Me despierto de nuevo entre los brazos de Sebastián, digo despierto, aunque apenas he podido volver a dormirme, todavía puedo sentir los dedos masturbándome, mi v****a húmeda y a mí, moviéndome para recibirlas. Intento inventar mil excusas para no sentirme una... guarra, pero no sirve de nada, lo que he hecho no está bien, he reaccionado como tal, tanto en mis movimientos como en mis gemidos, pero, ¿cómo iba a saber yo que mi sueño se volvería realidad? Mientras dormía me excité con un Sebastián imaginario, estábamos ya casados, viviendo juntos, pero no era como en la realidad, sino que era por amor, mi hermana seguía viva y no existía Juan, ella asistía a mi boda con una sonrisa, y por la noche, Sebastián me hacía suya en todo el sentido de la palabra, me hacía el amor delicadamente par

