Capítulo 09.

1350 Words
Jamás había extrañado tanto ser invisible, solía correr por estos pasillos entre clases interminables y turnos agotadores en el café, sin ser captada por nadie, estaba segura que podría desaparecer y solo 2 días después alguien me buscaría, cuando el olor a podrido alertara a los curiosos, pero este día cada ojo parecía posarse sobre mí. —¿Lina porque no vas y te buscas una vida? —Cuestiona Sam de mala gana rodeando a Lina camina en dirección opuesta, alejándose de ella, se detiene al verme venir en su dirección, arqueando una ceja me inspecciona sin disimulo, estoy segura que no se esperaba verme y menos vestida así. —Pero miren quien apareció, ¿esa ropa la robaste? —Lina me confronta apenas llegar, junta las cejas, disgustada, pero su expresión cambia rápidamente curvando una sonrisa maliciosa. —¿De qué estás hablando? —Cuestiono confundida, es cierto que jamás me han visto usar algo así, pero que me acuse de robar es excesivo hasta para Lina. —¿Dime que tan bien dormiste en la comisaria? —Pregunta de vuelta, meneando la cabeza, arrogante, abro los ojos, sorprendida, el rostro de Sam cambia a una mueca de preocupación ¿Cómo se había enterado de eso? Solo fueron un par de horas y no se lo había dicho a nadie. —No dormí ahí—Niego, sin saber que debería decir para justificarme, Lina no me importa, pero Sam es otra historia. —Tampoco dormiste en el apartamento—Declara Sam, intranquila, buscando mis ojos, la miro por un momento mientras armo en mi cabeza una historia que la tranquilice, ¿Empiezo por decirle que me secuestro un mafioso? O ¿Qué Austin casi muere? O mejor ¿Qué me intercambió? Cada historia es más difícil de sostener que la anterior, esto es un desastre. —No mientas, Cloe, eres una desempleada ¿Cómo vas a tener dinero para ese atuendo? —Me acusa, señalando con su dedo índice toda mi figura de manera despectiva, respiro profundo, buscando algo de paz en mi interior —Sencillo, lo robaste, ¿se apiadaron de ti? ¿Lloraste para que no presentarán cargos? —No tienes idea de lo que dices, Solo estás inventado esto para molestarme—Exclamo, abordando la posibilidad de que esto sea una coincidencia, ella no estaba ahí, no tenía forma de saberlo. —¿Inventar? No quieras engañarnos, Babosa, Mi padre es el Oficial Phillips, él me lo contó todo—Responde arrogante, saboreando cada palabra, cierro los ojos a pulso, siento como el calor sube por mi columna vertebral, aprieto la mandíbula conteniendo mi rabia, ese maldito se había atrevido a difamarme después de haberme entregado—Tengo curiosidad ¿Dormiste con el tipo que te sacó de la comisaria? ¿Ahora eres prostituta? —¡Cállate! —Gruño colérica, con las manos hechas puños cargo hacia ella, borrare esa sonrisa de un puñetazo, Lina me las va a pagar. —¡Cloe! ¡Ella no lo vale! —Grita Sam interponiéndose entre nosotras, apartando a Lina de un empujón, salvándola, resoplo, me hierve la sangre, intento evadir a Sam, pero ella se abalanza sobre mi abrazándome bloqueándome con su cuerpo. —¡Hazlo Puta! ¡Pierde esa beca mediocre! —Grita más fuerte provocándome, no lo soporto, me remuevo como una histérica, hasta que aparto a Sam de un empujón liberándome de su agarre, tengo vía libre, partiré esa nariz de plástico. —Suficiente Cloe—Afirma una voz masculina a mi espalda abrazándome por detrás, la rabia me ciega, no puedo ver quien es, solo puedo ver el rostro atemorizado de Lina, no me detengo, pateo y doy puños en el aire, sin descanso, pero ninguno da en su cara, el hombre que me sostiene se encarga de alejarme de ella, conteniéndome con sus brazos. —¡No, no! ¡suéltame! ¡Imbécil! ¡Haré que sufra! —Grito tan fuerte como puedo, entre patadas y gruñidos frenéticos, a la fuerza me arrastra entre la multitud que se había reunido alrededor de nosotros, fuera del pasillo hasta uno de los jardines de la facultad, el aire fresco se siente helado por el sudor que cubre mi piel, mi pecho sube y baja con rapidez, cuando mis pies tocan el césped del jardín Sam nos alcanza. —¿Te has vuelto loca? —Cuestiona Sam nerviosa, maneja muy mal la violencia, no respondo en cambio me remuevo entre los brazos fuertes de este sujeto, pero todo es en vano, es más fuerte que yo, el cansancio hace lo suyo y mi cuerpo comienza a ceder. —Suéltame, ya estoy bien —Exijo, rindiéndome con la respiración agitada. —Se cansó la tigresa de bolsillo—Se burla de mí, apartando las manos de mi torso, caigo de lleno sobre el césped de espaldas a él me giro sobre mis talones encarándolo fulminándolo con la mirada, me congelo, abriendo los ojos como platos, Andrew me sonríe con picardía—¡Sorpresa! —¿Qué haces tú aquí? —Cuestiono alarmada, toda la rabia se diluye de mi cuerpo, haciendo espacio para el temor que eriza los vellos de mi nuca, Caín no puede enterarse de este incidente. —Cuidando que no te metas en problemas—Responde con una fingida voz angelical, arrugo la cara, su hipocresía es desagradable—Tremendo alboroto que te has montado, Cloe, a Caín no le gustará. —Esto fue un error, Caín no debe saberlo, por favor—Afirmo apresurada, con la voz en un hilo. —No hago favores Cloe—Niega indiferente sacudiendo la cabeza. —Hey ¿Pueden seguir con esto luego? Llegaremos tarde—Sam interrumpe metiéndose entre nosotros, sin esperar una respuesta comienza a caminar de vuelta al edificio de la facultad, le doy una última mirada a Andrew antes de ir tras Sam, como era de esperar Andrew nos sigue todo el camino hasta nuestro salón de estadística. Llegamos justo cuando el Profesor Estefan pone su maletín sobre el escritorio, sin que nos note nos escabullimos hasta los sentarnos en los últimos tres asientos de atrás que aún están libres, mi pierna derecha se sacude, intranquila, mientras que Andrew cruza los brazos sobre el escritorio poniendo su cabeza sobre ellos echándose a dormir, a mi lado Sam toma apuntes a toda velocidad, resoplo, no he traído ni un solo cuaderno, miro la pizarra tratando de memorizar al menos una de las formulas cuando la mirada asesina de Lina en la segunda fila llama mi atención, me muerdo el interior de mi labio inferior, conteniendo las ganas de bajar y golpearla, estoy segura que no perderá la oportunidad, un error más y hará que me expulsen, no le daré el gusto de acabarme. *** Nuestras dos siguientes clases transcurren sin mayores percances, con Andrew cerca era imposible que Lina se acercará, y vaya que lo intentó, pero siempre Andrew se interponía entre nosotras evitando que pudiera vengar su orgullo herido, cuando nuestra última clase terminó salí disparada al estacionamiento, evitando volver a cruzarme con ella en el pasillo, como era de esperarse Mario me esperaba en el estacionamiento, ignorando los murmullos, camino en dirección al auto. —¡Cloe! ¡Espera! —Grita Sam a mi espalda siguiéndome de cerca, la había olvidado. —Sam debo irme—Aseguro abriendo la puerta del auto, formando una línea con los labios, no quiero mentirle. —¿A dónde iras? ¿Qué está pasando? —Interroga juntando las cejas, ansiosa por una respuesta. —No puedo decírtelo aun, pero estoy bien—Mentí, mirando a Andrew detrás de ella entrecerrar los ojos, estoy acorralada. —Somos hermanas, nos lo contamos todo—Repite nuestro juramento con la voz rota, sé cuánto odia los secretos, pero es mejor para ella que no se involucre. —Está vez necesito tiempo—Afirmo subiendo al auto cerrando la puerta tras de mí—Arranca. Mario sigue mi orden y el auto sale del estacionamiento dejando a Sam de pie ahí con la mirada perdida, esto no me lo perdonaré jamás.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD