bc

Travesura de Gemelos

book_age4+
48
FOLLOW
1K
READ
family
decisive
brave
confident
Harry Potter
comedy
no-couple
magical world
gorgeous
like
intro-logo
Blurb

Cuando los gemelos Fred y George entraron al colegio Hogwarts de magia y hechicería descubrieron artilugios y secretos que estuvieron ocultos por años. ¿Cómo fue que encontraron el mapa del merodeador? Sigue leyendo y lo descubrirás.

¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas!

chap-preview
Free preview
Capítulo I: Cartas, lechuzas y bromas
Era un día cualquiera del mes de junio, y dos pequeños pelirrojos estaban sentados en un raído sillón. Ambos eran idénticos, y miraban hacia la ventana con igual expectación. Esa mañana, al bajar de su dormitorio estuvieron molestando toda la mañana a su madre. - ¿Ya llegaron?- preguntaba uno. - Aún no querido- le respondía la madre que en ese momento agitaba una varita sobre un cuchillo, el cual se movió de forma precisa para pelar papas. - ¿Y ahora?- decía el otro - Tampoco- volvía a responder la madre, apuntando con su varita a la cocina, prendiendo fuego bajo una olla llena de agua. -¿Ahora sí?- preguntaba el primero. - Que no- respondía la madre perdiendo un poco la paciencia. -… ¿Aún no?- volvía a insistir. - ¡Que aún no llegan las benditas lechuzas! Por amor de Dios. Fred, George váyanse por ahí, ¿no ven que estoy ocupada?- explotó la madre de los gemelos echándolos al patio. - Pero nos avisas- alcanzó a decir uno antes de que la madre cerrara la puerta de la cocina. Ambos hermanos se miraron riendo y caminaron por el patio viendo a los gnomos ir y venir buscando gusanos. A lo lejos divisaron a otro pelirrojo, algo más grande que ellos, que estaba sentado a los pies de un árbol leyendo un libro. - ¿Qué haces, Percy?- le preguntó uno de los gemelos asomándose por su hombro. - Leyendo, ¿qué no ves, George?- le respondió el muchacho rodando los ojos. - ¿George?- respondió éste, poniendo la mano en el pecho y colocando una cara afectada, como si hubiese recibido un insulto- ya van más de once años que somos hermanos y aún no nos puedes diferenciar. - ¡Oh!, cuanto lo siento Fred, no quise confundirles- se disculpó Percy mirando al pelirrojo. - Oh, bueno, no te preocupes. De todas formas soy George- respondió el aludido, y viendo que su hermano se enojaba, se rió con su gemelo y salieron corriendo antes de que Percy se levantara para ir tras ellos. - ¡Dejen de molestar!- oyeron que les gritaba su hermano mayor alzando el puño. - Claro, lo haremos solo porque tú nos lo ordenas- dejo Fred dándose media vuelta saludando con la mano en alto a Percy. -¡Y de paso nos portaremos como Dios manda!- corroboró su hermano agitando igualmente la mano. Ambos se fueron rápido al otro extremo del enorme patio, donde se encontraron con su pequeño hermano de nueve años, pelirrojo igual que ellos, que estaba sentado en el pasto comiendo ranas de chocolate, y tuvieron la misma idea. George miró a Fred y ambos asintieron con una idéntica y malvada sonrisa. Fred se agachó entre unos arbustos y tomó algo que escondió con sus manos, las cuales puso en la espalda. - Hola, Ron- saludaron inocentemente a un tiempo los gemelos, inclinándose frente al pequeño pelirrojo. - Hola- respondió Ron, mientras tragaba el chocolate que le quedaba en la boca- ¿qué hacen? - Nada, paseando, esperando la carta…- respondió Fred. - ¿La de Hogwarts?, que genial, yo me muero por ir- dijo Ron esbozando una sonrisa manchada de chocolate. - Así es, por eso te queremos dejar algo para que nos recuerdes mientras no estamos- le dijo George palmeándole el hombro a su pequeño hermano. - ¿Qué cosa?- quiso saber Ron. - Pues ESTO- dijo Fred mostrándole a Ron lo que tenía en la mano. Era una horrible araña. Ron gritó de susto y se alejó corriendo hacia la casa como un desaforado. Le tenía fobia a las arañas. Fred y George rieron con ganas mientras veían a su hermano correr y recogían la rana de chocolate que se le había caído. La partieron por la mitad y mientras se la comían escucharon un grito desde la casa. FRED, GEORGE, VENGA EN ESTE INSTANTE Los gemelos se miraron aterrados y obedecieron al momento, pues su madre era una mujer de temer. Al llegar a la cocina vieron a Ron escondido tras las faldas de su madre, aún con el rastro de lágrimas en su cara, y a su propia madre con una cara furiosa. - ¿Por qué molestan a su hermano menor?