porque el directo estaba ahí presente.
-Genesis, te dejo con ellos 3, serán tus guías en este campus mientras arreglo el papelerio con tu asistente social.- Adrian y Lidia me dejaron sola y se alejaron rápidamente.
-vaya, otra recién llegada con aires de rebeldía, aquí no te saldrás con la tuya tan fácil nuevita- Mirage me apunto con el dedo y se fue, Alan siguió detrás de ella riendo de lo que había escuchado, me acerque a Mirage y siento que me toman de la cintura, de nuevo la piel de pollo.
-no te lo tomes personal Génesis, Mirage no tiene buen carácter con nadie, en su vida solo acepta a sus dos clones, Alan y yo, Mirage es mí hermana y Alan nuestro primo- eso explicaba muy bien los tatuajes compartidos, debo decir que me tranquilizó, podía incarle el diente alguno de ellos.
-no me interesa crear amistades con nadie, escúchame bien, he pasado por varios hogares, se como se completan todos ustedes y no me pisotearan, al menos no tan fácil.- le di un empujoncito en señal de advertencia, me encantaban ambos pero no podía mostrarme cachonda, se aprovecharían demasiado fácil.
-hey, tranquila muñequita, solo quiero ser gentil y cumplir con las órdenes de mí padre- como???? Adrian padre de estos dos y tío del guapetón que ni me registro, eso explica pq los 3 llevaban el uniforme un poco distinto, pues tienen privilegios, ya empezaban a caerme gordo.
-mira tontolon, ya me cae gordo que el director sea tu padre, eso quiere decir que aquí te manejas como quieres, no me gustan los privilegiados que pasan por sobre los pobres como nosotros, ya debes saber que soy becada pero tu tranquilo, no me verán mucho tiempo por aquí, pronto se presentará un problemón del cual seré parte y me sacarán de aquí, como en todos los torpes orfanatos, puedes muéstrame mí cuarto y me dejas en paz- Lucian miro sorprendido y seguido de esa mueca rio y me tomo de la muñeca para llevarme dentro del edificio, me solté bruscamente y lo seguí por detrás. La mansión era enorme, llena de muchachos y muchachas de alta alcurnia, todos mirándome como bicho raro, Lucian por su parte saludaba a todos, las niñas lo miraban atontadas y cuchicheaban entre ellas.
Me paseo por un pasillo larguísimo y me indicó mí cuarto.
-506 tu cuarto nuevo muñeca, por el momento tienes suerte y no lo compartes con nadie, todos estos cuartos tienen dos camas, un ropero y un baño privado, luego está el del comedor, la sala principal y el baño principal que es al final del pasillo a la derecha.
-¿para qué tantos baños? si cada habitación tiene el suyo.-
-pues nunca sabes cuándo vas a tener una emergencia- rio tontamente y dejo ver unos dientes blancos y brillantes que formaban una sonrisa perfecta y tan seductora que ya sentía como se me humedecian las pantis.
-bueno, te dejo sola Génesis, puedes llamarme cuando necesites algo, le diré a tu asistente social que estás aquí para que pase a despedirte.
-ya vete y déjame sola fortachón.
Lucian cerró la puerta y yo me desplome en la cama para pensar en como iba hacer para cogerme a ese hombre, bajo mí facha de niña ruda, quiero que sepan que me gusta más el sexo que cualquier otra cosa, un problema bastante grande considerando que vivo desde pequeña en orfanatos lleno de niños que no respetan nada y era muy fácil para ellos manipularte a su antojo para que mantengas relaciones con ellos, yo era una de las minipuladas, luego me gustó y ahora ya no me importa, me acuesto con quién sea si me atraiga. Un golpecito me distrae de mis pensamientos eróticos con Lucian, era la puerta, me levanto con pesadez y abro, era Lidia, llevaba una montaña de ropa en las manos.
