17. El sacrificio de la maestra Sofía. Solo de esta manera puedo esperar con calma el encuentro que añoro con el alma, que es estar con la maestra Sofía, deseo que se deje llevar por su deseo, ella va poco a poco cediendo. Que se resiste a ello no cabe duda, pero el deseo se va imponiendo, como demuestran sus temblores nerviosos y el modo en que me estrecha al acercarme a sus secos labios, así como el hecho de que al rechazarme, se estremece toda y empalidece sus preciosas mejillas. Yo supongo que en esos momentos se siente desbordada por la naturaleza, y que en realidad sus apretones eran un anuncio de la crisis amorosa, y que cuando se estremece e imprevistamente me rechaza se está corriendo. Es evidente que tal situación no puede continuar, y así llega por fin, el maravilloso día por e