- les ladró la madre. - Solo queríamos divertirnos…- comenzó Fred, pero su madre lo calló con la mirada. - Bonita manera de divertirse. Ahora no se van a mover del sillón hasta que lleguen las cartas, las cuales no verán- dijo su madre cruzando los brazos. - Pero mamá- protestaron indignados los gemelos- ¡no puedes quitarnos nuestras cartas! - Claro que puedo, y lo haré. No verán sus dichosas cartas. Yo las leeré y luego iremos al Callejón Diagon a comprar sus varitas y las túnicas. - Pero mamá…- repitieron los gemelos. - Y si me siguen molestando, no los dejaré ir al colegio. Ahora al sillón y, por una vez en su vida, quédense quietos - les ordenó su madre, apuntando la sala de estar con el dedo. Los gemelos fueron a sentarse fulminando a Ron con la mirada al pasar, mientras el menor seguía escondido tras la madre. Así que se sentaron en el sillón a esperar. Eran ya las once de la mañana cuando cuatro figuras aparecieron en la ventana y entraron a la casa posándose con gracia sobre la mesa. Eran las lechuzas, y traían con ellas las cartas. - Mamá, mamá, ya llegaron- gritó George mientras él y su hermano se acercaban a las aves sacando las cartas que tenían amarradas a las patas, pero su madre se acercó y les quitó las cartas, y también sacó la carta de la tercera lechuza. Percy llegó al oír el grito de su hermano, y se dirigió a recibir su carta de manos de su madre mientras las lechuzas salían volando, y unos momentos después llegó Charlie, el segundo mayor de los hermanos Weasley, que ya iba a cursar el último curso en Hogwarts. - Mira mamá, estos son los nuevos libros que me piden este año- dijo Percy mostrándole la carta a su madre. Se escuchó un golpeteo en la escalera y luego se asomó por la escalera una niña pelirroja, la más joven de todos, mirando con curiosidad a sus hermanos. - ¿Ya llegaron las cartas?- preguntó con voz chillona la pequeña. - Sí, Ginny- respondió Percy- acaban de irse las lechuzas. - Ojalá te hubieras ido con ellas- le murmuró Fred a Ron en voz baja, dándole un leve empujón que la señora Weasley no alcanzó a ver. - Bueno- resopló la madre- tendremos que esperar a papá para ir a comprar las cosas. - Mamá, er… ¿y nuestras cartas?- dijo George- ¿no las vas a leer?, no vaya a ser que no nos hayan admitido. Su madre lo miró con severidad, pero rezando por dentro para que los hubiesen aceptado, y tomó una de las cartas (la dirigida a Fred), la abrió, la leyó y se sonrió. Luego abrió la siguiente, la leyó y su sonrisa vaciló un poco. - No lo recordaba, este año son dos…- murmuró la Señora Weasley. - Es que Percy es un cero a la izquierda- bromeó Fred alegremente, pero su madre lo calló con la mirada. - Bueno chicos, es casi hora de comer – dijo la señora Weasley dando un aplauso, mirando a todos sus hijos- vayan a lavarse las manos y me ayudan a poner la mesa. Los cinco pelirrojos asintieron con la cabeza y fueron a hacer lo que su madre les mandó. Al día siguiente, los ocho Weasleys (el señor y la señora Weasley, Ginny, Charlie, Percy, Ron, Fred y George) se encaminaron al callejón Diagon. Allí, la señora Weasley empezó a conversar con su esposo. - Este año son dos los que entran- comenzó a decir ella en voz baja, procurando que sus hijos no la oyeran- y solo tenemos libros y materiales para uno. Tendremos que comprar libros nuevos para uno de los gemelos, pero no sé si nos alcanzará. - No te preocupes Molly- la consoló su marido- compraremos cosas de segunda mano, que saldrán más baratas. Así los chicos no se pelearan para tener los libros nuevos, y no los que pertenecieron a Bill… - Tienes razón, cariño, tenemos suficiente dinero… al menos para uno de ellos- se dijo la Señora Weasley. Al entrar en la primera tienda, los gemelos estaban que se morían de emoción. Era la tienda de varitas. El señor Ollivanders los atendió por separado, y luego de algunos jarros rotos y unas varitas volando por el aire mientras los gemelos probaban sus posibles varitas, salieron de la tienda muy contentos exhibiendo sus nuevas adquisiciones. Ambas varitas eran de madera de Aliso. La de Fred era de 32 centímetros con nervio de corazón de dragón en el interior, y la de George, de 30 centímetros con un pelo de unicornio. - Ya tenemos varita, ya tenemos varita- cantaban los gemelos mientras Ron y Ginny los miraban con envidia. Al terminar el día ya habían comprado todo lo necesario para el primer año de Fred y George en Hogwarts (los ingredientes para pociones, algunos libros y unas túnicas negras de segunda mano), además de los materiales de Percy y Charlie (como pergaminos, plumas, ingredientes y túnicas) y volvieron a casa. Los gemelos estaban muy emocionados y no podían esperar a que ya fuera el primero de septiembre para abordar el tren que los llevaría a su nuevo colegio.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Omega

read
100.4K
bc

“Ese Rebelde” me pertenece.

read
53.8K
bc

Reviviendo el pasado.

read
84.6K
bc

Mi vida como la esposa del duque

read
610.2K
bc

Nirella

read
1.1M
bc

[+21] BLACKGOLD ©

read
68.9K
bc

Explicit

read
107.3K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook