Capítulo 11.

841 Words
Mantengo las manos en puños sobre mi pecho, jadeo, cuando me tomo en brazos, sus brazos firmes abrazando todo mi cuerpo, me muerdo el labio inferior, que aun tiembla. —No tengas miedo, Princesa—Me tranquiliza sin mirarme, no respondo, mi pecho sube y baja con cada respiración agitada, me concentro en regular mi respiración, ignorando el calor de su piel sobre la mía, se siente tan fuerte su cuerpo contra el mío. Sus brazos bloquean mi vista del camino, son enormes, cuando se detiene hago el esfuerzo por levantar la cabeza, mi mandíbula se tensa, me ha traído de vuelta a mi habitación, trago grueso cuando abre la puerta. —No enciendas la luz—Pido rápidamente cerrando los ojos cuando su brazo se extiende al interruptor, seguro se va a enfadar al ver como he bloqueado la puerta, Caín suspira pesadamente, su pecho choca con mi oreja y siento un cosquilleo extraño en el estómago, estoy tensa. —Como quieras—Concede en un tono bajo, apático, cierra la puerta tras nosotros, camina conmigo en brazos en medio de la oscuridad, cada paso alborota el hormigueo en mi estómago, quiero saber lo que piensa, que piensa hacerme. —¿Caín? —Lo llamo cuando se ha quedado de pie frente a la cama, busco sus ojos, la vaga luz que se cuela por la ventana enmarca su rostro, sus ojos, sin brillo, como si estuviera perdido en su propia mente. —¿Por qué lo hiciste? —Pregunta con la voz ronca tirándome sobre la cama, caigo de espaldas, me muerdo el labio por la sorpresa, levanto el rostro, sus ojos brillan, con una intensidad espeluznante, como una pantera negra—¿Eres infeliz conmigo? —Aléjate—Chillo, Caín se tira en la cama atrapando mi tobillo derecho, flexionando mis rodillas , consigo liberarme, me levanto sobre mis rodillas, tarde, cuando quiero salir de la cama Caín me abraza por detrás tumbándome sobre la cama junto a él, mi espalda rosa su pecho y ese fuego me atraviesa el cuerpo, jadeo, rápidamente me cubro la boca con la mano. —¿Qué debo hacer? —Cuestiona saboreando cada palabra, una pregunta retórica, su aliento rosa mi nuca, trago en seco, siento la garganta seca, nuestras respiraciones son una melodía desigual, su calma contrasta con mi agitación. —Caín—Lo llamo con la voz ahogada, quiero que se detenga. —Te escucho, Cloe—Cuando mi nombre deja sus labios sus dedos trazan el camino de mi cervical apartando mi cabello, me enderezo de inmediato, formando una línea con mis labios—¿No eres feliz aquí? —No…—Comienzo a decir destapándome la boca, cierro los labios, cuando su brazo me hace girar en un ágil movimiento quedando cara a cara con él, sus ojos brillando de la emoción mientras me muestra una sonrisa perversa. —Quiero que me veas a los ojos—Exige, sin querer desvío la mirada abrumada por la intensidad de sus ojos, error, Caín toma mi mentón entre sus dedos obligándome a mirarlo a los ojos de nuevo—¿En serio ibas a saltar Cloe? —Yo no lo haría—Niego, sacudiendo la cabeza, a pesar de todo jamás echaría mi vida por la borda, no podría, no soy capaz de hacerlo. —¿Qué querías hacer entonces? —Cuestiona acariciando con su índice mi mejilla, quiero apartarlo, pero mi mano no se mueve, estoy atrapada en su mirada. —Yo…—Intento decir, pero dudo a mitad de la frase, ¿Qué le impide lastimarme? Nada, solo estamos él y yo en esta habitación, no hay testigos. —¿Dudas? Querías huir ¿Verdad? —Termina por mí, levantando las cejas, impaciente. —No soy feliz aquí—Me atrevo a decir, palmeando su mano de mi mentón, rompiendo el contacto apretando la mandíbula. —Qué pena Cloe—Asegura entrecerrando los ojos, tomándome del cuello presionando con su pulgar mi yugular, palidezco, soltando un jadeo sonoro que llena toda la habitación, Caín sonríe triunfal mostrando sus dientes perfectos que apenas relucen en la oscuridad— Soy Feliz al tenerte aquí. —Estás loco—Me quejo levantando el mentón cuando mano cubre todo mi cuello cortándome la respiración. —Pon atención, Cloe, en este mundo, solo me necesitas a mí—Explica acercando su rostro al mío, abro los ojos como platos conteniendo la respiración cuando su aliento rosa mi nariz, tomo su muñeca, pero su mano solo aumenta la presión en mi cuello asfixiándome—Si me pierdes, lo pierdes todo Cloe. Por un segundo no respiro cuando sus labios acarician mi nombre Caín rompe el contacto, toso de forma incontrolable, mis pulmones luchan por algo de aire retorciéndome sobre la cama, cuando siento que se levanta de la cama, me llevo las manos al pecho siendo consciente de cada respiración acelerada, levanto la cabeza viendo su figura en el marco de la puerta por ultima vez antes de que cierre la puerta tras él.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD