Capítulo 3: Mi primera rival

1964 Words
Habían pasado ya tres días desde la fiesta del viernes. Últimamente Logan se comportaba algo diferente; como si estaba más distanciado y parecía que no confiaba en mí como lo hacía antes. Sin embargo para cubrirlo en sus escapadas, al parecer seguía siendo buena. Prácticamente todo el fin de semana, le oculté a mamá que Logan estaba fuera de casa. Para colmos, aún estando él dos cursos por encima del mío, me encargué de hacer cinco deberes. Y sí, se los contaba. Escuché una voz familiar acercarse por los pasillos del instituto, por lo que me apresuré a cerrar el grifo del lavabo y adentrarme con prisa en uno de los baños. —De verdad que Logan es un estúpido. —Oí decir a la misma voz familiar entre risas. Y por su tono engreído y algo chillón, deduje enseguida que se trataba de la chica de cabello púrpura. —Amiga, creo que no deberías seguir jugando a dos bandos. —Le reprochó a otra chica, al parecer de su círculo de amigas. ¿Dos bandos? No lo podía creer y en ese momento, sentí por un segundo cómo la sangre hirvió dentro de mí. Esa chica había estado engañando a mi hermano quien sabe desde hace cuanto tiempo. —Mientras tenga al rubio comiendo de la palma de mi mano no hay problema. —Respondió la misma. Y fue ahí cuando mi paciencia se acabó. —Que asco me da la gente como tu —Admití con desdén al momento de salir del baño. Ambas dieron un respingo cuando se percataron de que escuché su conversación.— Te aprovechas de los sentimientos de un chico tan bueno como Logan. La chica de cabello púrpura fulminó con la mirada a su amiga, o debería decir, subordinada. Al parecer la culpaba de la metida de pata que tuvieron las dos.  —Tu no entiendes nada, pequeña. —Contestó de repente, mientras se arregla un poco frente al espejo, restándole importancia.— Los sentimientos no entran en este juego. —¿Juego? —Bufé incrédula.— Se nota que no conoces a Logan. No lo mereces. Ella soltó una sonora carcajada que a mi parecer sonó bastante siniestra. —¿Y quién lo merece? —Cuestionó con diversión en sus ojos.— ¡Por favor! Si eres tan solo su hermana. Solo conoces una parte de él y… Espera. -Se detuvo y me expresó de pies a cabeza por un momento, luego se dirigió a su amiga como si hubiera hecho un gran descubrimiento.- ¿Te das cuenta? La tierna hermanita de Logan se ha enamorado de él. ¡Dios, pero que tiene esta chica en la cabeza!  Y rompieron en carcajadas las dos. Poco a poco se fueron acercando con el objetivo de intimidarme, ya mi parecer lo estaban consiguiendo. Sentí la sangre hervir en mi interior y poco a poco una sensación de rabia se apoderó de mi cuerpo. —Pero solo eres su simple hermana y eso nunca va a cambiar. —Sentenció.  Sus palabras y la manera en que fueron pronunciadas, comenzaron a hacer eco en mi cabeza, resonando con fuerza y atravesándome el pecho como si de puñales afilados se trataran. Entonces por acto involuntario, consumida por la impotencia, mi puño fuertemente impactó en su mejilla tomándola por sorpresa y provocando que cayera sobre su amiga. Ella sin poder creerlo masajeó su mejilla con el fin de aliviar así sea un poco dolor. —Esto no se quedará así. —Advirtió incorporándose de nuevo. Me dijo con el dedo índice y una vez más sentenció: —Esto no se quedará así. Dando media vuelta y con su esclava pisándole los talones, salieron del baño de mujeres y llenas de rencor se dirigieron a otro sitio. Solté un suspiro pesado.  ¿En que lío me he metido? Pensé. Abrí el grifo y el agua fría comenzó a mojar mis manos. Yo no era una persona violenta ni agresiva, de hecho, nunca había golpeado a nadie. ¡Y mucho menos por un hombre!  Pero una sensación extraña me recorrió, definitivamente era algo que nunca había sentido dentro de mi cuerpo: ¿Temor? ¿Nervios? ¿Adrenalina? Cerré el grifo y salí de los lavabos. Ya debía irme a clase de Biología, sin embargo, decidí volarme lo que restaba de la hora y esperar en el gimnasio hasta que sonara el timbre para la clase de deportes. Unos segundos después que el timbre hiciera su aparición, me levanté y anduve hacia los vestidores para cambiarme por unos shorts y una camiseta deportiva. Poco a poco las otras chicas ingresaron al lugar y cada una comenzó a vestirse. —¡¿Dónde estuviste el resto de la clase? —Me reprochó a mi lado Jen con un puchero.