Capítulo 2: No estarás sola.

1751 Words
No podía creer que apenas llevábamos una semana de clases y era impresionante la cantidad de deberes que nos asignaron. —No, Jen. —Reí al percatarme de que era terrible para las matemáticas.— Así no se demuestra la derivada de la tangente. Ella fingió sollozar mientras borraba lo que sea que haya sido lo que hace un momento escrito. —Lo que pasa es que a mí no me exoneraron de curso y no soy buena en algunas materias. Si al menos supiera la verdadera razón por la que me esforcé tanto. Ese sería el último año de Logan en la preparatoria y si yo no hubiera sido exonerada de curso, probablemente hubiera entrado cuando Logan ya se hubiera graduado.  -  Touché. -Respondí. Tres golpes rítmicos se oyeron desde la puerta, y una sonrisa involuntaria se formó en mis labios. La puerta se abrió y una cabellera rubia hizo su aparición en el umbral. —¿Viernes haciendo tareas? —Bufó Logan al notar nuestros libros desparramados en la cama. —Es lo que hay. —Contesté. Él sin permiso alguno, ingresó por completo a la habitación y comenzó a guardar los libros en un cajón de mi mesa de noche. —¿Qué haces? —Cuestioné con el ceño fruncido. —¿Quieren ir a una fiesta? —Nos preguntó ignorando por completo mi intervención. Jen asintió eufórica mientras que yo la volteé a ver con desaprobación. —Sabes muy bien que no me gustan las fiestas, Logan. —Contesté fría. El susodicho levantó una ceja y se acercó a mí, tanto que pude ver mi reflejo en sus grandes ojos, como si quisiera introducirse en mi subconsciente y hacerme cambiar de opinión. —No estarás sola. —Musitó sin despegar su mirada de mí y pude percibir su agradable aliento a enjuague bucal. Agaché la cabeza por un momento para que no viera cómo mi rostro se tornaba rojo debido a su cercanía, pero noté cómo su mano se encuentra junto a la mía y sus dedos alcanzaron a rozar un poco el dorso de la mía, provocando leves corrientes dentro de mi cuerpo. -¡Si! Como sea, está bien. —Respondí mientras me alejaba disimuladamente de Logan y escuché cómo junto a Jen celebraron. —Las espero abajo. —Avisó y seguido desapareció de la habitación dejándonos en paz para que nos arregláramos. —Me tendrás que prestar algo. —Señaló Jen. Yo me limité a esbozar una sonrisa. Sin embargo ella no parecía muy conveniente y terminó por formar un puchero. —Vamos, Mel. —Suplicó.— Te divertirás. Además podremos conocer chicos lindos. ¿Un chico más lindo que Logan? Lo dudo. Pensé. Al final terminé por asentir y buscar algo de ropa para ir a la dichosa fiesta. Solo lo hacía para ver feliz a Jen. Era la única amiga que tenía en el instituto, a pesar de que la conocía hace poco, se veía como una buena persona. Estuvimos probándonos diversos conjuntos de ropa por varios minutos, hasta que nos decidimos. Jen terminó por escoger un skinny jean de talle alto n***o junto a un top strapless con lentejuelas -mi madre me lo compró hace un tiempo pero recuerdo que nunca me lo puse- y de unos calzado botines con tacón de aguja. Por mi parte, preferí llevar unos jeans básicos, acompañados de una blusa blanca sin mangas pero con cuello alto y unas zapatillas blancas.  La verdad es que no tenía mucho ánimo por destacar en la fiesta.  —Vaya que eres muy buena con el maquillaje. —Comenté al ver cómo se daba unos últimos retoques con el labial Vinotinto. —¿Segura que no quieres que te maquille? —Pregunta alzando una ceja. Yo solo negué con la cabeza. Me conformaba más con un poco de brillo y polvo, de igual Logan siempre me había dicho que me veía mejor así natural. Cuando ya por fin habíamos terminado de arreglarnos, bajamos las escaleras para llegar al recibidor donde Logan nos esperaba apoyado en la pared. Este al vernos bajar sonrió y nos silbó a manera de halago. —¿Vamos? —Pregunté devolviéndole la sonrisa. —Vamos. —Respondió él. *** Al llegar, Jen me confirmó que la casa pertenecía a una de las chicas más populares y engreídas del instituto. Era bastante grande, al igual que la nuestra, pero la única diferencia era que la de nosotros nunca había estado tan repleta de gente. Ingresamos al lugar juntos, yo en la mitad. Me sentí algo asustada; a nuestro alrededor había gente fumando, bebiendo y drogándose, mientras que estaban otros que parecían tener sexo con ropa. En ese momento, rocé mi mano con la de Logan.  Anteriormente, cuando rozaba mi mano con la suya, él se daba cuenta que estaba nerviosa. Apretaba mi mano cariñosamente y susurraba en mi oído:  Estás conmigo, todo estará bien .  