Miercoles de Galletas Calientes

3344 Words
NOAH La constante mirada, pero no toques que tengo con Lila es una maldita tortura. He pasado casi cada noche prometiendo pensar en ella como una amiga y como una estudiante, y he pasado cada mañana como una barra de hierro cuando despierto de otro sueño erótico con ella. La fantasía de la noche anterior fue particularmente vivida: Lila se retorcía en mi cama mientras la complacía con mi boca, mis dedos, mi polla. El sonido de sus gemidos al decir mi nombre, la visión de ella sin aliento y jadeando por mí. Me había parecido tan real. Tan real que me desperté con una sensación de culpa persistente. A este ritmo, voy a tener el brazo más fuerte de todo Connecticut sin siquiera tener que salir de la cama para ir al gimnasio. Después de tomar nota mental de cambiar a zurdo si vuelvo a estar afectado más tarde esta noche, mi bolsillo vibra. Me detengo en seco, saco mi teléfono y miro la pantalla. Otro mensaje de Lila. Este dice simplemente: Lila: Te veo. Mi pulso se acelera mientras miro a mi alrededor y paso por delante del grupo de estudiantes reunidos en la zona de césped del patio. Encuentro los familiares ojos verdes de Lila mirándome desde una de las mismas mesas que había planeado tomar. Radiante, me saluda con la mano y me indica que me una a ella. me dirijo hacia ella, tratando de no notar la forma en que su camisa de algodón se aferra a sus elegantes y sutiles curvas. ¿Cuántas veces he imaginado esos pechos como tazas de té en mis manos durante los últimos siete días? Me aclaro la garganta de necesidad mientras me acerco y esbozo una sonrisa amistosa. –Hola. ¿Disfrutando de los últimos rayos del verano? – Se encoge de hombros y pone los ojos en blanco. –Mas bien estoy procrastinando. Van Buren me dió un trabajo enorme sobre Chejov. No es realmente mi estilo– –¿Oh, ¿no? – Arqueo las cejas. –No. Soy una chica Tolstoi– Cualquier mujer que se parezca a Lila me hace bombear la sangre, pero ¿una mujer que se parezca a Lila y que además disfrutas de la literatura rusa? Eso me pone la polla dura como una piedra. –Entonces espero ver ese sarcasmo en tus escritos– digo, –Que, por cierto, ya está atrasado– Ella gime y cierra los ojos con fuerza. –Esclavista– –Hey, si no quieres que vele por tus intereses, con gusto te dejaré forcejear– –¿Quién dice que yo me voy a forcejear? – desafía, con una ceja depilada alzada. –Tal vez tenga algunos trucos bajo la manga– –No tengo ninguna duda al respecto, pero a menos que sean poemas, levántate. Es miércoles. Vamos a comprar unas galletas y a trabajar– –Que tiene que ver el miércoles con todo esto? – pregunta con el ceño fruncido, pero recoge sus libros y se pone de pie de todos modos. Me inclino más cerca, mirándola. –Necesito que seas completamente honesta– digo con voz tranquila e íntima entre la charla que nos rodea. –Solo he sido honesta contigo– responde con tanta honestidad. Deslizo mi mano por sus hombros para que mis pulgares puedan descansar sobre su clavícula, metidos modestamente debajo de su bufanda. Sus manos flotan a sus costados, inseguras de sí mismas, pero sus ojos permanecen fijos en los míos, tan íntimamente sin dudarlo. Se le queda la respiración atrapada en la garganta y su mirada se desvía hacia mis labios por un segundo antes de que parezca contenerse. –¿Nunca has experimentado el miércoles de Galletas Calientes? La pregunta la conmovió visiblemente. Inclina la cabeza y casi parece decepcionada por el giro de la conversación. –No– responde con el ceño fruncido. –Bueno, eso, entre otras cosas que no has experimentado– digo con un guiño. –es una verdadera tragedia. Te invito– dejo caer mis manos de su piel cálida y suave y retrocedo. Se inclina visiblemente hacia adelante, ansiando el contacto tanto como yo. –¿Y si no quiero una galleta? – una de sus cejas se levanta de esa manera combativa que me hace querer tomarla por sorpresa, sumergirla en el café lleno de gente y robarle el aliento con mi lengua enredándose la suya. –¿Confías en mí? – pregunto, metiendo las manos en los bolsillos para evitar tocarla de nuevo. Desarmante, profesional, distante. Vuelvo a ser su consejero, no el hombre con una abrumadora atracción s****l por la mujer endiabladamente encantadora que está a su lado. Ella asiente, su sedoso cabello cayendo sobre sus hombros mientras se mueve. –No debería– –Vamos– Una al lado de la otra, caminamos hacia la cafetera y señalo la enorme fila que se serpentea alrededor de todo el edificio, llena de gente esperando otra tanda de galletas frescas. –Vaya, esto no es broma– dice Lila, mirando a su alrededor mientras tomamos nuestro lugar en la fila. –Claro que no– estoy de acuerdo. –Las galletas calientes son algo muy serio. El mejor día de la semana– –Eso parece– dice con una risita. A medida que nos acercamos en la fila, pronto estamos casi dentro, y lo suficientemente cerca como para respirar el aroma a chocolate caliente, azúcar morena y especias. Miro a Lila, escondida a mi lado, cuya vista me gusta mucho más de lo que debería. Sus mejillas todavía estan sonrosadas por las apasionadas bromas de nuestra última conversación. Cada vez es más fácil interpretar a esta mujer cuanto más tiempo paso con ella. Y mierda, no puedo esperar a llegar al siguiente capítulo. Cinco minutos después, encontramos un lugar tranquilo junto a la fuente para sentarnos, con dos galletas gigantes rebosantes en nuestras manos. –Aquí va nada– dice, con la galleta ya apoyada contra sus labios perfectos. No puedo apartar la mirada cuando le da un admirable mordisco. Luego, realmente no puedo apartar la mirada cuando sus parpados se cierran y emite el gemido más sexy que jamás había oído provenir de su garganta. Abre los ojos, con las pupilas dilatadas y fijas directamente en las mías. Una pequeña gota de chocolate descansa justo debajo de su labio inferior. Tengo que morder mi propia galleta para evitar inclinarme y lamerla. –Mierda– suspira. – es orgásmica– Se acerca y, por un segundo, me deleito con su cercanía. El aroma de su piel, la curva de su delicada nariz, esos labios. –Lo sé– sonrió con la boca llena de galleta caliente. –¿Cómo es que esto no ha formado parte de mi vida hasta ahora? – parece devastada. Las emociones que se muestran en los ojos de esta mujer, es tan puro que es absolutamente fascinantes. –Tal vez sea un mensaje del universo que te dice que deberías probar cosas nuevas– ofrezco con una sonrisa. Su gesto de poner los ojos en blanco me indica que la sugerencia es un poco obvia. Sin embargo, sigo sonriendo, así que no puede haber sido demasiado. –Tal vez– se ríe. Sostiene la galleta frente a ella, levantándola hacia la luz con fingida examinación y fascinación. –Qué bonita vista es esta– dice una voz familiar. Giro la cabeza rápidamente para ver a mi madre, de pie cerca con su pedido habitual de café con una taza para llevar. Nos sonríe ampliamente, con los ojos brillantes de risa. > Me pongo de pie para besar a mi madre en la mejilla. Lila nos mira fijamente, con una sonrisa insegura. –No es un buen momento– digo en voz baja, tratando desesperadamente de