-vine a traer tu informe y a despedirme, ya me voy.-
-vete ya Lidia, no finjamos cariño, tu me detestas.-
-me apena que pienses eso, eres complicada pero llegué a tomarte cariño, estoy segura que este lugar te ayudará mucho y solo será dos años hasta que cumplas 18, en caso que desees no seguir aquí.
- por supuesto que no seguiré aquí Lidia, dos años es una barbaridad, recuerda que cumplo 17 el mes próximo, será un año e igual me molesta.- le di la espalda a Lidia y comencé a ver qué ropa me dieron, falda, camisa, sweters y algún tipo de sacos, corbatas que no iba usar, zapatos formales mucho menos, tire todo en la cama y me volví acostar.
-adios Génesis, presiento que no nos volveremos a ver.- cerró la puerta y me extraño mucho su tono de voz, Lidia realmente estaba convencida de que no tendría que volver por mí, era raro, es siempre sabe que tiene que volver pero su tono de voz fue diferente a otros, de todos modos no le di importancia, trate de acomodar ese horrible uniforme a mí gusto y salí de la habitación a conocer un poco este lugar, todo era muy sombrío, mezclaba adornos muy viejos con tecnología muy moderna. Caminé por el inmenso pasillo y me topé con una biblioteca, asome mí cabeza y vi mucha gente en silencio leyendo y cientos de libros en estantes muy altos, seguí mí camino y me topé con la sala por la que entre, nadie parecía notarme, todos estaban concentrados en ellos mismos, la sala tenía una escalera de muchísimo escalones, está mansión debía tener por lo menos 3 pisos pero ya iban a inspeccionar aquellos, primero conocería este. Avance un poco más y me choque con esos ojos verdosos que me recibieron en la entrada.
-wow, decidiste salir de la cueva muñequita?. - Lucian se aproximó a mí y con su dedo índice corrió mí cabello que caía por mis senos, diablos pensé, otra vez la piel de pollo que me generaba este hombre, pero no podía caer a esos encantos. Aparté su mano de mí cuerpo bruscamente y me aleje de él.
-no molestes fortachón.
-vamos, déjame acompañarte, nadie mejor que yo conoce este lugar, acercó todo su cuerpo detrás mío, dejando apoyar su sexo en mí trasero y tomándome de la nuca como si fuera a follarme allí mismo, mí piel se estremeció y su olor de nuevo invadió mí nariz, ese olor que derretía a sus pies, sexualmente hablando por supuesto. Me aleje un poco de él y no dije nada, eso le dio la confianza para seguir acompañándome pero está vez al lado mío, un poco más adelantado. Caminamos durante por lo menos 10 minutos, este lugar es muy grande, creo que un día no bastará para conocerlo mientras tanto Lucian me muestra los diferentes lugares y me explica que hacen en cada uno y dónde están las aulas donde dan clases pero a medida avanzábamos, quedaban menos huérfanos hasta que llegamos a una habitación que parecía ser una sala muy antigua de música, había pianos, arpas, baterías, violines y demás instrumentos, un espejo enorme que ocupaba toda una pared de la sala y una ventana que por debajo tenía una barandilla como de bailarinas de vallet, al llegar me adelantó un poco y Lucian queda alejado unos pocos centímetros, miro por la ventana, y se veía parte del gran espacio verde que había en ese campus, de repente siento una respiración en mí cuello, Lucian toma mí pelo con firmeza como si fuera a recogerlo y se pega a mí, tomándome con la otra mano por debajo de la falda, en ese momento no supe cómo reaccionar y solté un grito ahogado que parecía más un gemido, Lucian con sus dedos comenzó a masajear mí v****a por arriba de la ropa interior y enseguida solté un chorrito involuntario q humedeció un poco mis pantis.
