Una dedicacion admirable.

1071 Words
Ya aún más entrada la noche, Caín se puso de pie y fue al baño. Comenzó a vomitar y no dejó de hacerlo hasta que se sintió mejor. Se limpió la cara y salió.  Se detuvo al ver a la niña nerviosa frente al baño con una toalla seca. La hizo a un lado y se recostó en el sofá nuevamente. Al día siguiente, Amanda tocó y al recibir la aprobación de Sally entro casi histérica, cuando vio su señal de silencio se acercó a ella y la revisó de arriba a abajo, hasta que estuvo segura de que estaba bien, soltó un suspiro de alivio.  Observó a su alrededor y todo estaba pulcro, desde el estante, los sillones y las alfombras. En la mesita había unas pastillas para la resaca, agua mineral fría y los platos del almuerzo.  Volvió a ver a Sally que muy asustada apretaba su mandil y miraba la punta de sus zapatos.  Suspiró nuevamente y la miró con algo de lástima y ternura. La niña era tan inocente y pura. Desgraciadamente el amor no tiene rostro, edad ni nada que lo reprima.  Se sintió preocupada por ella, pero decidió mantenerse en silencio, aunque Caín era un demonio encarnado, tenía la esperanza de que así como descubrió esta triste y linda joya, también ella sería capaz de ablandar a ése monstruo con cara de ángel. En silencio, toco su hombro de forma tranquilizadora y se dispuso a salir de nuevo. Aunque por ahora fuera una ilusión, quería que por lo menos fuera silenciosamente feliz por un momento más.  Se escuchó movimiento en el sofá, y Caín se sentó frunciendo el ceño, se masajeó la cabeza y lanzó un leve quejido.  Sally rápidamente se acercó y en silencio le dio el vaso y las pastillas.  Amanda estuvo a nada se gruñir con insatisfacción pero se contuvo.  Caín bebió obedientemente y tomo todo en silencio.  La niña era bastante linda, amable y gentil, por no decir que era demasiado tolerante y paciente. Lo cual la convertía en alguien fácil de intimidar. No sabía lo que le había pasado antes de llegar ahí, pero aún cuando parecía no tener una vida fácil. Siempre sonreía despreocupadamente.  "No se merece esto." Aunque mereciera felicidad, tan mala era su suerte que tuvo que ser la peor persona disponible. Se sentía tan indignada con el destino en nombre de la chica.  Después de recomponerse un poco, Caín vio a la embelesada chica y de molestó un poco.  - Mi camisa.  Dijo cortante, Amanda apretó los dientes y sonrió mientras contenía su enojo.  "Maldito cretino". Sally corrió afuera y después de unos momentos regresó corriendo con la camisa, lavada y planchada impecablemente.  Amanda sintió una punzada de indignación.  "¿Desde cuándo mi lugar se convirtió en hotel de cinco estrellas?" Sally notó el disgusto de Amanda y agachó la mirada con vergüenza.  Amanda no tuvo palabras para regañarla, Caín se puso de pie y se vistió como si nada. Caminó a la salida y en el pasillo se detuvo. Encendió un cigarrillo y le dio una calada. - Pago. Amanda tardó un momento en reaccionar, sacó dinero de su sostén y se lo entregó.  Caín lo tomó y dio otra calada. - A partir de hoy ella es mía, no la uses para nada más.  A la mujer casi se le cayó la quijada y miró en shock su espalda que se alejaba despreocupadamente.  Sally sentía como si su rostro estuviera ardiendo. Y la felicidad la inundó desde lo más recóndito de su corazón. Amanda miró a la niña con impotencia y sonrió con una sensación agridulce, merecía felicidad, pero por desgracia... "No importa, si me necesitas ahí estaré". **************** Por otro lado Caín terminó su recorrido, después de cobrar "protección" amenazar algunas veces y "saludar" personas, regreso a su casa.  Vio una actualización de uno de los libros favoritos de Mireya, acomodó su silla junto a su cama y comenzó a leer en voz alta.  Le leyó como si la historia hubiera sido escrita por él mismo e incluso los argumentos fueron redactados con distintas voces.  Al finalizar, con una tierna sonrisa aliso el cabello de Mireya,  sacó un cigarrillo. Se recargó en el respaldo de la silla y cerró los ojos con relativa pereza.  - Si pudieras hablarme... ¿También te quedarías en silencio si no llego a dormir? ¿O te molestarías si ayudo a alguna otra mujer? Dejó el cigarrillo en el cenicero y le dio un suave beso en la frente.  - Me atrapaste desde el primer momento en que te vi,  te convertiste en una costumbre, y solo hasta que ya no podías hablarme, de dí cuenta de que ya te amaba.  Mientras acariciaba su rostro, se le escapó una sonrisa,  la miro lánguidamente. Poco a poco se fue convirtiendo en arrepentimiento, nostalgia y culpa.  Aunque no derramó una sola lágrima, todo a su alrededor se baño de un aura deprimente.  ********* Los días pasaron, y Caín siguió su rutina de siempre. Mientras caminaba, de pronto la conversación de unas chicas frente a él llamó su atención.   - ...¿Te imaginas? Me llevó a su casa y fue totalmente decepcionante.  -¿De verdad? ¿No dijiste que no importaba lo que te ofreciera lo amarías igual? - Hay, ya lo sé. Pero,... Bueno, resultó ser una pocilga, era tan feo, destartalado y desordenado... Agg, está bien que vive solo, pero, ese lugar es tan sucio y tétrico que es inhabitable.  - Hay por favor, no seas dramática. ¿No es tan fácil como cambiar cosas, limpiar y ya? - Eso es lo peor... Dijo la chica deteniéndose, Caín iba detrás de ellas así que tuvo que seguir caminando para no ser obvio. En el transcurso recordó su propia casa y por primera vez en mucho tiempo se sintió avergonzado.  Se recargó en una pared y fingió revisar su teléfono. Con cautela, las siguió a un café al aire libre.  -Es tan desconsiderado, ya te lo dije.  - Tienes razón, ¿Qué mujer aceptaría quedarse con un hombre tan desesperante? Fuiste lista amiga, ese hombre no estuvo dispuesto a cambiar de casa o cosas ¿Qué futuro te esperaría? - Aunque lo ame, no creo que hubiéramos terminado bien de cualquier manera.   Cuando la conversación pasó a otro tema menos interesante, Caín se alejó del lugar, y casi inconscientemente se detuvo frente a una tienda de muebles...
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