deshacerme de la locura que sé que mi madre está a punto de destacar. Pero mi madre me ignora con una sonrisa fácil. –Siempre es un buen momento, cariño– Me guiñe un ojo. –Esta es mi madre– le ofrezco a Lila, volviendo a sentarme a su lado. –¿Y ahora a quién tenemos aquí? – Mira a Lila de arriba abajo, pero Lila no tiene el suficiente sentido común como para saber que está en la boca del lobo. Todavía no, al menos. En cambio, sonríe. –Soy Lila. Un placer conocerla, señora…– –Judy, por favor– interrumpe mi madre, como suele hacer. –Que gusto conocerte, Lila. Supongo que eres la hermosa mujer que tiene a mi hijo masturbándose todas las noches, ¿no? – Oh, Dios. Reprimo el impulso de tirar algo lejos muy lejos de nosotros y pedirle que vaya y lo busque. –¿Disculpa? – chilla Lila. Puedo sentir el calor que emana de las mejillas de Lila desde aquí. Me vuelvo hacia ella. –Solo ignórala. Fue criada por lobos salvajes– Lila nerviosa es realmente muy linda. Pero no permanece nerviosa por mucho tiempo. Parpadeo hacia mi madre, su boca curvándose en una sonrisa curiosa. –Ya sabes– continúa mi madre con la naturalidad de hablar del clima, –La hermosa chica que tiene los bóxer de Noah completamente cubiertos de hoyos. ¿O finalmente has hecho la transición a calzoncillos? – Se gira hacia mí.Llila probablemente piensa que la mujer está tratando de avergonzarme. Lo que no sabe es que la mejor compañera conocida por el hombre solo me está dando un cañón cargado para disparar. –No arruines la sorpresa, mamá– respondo con una sonrisa amplia. Puedo sentir el calor en las mejillas de Lila a un pie de distancia. –Ah, sí, eso es para que lo sepas tú y tú– le guiñe un ojo a Lila, –Para que lo descubras– Lila se ríe suavemente, sorprendentemente encantada por las travesuras de mi madre. –Ya veo donde sacó tu hijo la confianza. Le tengo envidia– dice sin una pizca de juicio. Eso es lo que me gusta de Lila. Se lo toma todo con naturalidad, incluso mi madre, que es tan poco convencionalmente honesta. –No tengas envidia– Mi madre la agarra del brazo cálidamente. –Se abierta. Serás mucho más feliz– –De acuerdo, gracias, madre, como siempre, por el consejo no solicitado. ¿Pero no tienes algo que deberías estar haciendo además de darme más material para mi próxima cita con el terapeuta? – pregunto secamente. Suelta una carcajada. –Bien. entiendo la indirecta. Solo jueguen con cuidado, niños– Se aleja haciendo clic en sus tacones razonablemente bajos y me vuelvo hacia Lila con una mueca. –La verdad es que no sé qué decir al respecto, excepto que lo siento muchísimo. Todo lo que puedo decir es que es una muy buena persona y el resto compensa…eso– Niego con la cabeza; el rubor finalmente comienza a desaparecer dejando atrás un brillo y una media sonrisa. –Está bien. En realidad, fue bastante informativo– Arqueo las cejas. –¿Cómo? ¿Aparte de informarte que mi madre es una loca sin límites? – –Bueno, ahora veo donde lo sacas. Ya sabes, tu…– Mira a su alrededor para asegurarse de que no nos escuchen y añade. –Tu apertura s****l– Ahora es mi turno de reír. –Si es así como quieres llamarlo. Aunque me gusta pensar que tengo un poco más de tacto que mi madre– –Estoy segura de que te gusta pensar eso– bromea Lila. Pero no hay duda de que, durante los siguientes minutos, mientras terminamos de comer, la tensión s****l entre nosotros solo ha aumentado. Pero el rabillo de ojo, puedo verla mirándome especulativamente, preguntándose si es cierto. Tal vez incluso imaginándome, acariciándome la polla mientras pienso en ella. y maldita