— Me has dejado abandonada y no te lo perdonaré. —Fingió estar ofendida. Solté una risita que sonó algo nerviosa y me di un golpe mental por eso. —Fui al baño y luego me puse a caminar. —Hice una coleta alta con mi pelo.— Luego sin darme cuenta, sonó el timbre. Vaya que se había tragado la mentira, y eso que no era buena para estas cosas. Aunque, no parecía muy conveniente por la manera en que aún me miraba. —¿Qué practicaremos ahora? —Pregunté cambiando de tema. Jen solo se encogió de hombros. -No tengo idea.  Y como si hubieran leído nuestras mentes, el entrenador hizo sonar su silbato y tanto hombres como mujeres salimos disparados de los vestidores. Él nos estaba observando a uno y cada uno de nosotros, mientras agitaba un balón de voleibol. —Primero contra segundo. Repártanse en cuatro grupos. —Dijo y antes de que nos dividiéramos azotó el balón contra el suelo causando un gran estruendo. Yo no me separé de Jen, ya que no conocía a nadie más ahí. Además, el equipo en el que quedara, seguro perdería porque era terrible para los deportes. Al final, me había tocado en el mismo equipo que mi amiga. Pero por desgracia, empezábamos nosotros contra un equipo de segundo grado. Entonces fue cuando sentí un balón pasar rápidamente, rozándome el cabello, me giré hacia el equipo contrario y vi a la chica de cabello púrpura riendo con malicia. Sentí un nudo en la garganta. La verdad es que no me gustaba la violencia, aunque le haya pegado hace un rato, no significaba que encontrara placentero estar golpeando a la gente ni muchos entrometerme en pleitos. Pero creía que ella buscaba venganza, así que pensé que tenía estar prevenida y mantenerme alerta si no quería acabar lastimada. Un chico, que al parecer era experto en ese deporte, nos ubicó y me colocó a mí en una esquina. Creo que se llamaba posición cinco, o algo así. El entrenador hizo sonar nuevamente su silbato para que estuviéramos atentos y luego azotó el balón en el piso consiguiendo que este rebotara hacia el lado contrario. Una chica con su antebrazo, pasó el balón a la chica de cabello púrpura y está se lo puso a un chico que con fuerza arrojó la bola hacia nosotros. El balón se dirigió cerca al lugar donde estaba Jen y esta lo bajó para que quedara al alcance de un chico, quien lo levantó pasándoselo a quien al parecer era un experto, porque en un movimiento ágil tomó impulso y saltó para golpear el balón con fuerza y que cayera en el piso del equipo contrario logrando un punto para nosotros. Los de mi equipo celebraron entre risas, mientras vi cómo la chica de cabello púrpura parecía estar echando humo por las orejas. —¿Se vale atacar, profe? —Preguntó indignada la susodicha. El profesor se encogió de hombros. —Todo lo que sepan, yo sólo estoy evaluando. —Se limitó a decir el entrenador y volvió a hacer sonar su silbato para que nos concentráramos. La chica de cabello púrpura le entregó el balón a un chico y le susurró algo en el oído para que luego este asintiera con la cabeza. El mismo chico se preparó para sacar y con fuerza la bola cayó en el lado nuestro, más específico al lado mío. Sentí cómo me sudaron las manos cuando vi la pelota aproximarse. Agáchate . Estira los brazos. Pulgares y codos a la misma distancia. ¡Golpea! Apreté los ojos y le di tan fuerte con los antebrazos que mi piel se enrojeció, pero lo que importó fue que mi compañero recibió el balón y se la puso al rematador para que intentara hacer el punto. Y lo logró. En ese momento también me uní alegre a la celebración. Sorprendida porque no me esperaba que lo fuera a hacer bien. La chica de cabello púrpura estaba que mataba y comía del muerto. Entonces sin pensarlo dos