Carta de aviso

2033 Words
Llevo un par de semanas en este enorme lugar, y lo único que me distrae hoy no está a mi disposición, Andrea, se ha ido a una pequeña isla, me dijo antes de irse que estaba emocionado, porque por fin tendría su primer trabajo importante. Y tan solo al pensar en él, siento como mi piel se eriza, recorriendo dentro de mi cuerpo un impulso eléctrico tan fuerte, que al salir por mi nuca enciende mi cuerpo. Estoy sobre la mesa en el cuarto que alguna vez fue de mi madre el día es lluviosos y he comenzado a tener fascinación por los tés aromáticos que la servidumbre le prepara a mi abuelo, observo como el vapor de agua, humea el rededor de la taza de vidrio cortado que me llevo a los labios, pienso que no puedo esperar a que Andrea regrese para poder ver de cerca sus hermosos y carnosos labios, Me detengo un instante con la taza sobre mis labios como si de pronto mis pensamientos hubieran encontrado la cura para una enfermedad peligros, respiro por un momento y me doy cuenta de que no resolví nada, absolutamente nada, la carta de mi padre vuelve a mis recuerdos, y aunque intente memorizar cada detalle en esa carta me ha sido imposible. Me levanto de prisa y busco la maleta que he guardado en el closet en un cajón de doble fondo, tomo la carta después de buscar entre los documentos y los fajos de billetes, encuentro la carta la tomo con ambas manos, pareciera que he encontrado la joya mas preciada del reino. Dejo caer mis nalgas sobre el frio piso conduce hasta la ducha, empiezo a sentir la humedad en mis ojos respiro profundo y comienzo de nuevo a leer la carta que mi padre dejo en la maleta, busco algun detalle que me pueda servir pero solo puedo, recordar, a mi padre sobre el suelo en un inmenso charco de sangre, aun costado de mi hermosa madre, Intento leer en voz alta, pero mi cuerpo me lo impide, hoy después de un par de semanas aun no me siento listo, para soltar el recuerdo de mis padres. “Carel ojalá nunca tengas que leer está carta; antes que te enteres de toda la verdad y si es que estas leyendo esta carta significa que cualquier cosa pudo haber pasado, podríamos estar, privados de nuestra libertad, encarcelados o incluso muertos, debes saber que siempre te he amado, desde el día en el que abriste los ojos a este mundo, supe que cualquier cosa, que fuera necesaria para que estuvieras bien, yo seria capaz de hacerla, tus bellos ojos negros, profundos como la noche, iluminaron mi vida por completo. En este mundo, yo vengo desde abajo, fui un hombre con muchas carencias y mis padres murieron cuando yo era muy joven, mi hermano y yo vivimos en las calles hasta que tú abuelo Franchesco, guió mi camino, me dio una oportunidad y fue entonces que yo pude conocer a tu madre, mi apellido nunca había sido reconocido, y tal vez nunca logre que lo sea, pero algo aprendí de tú abuelo y eso que aprendí es que la familia es primero. Tu abuelo, tu madre y yo estamos metidos en negocios que no se pueden ventilar al mundo de una manera tan sencilla, Franchesco tu abuelo, fue uno de los gangster más importantes de toda Sicilia y aunque podríamos decir que está retirado, sigue siendo un hombre temido, respetado y amado por el pueblo y créeme no es algo que cualquiera puede presumir. Franchesco Rossi es un gran hombre y cualquiera que diga lo contrario merece una bala en la frente. Tu abuelo me crió como si fuera su propio hijo y me enseñó todo lo que debía saber, pero el dia que naciste yo sentí que mi corazón se estrujaba y se rompía en mil pedazos, yo Carlos Cavareli sería el nuevo al mando pero decidí dejar todo por ti, hijo mio, mi unico descendiente el unico que podria llevar en su legado el apellido Cavareli, tú abuelo no estuvo de acuerdo, en un principio pero con el paso del tiempo entendió por qué lo hacía, tú madre, tú y yo nos alejamos de aquella que había sido nuestra casa y en la que pensábamos pasar toda la vida y en los documentos que encontrarás, podrás darte cuenta que las tres propiedades de Sicilia están a tu nombre y completamente en regla. Tu abuelo me dejó salir de aquel embrollo en el que estaba metido hasta el fondo, en alguna especie de analogía podría decir que el fango cubría mi cuello y Franchesco, limpió mi nombre me sacó de ahí a cambio yo debía trabajar para él en las sombras. Y esto que escribiré a continuación es el motivo por él cual escribo esta carta, hace poco descubri que tu tio Lorenzo falto a la unica regla que Franchesco no puede perdonar, la deslealtad a la familia no estoy seguro de lo que ocurrirá, no he conseguido todas las pruebas, pero si te encontraras solo, y el único hombre a tu alrededor que te pide confíes en él es Lorenzo, quiero que después de leer esta carta, si te encuentras en una situación donde Lorenzo sugiera darte su apoyo. Quiero que huyas, huyas muy lejos lo más lejos que puedas, hace un par de meses antes de escribir esta carta descubrí su traición, y él tiene instrucciones precisas sobre si me pasa algo a mi o a tú madre o a ambos. El debe ordenarse que busques la maleta donde encontrarás esta carta y solo todo sale como quiero, seras tú Carel, quien lea esta carta. Alejate de Lorenzo, no confíes en él y busca a tú abuelo, ve a Sicilia y busca a Franchesco, el te ayudara a que sepas todo lo que necesitas. Y solo quiero que recuerdes, que te amo hijo, que todo lo que hice lo hice por ti, y si yo hubiera sabido lo que significaba amarte, ten por seguro que habría hecho las cosas de forma diferente, perdoname si lees esta carta, perdóname