sea, la distancia entre nosotros no disminuye lentamente, hasta que su brazo roza el mío y nuestras rodillas se tocan debajo de la mesa. Noah, uno. Mamá psicópata con bloqueo de polla, cero. –¿Qué tienes en la mente? Tienes una mirada extraña en la cara– dice ella. Niego con la cabeza. –solo estaba pensando– –¿En qué? – –¿Qué tipo de chica necesitamos encontrarte? – dice con una sonrisa. –Ah, es cierto. Porque he renunciado a los chicos y crees que el… ¿Cómo lo llamaste? ¿El estándar de oro del snatch se puede encontrar aquí en este campus? – La miro, casi tentado a decirle que el estándar de oro ya se había establecido y que es ella, pero lo pienso mejor y cierro la boca. –No hace daño mirar, ¿verdad? Solo necesito saber que debo buscar con los ojos bien abiertos. ¿Lo has pensado más? Ella pone los ojos en blanco. –De verdad no vas a dejar pasar esto, ¿eh? – –¿Mi búsqueda para encontrarte la felicidad eterna con la mujer de tus sueños? – niego con la cabeza bruscamente. –No. Entonces, cuéntamelo– –Tu madre parece una buena opción– Mueve las cejas y deja escapar un gemido y levanto mi vaso de leche hacia ella. –Touché. Eso fue una quemadura horrible– –Oh, no, hablo en serio. Ella podría ser la indicada– bromea. –Entonces, ¿buscas a alguien que te ofrezca toda una vida contándole a la gente cuando y donde has tenido sexo con ella? – –Ella no le haría eso a su pareja, ¿verdad? – pregunta Lily, sus ojos se abren de nuevo. –Piénsalo de nuevo. Ha arruinado muchas Navidades con historias de sus hazañas– –¡Dios mío! – –No bromeo– me río entre dientes. –Bien, entonces no tu madre– concede. –Pero, ya sabes, alguien divertida como ella– –Lo divertido es bueno. Lo inteligente es mejor– estoy de acuerdo. –Inteligente– asiente. –Siempre es bueno estar con alguien inteligente– –¿Pechos grandes? – replico. –Definitivamente no. intimidante– Lila hace una mueca. –Yo tampoco soy muy de pechos– Admito con un asentimiento, usando cada gota de mi autodisciplina de no volver a mirar el contorno de sus firmes pechos debajo de su camisa. –Ah– La mirada de Lila se fija en la mía. –Entonces, ¿también estamos buscando una chica para ti? – –Hey, siempre estoy abierto a los negocios– digo las palabras, pero no las siento. Solo hay una mujer que me interesa. Nadie más me importa. De la coleta suelta de Lila, se han escapado varios mechones de cabello, y deseo poder extender la mano y meterlos detrás de su oreja. –Si, eso menciono tu mamá– Lila se aparta el cabello de la cara, jugueteando con el dos veces antes de finalmente arreglarlo. Nuestras palabras pueden haber sido casuales, juguetonas, pero la tensión entre nosotros nunca se había sentido tan alta. –¿Crees que eres tan graciosa, ¿verdad? – pregunto. –Se que soy graciosa– responde ella. –Pero ¿Qué hay en el perfil de citas? Es inteligente y divertida, con unos pechos razonables. Si eso fuera todo, ya estarías casado y con cinco hijos– –Bueno, necesitaría estar con alguien a quién le guste escribir y los libros como a mi– –¿No quieres estar hablando de Chaucer mientras ella ve TMZ? – Lila levanta las cejas. –Ahora solo estas siendo quisquilloso– –Puede ver lo que quiera, solo que también necesita saber leer– corrijo. –Ilustrado. Es difícil encontrar a alguien así– se ríe y le doy un mordisco a mi galleta. Cuando termino de masticar, añado: –¿pensé que querías ayudarme? – –Técnicamente, querías ayudarme. Solo estoy de paso en este momento– –Bien, entonces, nada más– –Oh, vamos. Dime– me insta. –De verdad que no– Me encojo de hombros. –Quiero decir, estaría bien