El plan es simple, por lo tanto, no podía fallar, sin hacer ruido trabe la puerta con la silla que está en el escritorio de Austin, por fin tiene buen uso, vuelvo sobre mis pasos sigilosa y abro la ventana que da a las escaleras de incendios cuando el viento mese mi melena castaña miro por encima de mi hombro a Austin.
—¿Estás segura de esto? —Cuestiona por lo bajo tragando grueso, nervioso, respiro profundo tratando de calmar mis propios nervios.
—No tenemos otra opción, ellos nos mataran de todas formas—Le aclaro acercándome a él lo tomo por los hombros sacudiéndolo lo suficiente para hacerlo reaccionar, no hay honor entre ladrones la palabra de ese hombre, para mí no vale nada.
—De acuerdo—Concuerda, apretando la mandíbula, con cuidado paso su brazo por encima de mi hombro Austin se apoya en mi para lograr ponerse de pie, pero su peso es demasiado para mí, me tambaleo hacia un lado y Austin termina tirado sobre la cama de nuevo peor aún mi espalda termina sobre él, aplastandolo—Agrrr Cloe levanta, levántate.
—Shhhhh,no hagas ruido—Pido con urgencia rogando que no nos hayan oído, ruedo sobre la cama alejándome de Austin, mi corazón retumba en mis oídos, me levanto mirando la puerta por instinto, ambos guardamos silencio un segundo mirando en la misma dirección, nada sucede, suspiro, siento nauseas de los nervios—Vamos no hay tiempo.
—Lo sé, ten cuidado—Recalca con la voz rasposa, ruedo los ojos sin poder evitarlo, me inclino sobre él pasando mi mano derecha por detrás de su espalda mientras mi otra mano rodea su cuello abrazándolo, con todo el peso de mi cuerpo tiro de él hacia adelante ayudándolo a sentarse de nuevo sobre la cama, jadeo por el esfuerzo, retiro mi mano de su cuello abrazándolo de lado, con un gran esfuerzo consigo ayudarlo, Austin se tambalea al ponerse de pie, creí que caería sobre la alfombra pero consigue apoyarse de la mesita de noche.
Procurando no hacer ruido caminamos al borde de la ventana, atravieso primero el marco de la ventana siendo recibida por la calurosa brisa que desordena mi cabello, evito mirar al suelo nos esperan 6 pisos de escaleras hacia abajo, afortunadamente Austin consigue salir apoyándose del marco de la ventana, lo recibo afuera evitando que pueda caer, miro hacia la puerta una última vez, pese a los quejidos de Austin, aun no se han percatado de nada, bajamos hasta el 5to piso cuando la ventana se cierra de golpe haciendo un estruendo, abro los ojos de golpe, lo han descubierto, bajamos al 4to piso al oír que derribaron la puerta.
—¡Vayan por ellos! ¡Los quiero vivos! —Grita Andrew sacando la cabeza por la ventana, levanto la mirada y sus ojos desprenden fuego de la ira, no nos detenemos, cuando su grupo de matones nos sigue bajando tras nosotros, nos pisan los talones cuando llegamos al 2do piso, bajamos el último piso tan rápido como la condición de Austin nos permite—No llegarás lejos.
Ignoro su advertencia, corremos tan rápido como podemos por la única salida del callejón esa que da a la calle con ellos tras nosotros, mi pecho sube y baja quemando con cada respiración, mis piernas arden cuando logramos llegar a la calle, entre los autos que circulan ajenos a la situación una patrulla estacionada a dos metros de nosotros capta mi atención, solo tenemos una oportunidad.
—¡Auxilio! ¡Por favor! —Grito fuerte sobre el ruido de la ciudad, desesperada, arrastrando a Austin que ha dejado de contenerse y suelta quejidos de dolor a cada paso que damos, miro por encima de mi hombro están a solo un metro de nosotros, van a atraparnos—¡Auxilio! ¡Auxilio!
—¿Señorita? ¿Qué ocurre? —Cuestiona alarmando el policía al oír mis gritos mirándonos con los ojos como platos.
