10. Los consejos de mi bella señora. Me deja hacerlo sin oponer la menor resistencia y se tiende hacia atrás, y yo pego los labios y la lengua a su adorable coño, empapado por nuestra mutua corrida. Es tan dulce al paladar que lo primero que hago es lamerme los labios, y, ya pegado a su excitado clítoris y accionando el pulgar y el índice como hice esta mañana, la hago alcanzar enseguida el delicioso clímax, y una vez más una nueva y exquisita corrida. Vuelvo a montarla y meto la polla dentro de su húmedo y sedoso coño, la tengo tan empinada como siempre después de haberle chupado la deliciosa raja. —Espera, hermoso Henry, voy a enseñarte una nueva postura, que permitirá a tu deliciosa polla gozar en el fondo de la abertura que tanto ha excitado. Ven, túmbate a mi costado y ponte de lado