Pero en ese momento sentí como si no lo fueras a estar. Había ignorado por completo el roce de nuestras manos y se había sumergido entre la multitud dentro de la casa. —¿Vamos a tomar algo? —Preguntó Jen, sacándome por completo del trance. Sacudí la cabeza como acto reflejo para hacer como si lo que ocurrió antes nunca había pasado. —Claro. —Me limité a decir y en ese momento nos adentramos en la fiesta. El hedor a licor mezclado con el humo de los cigarrillos, penetró en seguida nuestras fosas nasales en un olor bastante desagradable. La música electrónica estremecía el recinto con su alto volumen, acompañada de los cuerpos sudorosos bailando y gritando frenéticamente. Si todas las fiestas eran así, definitivamente prefería mil veces quedarme en mi casa viendo una película, leyendo alguna novela o estudiando para los exámenes. Jen sirvió en dos vasos algo que parecía ser una sustancia de jugo mezclado con alcohol. —Tranquila, no es muy fuerte. —Me incentivó como si había leído mis pensamientos. Sin pensarlo dos veces, di un gran sorbo a aquella bebida y en seguida sentí como si algo me quemara levemente la garganta. —No me gustó. —Admití frunciendo la nariz y ella rio. No pasó mucho tiempo para que un chico alto y de cabello rizado se acercara a ella y en forma coqueta la invitara a bailar. Jen a punto de asentir pareció recordar algo y se giró hacia mí. —¿No te molesta si te dejo sola un rato? —Preguntó. Negué con la cabeza. —Adelante, goza. —Respondo y vi como el chico me agradeció con una sonrisa. Cada vez la noche se acercaba más a su punto y mi compañero durante toda la fiesta había sido una lata de gaseosa que muy pronto pasaría a mejor vida, en mi estómago. Jen, por otro lado, había pasado el rato más que todo bailando y Logan… Pues no había visto señales de vida de Logan en toda la noche. —Ya mis pies no dan más —Confesó la castaña entre risas mientras se quitaba los botines.— Mañana amaneceré con ampollas. —Ya lo creo. —Afirmé divertida y bebí lo último que me quedaba de gaseosa. Ella por su parte dio un gran sorbo a una botella de cerveza.— Iré a caminar un rato. —Dije levantándome de la silla que dentro de poco debería un hueco de tanto tiempo que estuve ahí sentada. Anduve entre los cuerpos sudados que se frotaban de forma s****l al ritmo del reguetón, hasta al patio trasero de la casa. El viento de la noche golpeaba mi rostro y sinceramente, me sentí bastante aliviada de respirar aire puro y ya no percibir ese olor desagradable. Después de varias horas dentro, podía ver a la luna como el objeto más hermoso y admirable de ese momento. Sin embargo, mis ojos se dirigieron segundos después hacia dos siluetas bajo la luz tenue de una farola. Dos cuerpos dejándose llevar a cabo un cabo un cabo un cabo un cabo el poder de las hormonas adolescentes que se incrementaban con cada roce. Una escena cursi fusionada con la realidad, pero era la verdad. Las manos de él se deslizaban por todo el cuerpo de ella, sin omitir ni si quiera las famosas zonas prohibidas. Mientras que la chica de cabello púrpura, parecía querer devorar los labios de Logan con el objetivo de pasar rápidamente al siguiente nivel, y tristemente el rubio le cumple el deseo a su chica. Pues si no es por eso, entonces ¿por qué aún en medio de los besos, se introducen de nuevo en la casa, pero esta vez subiendo las escaleras que llevan hasta las habitaciones? Tal vez Logan no la ama, tal vez lo único que siente por ella es atracción…  Tal vez si yo tuviese la oportunidad, solo tal vez, de demostrarle lo que es el amor, él se fijaría en mí. Eso es tan solo un "tal vez" algo que en este mundo no significa nada. Algo ES o NO ES. Simplemente, si no arriesgo no podré saber como terminará esta historia.  Pero, ¿Cómo arriesgar cuando tenía todas las de perder? Comenzando por esta estúpida relación familiar. Sentí la extraña sensación de un nudo en la garganta. Puede que haber visto esa escena me hiciera daño. La noche seguramente ya se encontró en su punto, esta casa era el único sitio que en ese momento se escuchaba con claridad, pues aunque era a penas un poco más media noche, los vecinos ya se encontraban durmiendo, mientras que los amplificadores seguían retumbando en la casa sin importarles el sueño de los que vivían a los alrededores. Algo que seguramente estaría haciendo yo, si no hubo perdido mi tiempo viniendo a un desagradable lugar como este. Me introduje de nuevo en el gentío, únicamente para buscar a Jen y avisarle que me iba. Sentía que no tenía nada que hacer ahí, ese no era mi lugar y mucho menos había gente de mi agrado. Cuando estaba por sujetar el brazo de Jen quien estaba sentada, bebiendo placenteramente una cerveza, sentí cómo alguien levemente me empujó. -Lo siento. —Se excusó en voz baja un chico de cabello rubio y facciones delicadas que se me hacía bastante parecido a Logan. Yo le respondí con una pequeña sonrisa. Aquel chico se rascaba la nuca algo nervioso provocando que riera. —¿Ocurre algo? —Pregunté confundida. —Yo… Quería saber… Si bueno tú… O… Esto… —Dijo en medio balbuceos. Jen soltó una sonora carcajada y lo golpeó de manera juguetona en el brazo. Noté como el chico se sonrojaba un poco. —¡Solo invítala y ya! —Exclamó la castaña. Él sonrió dulcemente mirándome y señalando hacia la pista. —¿Quieres…? —Alargó dejando la pregunta en el aire. Estuve a punto de negar con la cabeza y darlo por terminado todo, pero sentí un empujón que provino desde atrás en dirección hacia el chico. —Luego me lo agradecerás, guapa. —Susurró Jen en mi oído, para luego alejarse y dejarme con el chico rubio parecido a Logan. Él sonrió con la intención de darme un poco más de confianza. Seguido el DJ colocó una canción alegre y enérgica para que todos se movieran y perdieran el cansancio de la media noche, pues la fiesta aún no acababa. Y para mí, acababa de empezar. 
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