19. Henry, vales todo el riesgo del mundo. Estos días cinco días sin las caricias de mi maestra me saben a poco, Lucy nota el decaimiento en mi actitud y trata de subirme el ánimo. —¿Qué tienes Henry? —me abraza y se cuelga de mi cuello. —Me duele la cabeza —le digo, no quiero dar más explicaciones. —Uhmmm ¿vamos a nuestro lugar secreto? —se refiere al depósito de nuestro padre. Está ansiosa desde el otro día y solo piensa en que le brinde placer. —No podemos follar todo el tiempo, Lucy—le digo—. Te embarazaría, si queremos divertirnos como hasta ahora. Necesito salir de casa e ir a la farmacia por preservativos. —Uhmmm mamá no quiere que salgas. —Como va siendo hora de que entienda de que ya estamos crecidos. —Vamos a hablarle... Dile que necesitas... ¡libros! Sí, eso. Se emocio