encontrar a alguien que me desafíe. Y me gustaría encontrar a alguien que sea sexualmente aventurero, pero esos son extras– –¿Sexualmente aventurero? – repite, su voz sonando un poco más ronca de lo que había sido momentos antes. Ronca de una manera que hace que mi sangre vuelva a bombear hacia el sur. –Tal vez aventurero no sea la palabra. Pero no puedo lidiar con una mojigata. Quiero a alguien que no se quede ahí tumbada y haga algún ruido ocasional, ¿sabes? – me encojo de hombros. –no me interesa una vida s****l tibia. Es demasiado importante– Lila parpadea y el bonito rubor que había cubierto sus mejillas antes regresa. –Bueno, ciertamente puedo entender eso. ¿pero nada le látigos y cadenas? – Sonrió, momentáneamente sorprendido y encantado por su franqueza. –Quiero decir, estoy abierto a látigos y cadenas. Para ser honesto, estoy abierto a la mayoría de las cosas. Nunca digo nunca. El placer es demasiado fugaz en este mundo. –Me aseguraré de añadir todo eso a tu perfil de Ok Cupido– dice Lila, presionando una palma contra una de sus mejillas sonrosadas. –De todos modos, probablemente debería estar poniendo manos a la obra con este maldito papel– –Bien– Asiento ignorando la punzada de decepción. Esta conversación se estaba calentando. Se levanta para irse, luego gira sobre sus talones y camina hacia mí. –Oh, demonios, antes de que me vaya– –¿Qué pasa? – Abre la cremallera de su mochila y saca una hoja de papel de aspecto demasiado familiar, ahora suave y desgastada en los bordes por sus dedos. Siento un nudo en mi estómago que sube por mi garganta y el sudor me salpica las palmas de las manos. –Yo también tengo tarea para ti– dice. –Así no es cómo funciona este acuerdo– replico. –Yo doy la tarea. Yo no la recibo– no es del todo cierto, solo asesoro su trabajo, pero me permite entender mi punto. Pone los ojos en blanco, pero me entrega el papel de todos modos. Lo miro, estudiando momentáneamente mis propias palabras, mi propia letra, preguntándome si lo sé. Si ahora es el momento en que va a reprenderme para poner fin a esto. –¿Qué es esto? – pregunto casualmente, aunque la sangre me retumba en los oídos. –Un poema– responde ella. –Escrito a mano. Lo encontré en mi mochila el otro día. Creo que tengo un admirador secreto– Me mira con la inocencia de un maldito cervatillo. –¿tienes idea de quien podría ser? Escribe tan bien– –Hay un sin número de poetas talentosos en el programa. ¿Cómo sabes que es un hombre? – –El leguaje es masculino– No estoy seguro de que decir a eso, pero por suerte Lila continúa. –Cuando estes revisando las tareas, ¿crees que podrías estar atento a esa letra? No quiero engañar a nadie, pero es…no lo sé. Solo quiero saber quién es– –Claro– Asiento. –Por supuesto que puedo hacerlo– Echo un vistazo a las palabras que había escrito y metido en su bolso durante nuestra cita de sushi. Me pregunto cuando había encontrado esta. También me pregunto cómo es posible que no tenga idea de que es mía. –Gracias, Noah– sonríe de nuevo. –Hablamos pronto– Y así se da la vuelta y cruza el campus. Aún así, mientras se aleja. Mientras pienso en todas las cosas que había enumerado sobre el tipo de mujer de la que quería enamorarme. Me estoy dando cuenta de que hay mucho más entre nosotros la posibilidad de intercambiar fluidos corporales, y eso hace que este juego sea increíblemente peligros y el doble de estúpido. Lila, la dulce Lila. La peligrosa Lila. Es puro fuego. Y yo no puedo estar más dispuesto a arrojarme a las llamas.
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