Ese día lunes, tuvieron transformaciones a la última hora, como siempre, pero al tocar para el final de clases, Fred, George y Lee tuvieron que separarse para ir cada uno a su respectivo castigo.
- Bueno- dijo tristemente George- este es el adiós.
Fred hizo como si se pusiera a llorar tapándose la cara con las manos y dando fingidos sollozos.
- Jamás pensé que llegaría este momento- sollozó- parecía tan lejano...
- Nos vemos en la sala común... o en el dormitorio- se despidió Lee riendo y agitando la mano mientras se alejaba.
Los gemelos se miraron con resignación y se encaminaron juntos hacia la puerta.
- El castigo de Lee nos tan duro que digamos- comentó George.
- Mejor, así no me siento tan culpable- respondió Fred sensatamente.
Al llegar a los invernaderos se separaron y George siguió hasta encontrarse con el profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas unos metros más allá.
Fred se dirigió al invernadero tres, que es donde iba a cumplir su castigo.
- Buenos días, señor Weasley- lo saludó la profesora Sprout, que estaba como siempre, cubierta de tierra con su sombrero todo remendado al igual que su túnica- hoy me ayudará en el invernadero tres, que usted tendrá la oportunidad de conocerlo un año antes que todos sus compañeros, que solamente conocen el invernadero uno. Esta semana nos dedicaremos a cuidar a las pequeñas tentáculas venenosas.
-¿Tentácula venenosa?-Fred tragó saliva, preocupado.
- Oh, no te preocupes querido, aún son muy pequeñas para que te hagan mucho daño.
Y sin más explicaciones, le entregó a Fred unos guantes protectores de piel de dragón y lo invitó a entrar al invernadero.
***
- Buenos días eh...señor Weasley ¿verdad?- dijo el profesor Kettleburn a George cuando este llegó ante su presencia. Era un mago alto y robusto, de brazos fuertes, pelo corto y entrecano.
- El mismo. Buenos días profesor- dijo George cortésmente, pues no conocía a ese profesor ya que aún no tenía clases con él.
- Muy bien, esta semana me ayudarás a cuidar, alimentar, limpiar y curar si es necesario a las lechuzas- le dijo el profesor.
George soltó un suspiro de alivio. Se había imaginado algo mucho peor, como cuidar mantícoras o algo así, pero cuidar lechuzas no era tan terrible.
- Veo que te sientes aliviado muchacho. Pues no lo estés tanto. Te vas a dar cuenta de que parece un trabajo sencillo, pero realmente demanda mucho esfuerzo y dedicación. Ahora, manos a la obra. Vamos a la pajarería.
Y sin más se encaminó a la pajarería a grandes zancadas con George siguiéndole a paso rápido detrás de él.
***
Era ya pasada la media noche del día jueves cuando George entró en la sala común de Gryffindor. Estaba cubierto de plumas y excremento de lechuzas. Subió a su habitación y luego de un rato bajó y volvió a salir por el retrato. Un par de minutos después entró Fred cubierto de tierra y pequeños arañazos en la cara y los brazos. Subió al dormitorio, luego de un rato bajó y salió por el retrato. Ninguno de los dos lo había notado, pero Lee estaba sentado en una confortable butaca junto al fuego y observó todo eso. Había llegado mucho antes, y había pasado por la cocina a traerles jugo de calabaza y algo para comer a sus amigos, y todas esas cosas estaban sobre la mesita de la sala común.
A las doce y media los gemelos entraron por el retrato. Ya estaban limpios, con el pijama puesto y el cabello mojado.
- Que tarde llegaron- les dijo Lee.
- Este castigo es horrible- respondieron los gemelos a un tiempo sentándose en un par de butacas junto a Lee y tomando los alimentos y la bebida que había en la mesa.
- ¿Por qué?, ¿qué tuvieron que hacer?- quiso saber Lee.
- Bueno, yo tuve que limpiar la pajarera de las lechuzas y ayudar al profesor a curar a una de ellas, y me rasguñaba y picaba los brazos- dijo George subiéndose las mangas y mostrando las heridas y cortadas que le dejaron
- Y a las tentáculas venenosas les están saliendo espinas, y me toman por sorpresa y me rasguñan por todos lados... a demás hay unas flores gigantes en el techo que cuando las riego, desprenden un aroma tan fuerte que me llega a marear...
- Uy, pobrecito- se burló George- unas plantas malas no lo dejan vivir.
- Ay si tú- respondió Fred mordazmente- que unos pobres pajaritos le arañan los brazos.
- Pues por lo menos son animales y no simples flores.
- Y que animales tan peligrosos ¿no? me imagino lo duro que tiene que ser estar entre los excrementos de pájaros.
- Y lo terrible que tiene que ser que una flor huela muy fuerte para la delicada nariz de Freddy ¿ah?
Fred se puso de pie y George lo imitó. El ambiente empezó a ponerse tenso.
- Oigan, chicos...- trató de tranquilizarlos Lee, pero los gemelos lo callaron lanzándole una mirada asesina.
- ¡Mira como me dejaron los pájaros!- espetó George mostrándole los brazos heridos.
- ¡Mira como me dejaron las plantas!- exclamó Fred mostrándole los cortes en la cara.
Cada uno de ellos pensaba que su castigo era peor que el del otro.
- ¡Pero claro!- dijo Lee golpeándose la frente con la palma de la mano- ¿por qué no se cambian de roles un día?, así van a saber cual de los dos trabajos es más duro... digo yo.
Fred y George lo miraron y aceptaron.
Al día siguiente todo fue normal, hasta que a las siete se dirigieron a sus castigos, solo que ahora George se quedó en el invernadero y Fred fue a la pajarera. Ahora iban a saber de qué se quejaba el otro.
Fred entró a la pajarera, saludó al profesor y se pusieron manos a la obra.
- Bueno, señor Weasley, ya sabe lo que tiene que hacer- dijo el profesor pasándole una pala y una bolsa. Fred las tomó y haciendo de tripas corazón, se agachó y empezó a limpiar el piso.
Mientras tanto, la profesora Sprout le había dicho a George que regara las tentáculas venenosa pasándole una regadera de lata, pero el chico tenía algunos problemas pues cuando se volteaba, las plantas le tomaban un brazo o le rozaban la cara con sus ramas con pequeñas espinas que eran verdaderos colmillos, haciendo que soltara la regadera, teniendo que ir nuevamente a llenarla.
A Fred tampoco le iba muy bien, pues el suelo era resbaloso, y las lechuzas pasaban cerca de él, a veces chocándolo y haciéndolo caer al suelo. Luego de más o menos una hora terminó de limpiar la pajarera, pero estaba algo dolorido por las caídas.
- Bien hecho Weasley- lo felicitó el profesor- ahora necesito que me ayudes a curar a esta pequeña que al parecer ha tenido un viaje agitado.
Y le pasó a una lechucita color miel, que tenía las plumas revueltas y el ala caída.
- Ah, muy bien Weasley- dijo la Profesora Sprout a George que ya había regado, con mucho esfuerzo, todas las plantas- ahora necesito que me ayudes a abonarlas.
Y le pasó una bolsa llena de abono y una pequeña pala. Si regarlas fue difícil, abonarlas era casi imposible.
- Bueno Weasley, creo que tu trabajo ha concluido por hoy- dijo el profesor Kettleburn cuando, a las once, habían terminado de curar a las lechuzas heridas, les habían puesto agua y alimento y habían revisado unos huevos de lechuzas que había en unos nidos empollándose- ahora vete al castillo, y mañana te espero para que me ayudes a hacerle una revisión general a todas las lechuzas.
Fred se despidió y se dirigió rápidamente al castillo.
- Has hecho un muy buen trabajo hoy- dijo la profesora Sprout a un sucio y mareado George. El aroma era realmente fuerte- te espero mañana para que cambiemos de maceta a las tentáculas, que estas ya les están quedando pequeñas.
George, que ya había tenido suficiente con regarlas, abonarlas, podarlas y limpiar un poco el desastre que le habían hecho hacer las plantas cada vez que lo agarraban de sorpresa, salió muy contento del invernadero.
A las doce menos cuarto se encontraron ambos en la sala común. Ya estaban limpios y cambiados, y Lee no estaba.
- Oye, lo siento hermano- dijo Fred luego de un momento de silencio.
- No te preocupes, yo también lo siento- respondió George- ahora me doy cuenta de que no era tan fácil cuidar esas flores.
- Y ya vi que esos pájaros pueden ser algo agresivos- se rió Fred.
Y se dieron un abrazo, contentos de haber hecho las paces y de que al día siguiente no tendrían que hacer el papel del otro.