—¡Ellos van a matarnos! —Grito con la voz temblorosa atropellando las palabras entre sí.
—¿Ellos? —Cuestiona el hombre de mediana edad mirando detrás de nosotros con la mano sobre su arma—¿Quiénes?
—¡Ellos …—Grito dejando la frase a la mitad cuando me giro, abro los ojos asombrada, la calle tras nosotros esta desierta, miro en todas direcciones, ¿Cómo es posible? no hay rastro de Andrew ni de sus matones—Pero-pero estaban ahí, debe creerme, ellos golpearon a mi hermano.
—Es cierto, Solo míreme Oficial —Concuerda Austin señalando con su dedo índice su rostro lastimado.
—Tranquilícense—Nos pide el policía levantando sus palmas en el aire, no puedo evitar mirar en todas direcciones de nuevo, siento que me observan, que aparecerán en cualquier momento—Los llevaré a la comisaria ahí estarán seguros.
Respiro con normalidad luego de unos minutos en la patrulla, reposo la cabeza sobre el respaldo del asiento mientras escucho al policía hablar mientras maneja por el intercomunicador en códigos que no entiendo, ¿Se acobardaron al ver a la policía? No lo creo, Aun mi estómago tiembla, la tensión es palpable entre Austin y yo, no hemos hablado desde que subimos a la patrulla.
—No debimos involucrar a la policía—Me recrimina inclinándose un poco para hablarme al oído cuando el policía castaño sale del auto, pongo las manos en puños sobre mi regazo, quiero golpearlo, por su estúpido comentario.
—¿Tenías otra opción? —Cuestiono de mala gana, sintiendo como el malestar me sube por la garganta como un hormigueo amargo, abre la boca para decir algo, pero vuelve a cerrarla cuando el policía abre la puerta, salgo de la patrulla pisando fuerte, quiero largarme de aquí.
—Señorita venga conmigo —Dice el policía caminando delante de mí, tomo una gran bocanada de aire y lo sigo entrando en el enorme edificio azul, aunque estoy enfada me aseguro de que Austin nos siga, lo hace cojeando mirando a su alrededor como si fuese la casa de los horrores, este no es su sitio favorito en el mundo, pero debe cooperar, seguimos al hombre por un pasillo lleno de puertas hasta que se detiene en la tercera a la derecha —Adelante.
—¿Espere… a dónde va? —Cuestiono desconcertada al ver que me ha traído a una pequeña habitación llena de libros con una mesita en el centro, parecer una sala de espera más que una central de denuncias—¿Me dejará sola?
—Espere aquí Señorita, llevare a su hermano a la enfermería luego vendrán por usted—Me explica con calma, dudo por un momento, pero no me da tiempo a considerarlo cuando cierra la puerta dejándome aquí, le doy una mirada rápida al lugar, es un espacio pequeño solo tiene un ventanal con el vidrio polarizado y dos estantes con libros a los lados, miro mi reflejo unos segundos, el verde de mis ojos resalta bajo la luz blanca de este lugar, suspiro, camino hasta tocar la mesa de madera que está en el centro de la habitación, tuerzo los labios al pensar en que diré cuando el policía vuelva, intranquila camino por la habitación mientras los minutos pasan con demasiada lentitud, aburrida, camino a una de las repisas me inclino para tomar un libro cuando la puerta se abre tras de mí, me giro y mi rostro se descompone.
—¿Me extrañaste Princesa? — Pregunta con emoción mostrando esa sonrisa perfecta que hace brillar su rostro inmaculado, como un ángel caído, su traje n***o como la noche, retrocedo chocando con el estante, es él, es ese desgraciado.
—¿Cómo? —Interrogo paralizada por el miedo.
—Te dije que nos veríamos esta noche—Me recuerda con carisma, acortando la distancia hasta que toma mi mentón entre sus dedos levantándolo lentamente hasta que mis ojos miran los suyos, no respiro, cuando sus ojos avellana profundos se entrecierra entorno a mí— No hacía falta correr ¿Tantas ganas tenías de verme?
—No… —Suelto en un jadeo.