Vestía casual y a la vez se veía con aire elegante. Su postura infería que era alguien de aura fuerte y demandaba respeto. Su playera blanca abrazaba cada parte de su anatomía, moldeando sus músculos y un increíble torso, duro como roca, o al menos eso prometía, traía una larga cadena color plata, en sus manos exhibía un par de anillos grandes, tenían un grabado y estaban adornados de piedras llamativas pero por la pobre luz no alcancé a distinguir más. Nada de eso importaba, lo que más captaba mi atención eran sus fuertes brazos, que si bien era obvio que el tipo se la pasaba en el gimnasio, no era de complexión enorme, era seguro decir, que me sentía atraída a él. Sin duda este individuo poseía un digno cuerpo esculpido por los dioses.
El hombre de hermosos ojos grises se dio cuenta de inmediato que lo estaba devorando con la mirada ya que no había sido nada disimulada. Una sonrisa coqueta apareció en la comisura de su boca.
Me ruborice en ese instante y tuve que fingir un ataque de tos, aunque no desvíe la mirada. No lo dejaría intimidarme.
“La siguiente ronda es por parte de la casa”. Dije tratando de aliviar la tensión que sentía por su intensa mirada.
Saque uno de los vasos limpios de debajo del mostrador y alcance una de las botellas de whisky de atrás.
Nate retomó su posición del otro lado de la barra suspirando de alivio, aún no era hora de cerrar y seguían llegando órdenes de los otros meseros, suficiente tiempo habíamos perdido con lo sucedido con Luca.
Cuando acerqué el vaso hacía la mano del extraño este me miró expectante.
“Solo lo aceptaré si tomas uno conmigo..”
En serio?
Rodee mis ojos, este tipo definitivamente es un casanova. Aunque no parecía estar intoxicado, su actitud me era difícil de descifrar. Pensándolo unos segundos más decidí aceptar, no era la primera vez que algún cliente me invitaba una copa, y este en particular me había hecho un favor. Que daño podría traer?.
Una parte de mí no le molestaba el ligero interés que estaba dispuesto a mostrar, en cambio era bien recibido, pero no pasaría de aquí, la experiencia me había enseñado mejor.
Saque un segundo vaso y llenándolo rápidamente los alzamos al mismo tiempo, su mirada satisfecha me hizo devolver la sonrisa.
Él tomó apenas un sorbo mientras que yo consumí el contenido completo.
Su mirada cambió a una decepcionada. No se si esperaba algo más de mí pero no tenía el tiempo para quedarme entreteniendo una vacía conversación, aunque fuera el hombre más hermoso que haya visto, no estaba interesada.
Tenía otros asuntos que atender y coquetear no estaba dentro de mi itinerario.
“Veo que estás ocupada. No te quitaré más de tu tiempo” dijo mientras me miraba intensamente. Por un segundo vi sus ojos iluminarse a un increíble color miel, lo que me sacudió por completo, duro solo un segundo, pero estaba segura de que lo vi, sin darme tiempo para responder me dio la espalda y con su trago en mano regreso a donde ya lo esperaban sus otros amigos.
Mientras caminaba entre la gente pude ver en su espalda un humo blanco, y de su cuerpo irradiaba luz. Jamás había visto nada igual.
Mel se acercó contenta pidiéndome la cuenta de la mesa.
Ya se van?
Me acerqué a la registradora e imprimí su total. Sacudí mi cabeza. Era mejor así. La herida que me había dejado Rick aún no había sanado. Bajo un poco mi autoestima, cuando me dejó por su amiga, la chica por la que me juro nunca sintió nada más que amistad. Me culpaba, por preferir el éxito profesional, por atender mi bar y hacerlo a un lado.
Era un idiota, siempre que necesito mi ayuda ahí estuve para el. Supongo que al final me hizo un favor.
No lo amaba, pero si lo apreciaba enormemente. Fue mi amigo antes que fuera mi pareja. Me decepciono, dejándome insegura de volver a confiar en alguien.
Viendo la calma en el bar y antes de que regresara Mel, decidí volver a mi oficina. Sentía como se revolvía mi interior y necesitaba de un momento a solas.
Mientras revisaba unos cuantos papeles mi celular anunció la llegada de un mensaje.
Regina: Bels! Ya llegue al departamento y ordene comida china, hay un maratón de películas de terror, conduce con cuidado, te espero!
Regina era mi mejor amiga desde la universidad, habíamos sido compañeras en los dormitorios, ella estudió medicina y ahora estaba dando sus prácticas en el hospital. Nuestra relación había crecido tanto que decidimos seguir viviendo juntas después de graduarnos. Me ayudó a superar los obstáculos más grandes. Y aunque tenía a Ben, su novio, con el que pasaba la mayor parte de su tiempo libre, siempre hacia espacio para mi.
Bela: Le encargare a Nate cerrar el día de hoy, no te atrevas a comer sin mi!
Suspiré decidiendo que había sido suficiente por el día. Mi estómago gruñó de la anticipación ante la promesa de una rica cena. Tome mi gabardina negra, celular y llaves. Titubeando por un momento, me pregunte si alcanzaría a ver a ese sujeto de ojos grises. Probablemente no. Probablemente jamás lo volvería a ver.