-vaya que te cachondeas rápido muñequita.- beso mí cuello salvajemente y apretó mí clítoris, de nuevo solo gemi, me tenía atrapada en tren la barandilla y el ventanal de la sala, tomé firmemente la barandilla con mis manos, estaba realmente cachonda y solo se había acercado y manoseo mí sexo por un milesimo de segundo, podía lucha con cualquier cosa pero cuando me caliento, no puedo controlar mí cuerpo, se apodera de mí otra Génesis y todos mis aires de rebeldía desaparecen.
-quieren que te coja dulzura? solo tienes que pedirlo.- Lucian metió su mano por debajo de mis pantis y me enterró dos dedos, dejando el pulgar para masturbar mí clítoris, cada vez me humedecia más pero no quería darle el gusto de que sepa que quería que me meta la polla.
-contesta muñequita, aunque no me lo digas, tu v****a está tan mojada que no puedes ocultarlo,.- metió un tercer dedo y comenzo a entrar y salir, rápido y apretar mí clítoris, no puedo retener mis gritos y empecé a gemir más fuerte y seguido mientras el soltó mí cabello y tocó mís senos, los apretaba con fuerza y masajeaba mis pezones, ya no aguantaba más, solté una mano de la barandilla y la metí por atrás de mí espalda, tratando de desabrochar su pantalón, Lucian rio y dejo que lo hiciera, ayudo un poco con una mano y bajo su boxer, me dio vuelta con fuerza y empujó hacia abajo, no podía creer que pedazo tenía, sus venas se marcaban y yo ya no podía esperar a tragarmelo y que me lo meta, me acerque con la boca a querer chuparlo y Lucian me tomo del mentón para mirarme.
-te gusta muñeca?.
-si.- dije muy exitada, ni siquiera mí voz entre cortada por el placer y las ganas pude ocultar.
Lucian me subió y alzó sentadome en la barandilla y dejando mis piernas bien abiertas, bajo y corrió mí tanga.
-vaya que estás mojada.- enterró su lengua subiendo y bajandola, conectándose mucho en el clítoris y metiéndo dos dedos mientras lo hacía.
-para por favor.- le dije como si pudiera auxilio
Lucian siguió con más velocidad y yo ya no podía contener lo que sentía, me mojaba cada vez más y más y ya no podía dejar de gritar, nunca me detuve a pensar si alguien estaba escuchando algo o si alguien abriría esa puerta y nos encontrará en esta situación tan embarazosa y exitante a la vez. Lucian subí y apoyo su polla en mí clítoris, mire deseando eso adentro de mío entrando y saliendo y masajeando mí clítoris con su pene hizo que me venga, dejo caer todos mis fluidos al piso, subió y abrocho su pantalón, mientras me recuperaba de un orgasmo que nunca me habían hecho sentir, lo mire decepcionada y un poco extrañada.
-que fácil fue dulzura, no tendrás tanta suerte que en tu primer día te follara.- dio media vuelta y se fue por la puerta, no pude ni siquiera defenderme o enfadarme, solo quedé atónita si saber que responder. Me quite las pantis y las guarde en mí bolsillo de la camisa, y me fui rápidamente a mí habitación, por mí pierna chorreaba el deseo de esa polla pero estaba muy enfadada, me había tomado de tonta en mí primer día, llegué a mí habitación y me metí en la tina con agua helada, debía sacarme está exitacion y el olor a sexo que desprendía de mí.
20:30, todos estábamos obligados a terminar de cenar y encerrarnos en la habitación a dormir, no cene ya que esa simple cosa que hizo conmigo Lucian en dejo exausta, nunca nadie con solo tocarme y chuparme me había dejado de esta manera, fue increíble aunque Lucian fuera un patán, salí de la bañera, me seque y me acosté como Dios me trajo al mundo, totalmente desnuda, hacía calor o quizás yo seguía exitada, a penas toque mí almohada comencé a tener mucho sueño, pensé en lo de hace un rato y no podía terminar de entender, solo trataré de olvidarlo y no daré importancia a Lucian, solo fue uno más que quiso hacer caer a la recién llegada, mañana será otro día.