veces, agarró bruscamente al chico que realizaba los saques y pareció advertirle algo. —Un punto más y entra el otro grupo de segundo. —Avisó el entrenador con suma serenidad. Nosotros nos pusimos en posición para recibir el balón y continuación, para donde estaba nuestro atacante. El chico bajó el balón pasándoselo a otro, este lo recibió y me lo pasaron para que rematara. ¿Han escuchado alguna vez el dicho "las cosas buenas solo suceden una vez en la vida"? He aquí una prueba de esto. El balón se dirigió a mí y yo me puse en la posición anterior y le di con los antebrazos, provocando que la bola llegara no alcanzara a pasar y se estrellará con la malla.  Agaché la cabeza en señal de disculpa para los miembros de mi equipo. —Tranquila, Mel. —Me apoyó Jen— Igual vamos ganando. En el momento que volteé para dedicarle una sonrisa, sentí como el balón fuertemente impactó en mi cara provocando que cayera al suelo. Casi no podía abrir los ojos porque todo me daba vueltas y sentí un ardor en la nariz. ¡Cielos! Ojalá y no me la haya quebrado. Percibí muchos pasos a mi alrededor rápidamente aproximándose y por acto involuntario me cubrí la cara. La cabeza me siguió dando vueltas y de un momento a otro todo se oscureció. *** No sabía cuanto tiempo había pasado, solo que aún me dolía la cabeza pero ya podía abrir los ojos. Eché un vistazo a mi alrededor y noté que estaba dentro de una habitación color beige, con camas vestidas de blanco y tenuemente iluminada por una bombilla ahorradora. —Al fin despiertas. —Dijo una voz familiar a mi lado. —¿Logan? —Pregunté girándome hacia él con dificultad. El rubio me ejecuta de una forma en que nunca antes lo había visto. - ¿Dónde estoy? Él se sentó a mi lado sin quitar aquella mirada de su rostro. ¿Acaso era decepción? Por lo que sea que fuera esa mirada, no me gustaba. De cierta forma me daba miedo. —Estamos en la enfermería del Instituto, la salida fue hace media hora. —Contestó. —¿Estuve desmayada por tres horas? —Pregunté nuevamente, asombrada al recordar que me había desmayado desde la clase deportes. Logan soltó una risa que sonó algo decaída. —Casi me veo llamando a mamá, aunque de todas formas te verá con un tapón en la nariz. Le dediqué una mirada confusa. Él dijo su nariz, para que yo repitiera el movimiento y entonces sentí algo esponjoso en mi fosa nasal izquierda. Cielos. Un silencio incómodo se formó entre nosotros por casi dos minutos, hasta que él volvió a hablar. —Ya me dijo todo. —Añadió adquiriendo un aire serio. Un nudo se formó en mi garganta al escuchar eso. ¿La chica de cabello púrpura le contó? ¿Qué tanto le habrá dicho? —Logan ... —Es mi novia, Mel. ¿Qué necesidad tenías de golpearla? —Comenzó a decir y poco a poco frunció el ceño. —Pero ella ... —Ella no te ha hecho nada, además, se supone que somos hermanos y nuestro deber es apoyarnos mutuamente. —Soltó un suspiro pesado y apretó los nudillos.— He estado contigo durante mucho tiempo apoyándote y cuidándote, ¿no crees que yo también merezco ser apoyado? —Me arrojó una mirada llena de resentimiento.— Si no me quieres ayudar no lo hagas, si estás celosa dímelo, pero no te metas con ella. No tiene la culpa de nada. Sus palabras hicieron eco en mi mente por varios segundos. Nunca me había hablado así, nunca me había tratado así. Principalmente, Logan nunca se había enojado conmigo. —Vamos a casa. —Finalizó con sequedad, levantándose. Tomó su morral y se lo engancha en un brazo. Luego sujetó el mío y lo miró por varios segundos, como debatiéndose algo en su mente. Al final me lo arrojó y yo lo recibí. Abandona la habitación y yo lo seguí. ¿Qué estaba pasando últimamente con Logan? Me pregunté. Es que ni siquiera me había dejado explicarle bien como fueron las cosas. Estaba casi segura de que no sabía que esa chica estaba jugando a dos bandos. Pero algo que me preocupó aparte de todo eso fue: ¿Las cosas entre nosotros cambiarían después de lo ocurrido ese día?     
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