*
Al día siguiente a la hora de abrir Melanie esperaba a la puerta de mi oficina, tenía una gran sonrisa en su rostro que era contagiosa. Me hizo sacudir la ansiedad de la noche anterior.
Al regresar a casa me sentí inquieta, como si algo o alguien me observara, pensé qué tal vez era Luca. Al final solo fue un sentimiento pasajero. Llegue a salvo a casa, después de un ataque de comida y dos horas de ver el exorcista con Regi, termine en mi cama exhausta.
“Bela! Buenos días ! Puedo hablar contigo?”
Le sonreí al ver su actitud, era como un sol, estar cerca de ella. Con mi café en la mano le hice un movimiento para que entrara conmigo.
“Buenos días Mel! Dime qué tienes en mente”.
“No me lo creerás pero uno de los chicos guapos que atendí ayer me pidió mi número, quiere salir conmigo el próximo viernes!” Melanie era hermosa, en una manera tierna y dulce. Su inocencia le daba puntos extra, no había tenido ninguna relación seria, siempre puso por delante su trabajo y sus estudios, por lo que se me hacía una buena idea que encontrara a alguien. Se lo merecía.
El grupo de chicos parecían ser buenas personas. No me dieron mala vibra, por lo que no tenía ningún problema que mi proclamada hermanita decidiera salir con uno de ellos.
“Wow! Mel que emocionante! Como se llama? Y antes de que preguntes.. claro que puedes faltar ese día, me imagino que eso me ibas a pedir..”
“Si lo siento, y gracias! estoy tan feliz que olvide mencionar ese detalle antes.. se llama Aldebaran, extraño nombre no? Dios! Es muy atractivo aún no lo puedo creer!”
Dio unos pequeños brincos de emoción, era tan adorable.
“Si pertenece al grupo de los súper modelos creo que se podría decir que su nombre combina, solo cuídate mucho y no permitas que solo por tener cara bonita te obligue a hacer algo que no quieras.”
Mi lado paternal saliendo a flote, no por nada adoro a esta pequeña como si fuera mi hermana.
“Jamás”.
El resto del día se fue en un abrir y cerrar de ojos. Me preguntaba si por el hecho de que uno de los del grupo había expresado interés por Melanie, sería una razón para que visitaran más el bar.
Estaba equivocada.
Los días pasaron y sentí como la esperanza de volver a ver al chico de ojos grises se destruía en pedazos.
Porque me sentía así? Con mi actitud le dejé claro que no estaba interesada en el. Y en el momento así era. Porque regresaría? Pero más importante. Porque ahora quería que estuviera aquí?.
Supongo que Melanie tenía algo que ver. Su intercambio diario de mensajes con el joven pretendiente era como una bocanada de aire fresco. Los recuerdos de la emoción de conocer a alguien nuevo que te atrae y que él sienta lo mismo venían a mi.
La ilusión del primer amor es tan excitante. Llena de alegría tus días por la anticipación de encontrarse nuevamente, el simple hecho de recibir un mensaje suyo te hace sonreír, inclusive cuando solo te dice hola..
Si, yo también quería volver a sentir eso. Pero, estaba lista? No. Mejor dejárselo a la juventud.
Maldición, mis propios pensamientos me hacían sentir como una vieja amargada.
Regina pasaría la noche con Ben en su departamento, Mel iría a cenar con Aldebaran. Y probablemente visitarían el bar después antes de terminar la cita.
En secreto deseaba que su grupo de amigos se reuniera con él. Pero era una probabilidad muy remota.
Nate y Sam trabajaron la barra toda la tarde, en cuanto cayó la noche baje un par de veces. Se me hizo extraño que para esa hora Luca debía estar en su lugar habitual tratando de coquetear con toda chica que pasara a su lado. Sin embargo jamás apareció.
Por un momento me preocupe, pero debido a toda la situación que había ocurrido tal vez opto por cambiar de bar. Sabia decisión.
Eran casi las once de la noche cuando la joven pareja entró al bar. Mel me había avisado que iban en camino y quería estar presente para cuando llegarán.
Ambos lucían contentos. Él tenía un porte que se me figuraba al de un caballero, tenían entrelazados sus brazos y rápidamente ocuparon una mesa no lejos de la barra.
Los mire satisfecha. Platicaban y reían como locos sin importarles lo que ocurría a su alrededor. Era refrescante.
Ordenaron un par de botanas y bebidas, por momentos los observé y cuando llegó la hora de despedirse él le dio un ligero beso en la mejilla que la hizo sonrojar. Hasta ahora todo lucía bien.
Como era de esperarse el chico insistió en pagar la cuenta.
“Creo que nuestra Mel corre el riesgo de caer perdidamente enamorada de ese muchacho”.
Dijo Nate pasando detrás mío con una sonrisa.
“Eso parece”.
Justo cuando el chico salía por la puerta y Mel corría hacia nosotros, pude notar los colores brillantes que emanaban de él, una ligera neblina blanca se deslizaba por su espalda.
Fruncí el ceño, que significaba eso?.
“Oh Bela! Fue increíble!”
Grito de emoción Melanie. Sin darle un segundo pensamiento a lo que acababa de ver me giré hacia ella.
“Adelante pequeña cuéntame todo”.