si tu único recurso disponible es que busques a tu abuelo, perdoname si no te vuelvo a ver después de que leas esta carta. Me despido hijo deseando que de verdad nunca tengas que leer esta carta, deseando que esto que escribo algún día yo mismo pueda destruirlo, pero sino es así, toma todo el dinero de esta maleta, te servirá por un tiempo, al cumplir la mayoría de edad tendrás acceso a todos los recursos económicos que tu madre y yo hemos reservado para ti, si lees esta carta recuerda, que debes vivir intensamente, no te limites, nunca olvides a quien es leal contigo pero sobre todo nunca olvides a quien con traición intenta pagarte. Atte; Carlos Cavareli”. De mis ojos brota el llanto, me siento como un pequeño niño acorralado entre cuatro paredes, las palabras que mi padre ha plasmado me hacen sentir tan desolado, me mantengo sobre el suelo algunos minutos, y me pongo de pie al escuchar un golpe en la puerta de la que ahora es mi habitación, seco mis ojos y me dirijo a la entrada abro la puerta y una sonrisa sale de mi boca sin que yo pueda controlarla, Andrea el hombre que ha causado alegría durante estos días aparecí frente a mí, su rostro es el mismo de siempre su olor es tan intenso que puedo percibirlo. Y aspiro con profundidad para guardar en mi memoria el agradable dulzor que emana de su piel. —Estoy de vuelta… Fueron unas semanas agotadoras —dice Andrea y yo solo asiento con la cabeza de una forma tan estúpida, que me maldigo. —¿Qué te pasó? —pregunto al notar un vendaje en su pecho y Andrea solo sonríe. —Debes cambiar mi vendaje —replica Andrea de inmediato y con mi mano le indicó que debe sentarse. —Eres un hombre muy extraño —me indica Andrea mientras observo como se despoja de su camisa blanca mientras se sienta sobre la cama de mi habitación, enciendo la luz al notar que la noche se ha hecho presente. Miro con detalle su torso desnudo, y la fina capa de vello que adorna su pecho me hace sentir el deseo más inquietante que haya experimentado. Andrea retira el vendaje y una herida a lo largo de su hombro parece sanar, busco de prisa algunos artículos para cambiar su vendaje dentro de una cajonera que está a un costado de la cama, solo consigo alcohol y agua destilada. Me siento a un costado de Andrea, y comienzo a limpiar su herida, mi cuerpo tiembla de deseo, solo imagino la sensación de su piel rozando la mía, pero por fortuna aún estoy lo suficientemente cuerdo para no lanzarme a devorar sus músculos con mi boca. Con gran dificultad logro limpiar su herida, coloco un pedazo de tela estéril y encima de nueva cuenta enredó la venda que él mismo se había retirado, me agachó para levantar la camisa y con mi puño cerrado le entregó la prenda. Andrea la toma con delicadeza y observa mis ojos. —Sabes tienes los ojos más negros y profundos que alguna vez haya visto —menciona Andrés y siento que el calor recorre mis mejillas, puedo apostar a qué me he sonrojado como un niño que recibe un simple cumplido. —No necesitas decirme nada de esto, por un simple vendaje —replico con rapidez para sentirme seguro, la habitación parece estar humedecida con el vapor de agua que ha desprendido mi cuerpo o incluso mi llanto. —Lo sé, no es necesario — responde Andrea, mientras se incorpora queda de frente hacia mi y puedo notar que es aún más alto que yo, coloca sus dedos en mi boca rozando tan solo mi labio inferior con las yemas de sus dedos, me quedo inmóvil ante sus acciones. La habitación se hace tan pequeña que solo puedo verlo a él frente a mí; acerca su rostro y cierra sus ojos y en un movimiento tan rápido besa mis labios tomando mis mejillas con fuerza para asegurarse de que no pueda escapar de su agarre. Permito su arrogancia y su impulso, permito que bese mis labios, sabiendo que después de todo, desde el día que lo conocí era lo único en lo que pensaba. Correspondo al roce de su labios sobre los míos, mis ojos a pesar de estar cerrados, pareciera que logran ver su bello rostro. Andrea separa sus labios de míos, me observa en silencio, sonríe como el maldito hijo de puta que es, y sale de mi habitación sin que yo pueda hacer o decir nada, de alguna manera logro tumbarme sobre la cama miro al techo y mi mente se inunda de escenas eróticas, donde él protagonista es Andrea. Intento dormir pero mi mente divaga tanto, que no aguanto la adrenalina que el beso de Andrea ha causado en mí, cierro mi habitación y desnudo mi cuerpo dejando cubiertas solo mis nalgas con un boxer que ajusta a mi cuerpo. Cubro mi rostro con la almohada blanca sobre mi cabeza, no entiendo porque lo hizo, múltiples preguntas sin respuesta se formulan en mi mente. Andrea me besó, y soy tan solo un adolescente a punto de cumplir, la mayoría de edad. Ansioso por rozar con mi cuerpo el cuerpo de Andrea, bajo mi mano hasta mi m*****o y comienzo a acariciarme con mucha dedicación, en mi mente solo cruzan las imágenes de Andrea con el torso desnudo, la sensación de su beso, y mi imaginación termina con el resto, hago que m*****o sienta placer a mi contacto, incremento la velocidad, mis ingles comienzan a endurecerse, estoy listo es el momento, brota mi líquido sobre mi abdomen mientras repito para mis adentros el nombre de Andrea. El hombre que con un solo beso hace que me olvide de mi desfortuna, hace que sienta que la vida puede seguir. Limpió mi abdomen con la misma playera que minutos atrás me quite, respiró profundo y solo pienso que todo valió la pena al menos por está noche.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD