Observó el mar y la fusión de este con el sol, desde el campanario el lugar en el que he pasado los últimos tres meses todas las tardes en las que mi abuelo, no intenta adiestrarme para que aprenda a utilizar un arma. Y me siento estúpido, cada que la puesta de sol humedece mis ojos, llevo tres meses desde aquel beso, y casi cuatro meses desde la muerte de mis padres y los dos episodios más extraños durante todo este tiempo me tienen con un inexplicable dolor en mis entrañas. Mis padres nunca volverán, yo me cerciore de sus muertes aquel día en la cocina de mi antigua residencia, los nombres de los hombres que asesinaron a mi padre y a mi madre están clavados en mi pecho tal cual una herradura al rojo vivo sobre mi piel, no existe un solo día en el que no piense en el apellido Montelo, e

