Las semanas pasaron rápidamente, y sin que lo notaran, ya estaban a mediados de marzo. En las clases los empezaron a preparar para rendir los exámenes de final de año. "pero faltan meses para eso" se quejó Fred, pero a los profesores no parecía importarles, y les recordaban constantemente que el final del año escolar llegaría antes de lo planeado. Los alumnos de quinto y séptimo se pasaban varias horas en la biblioteca y la sala común preparando los MHB y los Extasis respectivamente, y por eso los gemelos casi no podían estar en aquellos lugares, ya que, al instante, empezaban un barullo que molestaba a los demás y los hacían callar o simplemente los echaban.
- Pero para que estudian ahora- le decía George a una chica de quinto que los estaba sacando a la fuerza por el retrato- si esas pruebas no son hasta dentro de meses.
- Porque tenemos que prepararnos, y es demasiado lo que nos entra- contestó ella fastidiada.
Así, Fred y George se vieron en el desierto pasillo, y decidieron ir a ver a Lee. Se había agarrado hacía un par de días una gripe terrible y estaba en la enfermería.
Cuando le pidieron a Madame Pomfrey que los dejara entrar para ver a Lee, la medimago no los dejó entrar, pues había otro alumno con una enfermedad muy contagiosa, y no quería tener una epidemia por culpa de ellos. Resignados, dieron media vuelta y decidieron ir a recorrer un poco el colegio.
Bajaron las escaleras hasta que llegaron a un pasillo sin ventanas, lleno de antorchas que lo iluminaban y vieron a unos alumnos de Slytherin acercarse. Entre ellos estaba Marcus Flint, un muchacho desagradable que jugaba en el equipo de quidditch. Fred y George se escondieron tras una armadura que había allí y decidieron gastarle una pesada broma. Dejaron que Flint pasara delante de ellos, y sin que se dieran cuenta, los gemelos murmuraron algo a un tiempo y de las varitas salió fuego que apuntaron hacia la túnica de Flint. Pero un grito detrás de ellos les puso los pelos de punta.
Filch estaba ahí.
Estaban rodeados, pero entre Filch y Flint, preferían a Flint, así que se echaron a correr y chocaron con Marcus y los otros chicos de Slytherin que trataban de apagarle la túnica pisándola como habían hecho ellos mismos con la polera de Fred, y Filch iba detrás de ellos.
Los gemelos corrieron y tomaron un montón de pasadizos y subieron escaleras. Se daban montones de rodeos, pero el celador siempre llegaba hasta donde ellos estaban. A Fred le dolía el costado, pero no podían parar de correr, y llegaron hasta el séptimo piso. "necesitamos un lugar donde escondernos" pensó Fred, y cruzaron todo el pasillo, pero la Señora Norris, la gata de Filch ya estaba al otro lado, así que se devolvieron y volvieron a cruzar el pasillo. "necesitamos un lugar donde escondernos" pensó George y llegaron a la otra esquina del pasillo, pero de la escalera se oían las voces de los alumnos de Slytherin. Volvieron a cruzar el pasillo, y esta vez ambos dijeron al mismo tiempo "necesitamos un lugar donde escondernos", y en medio de la pared, apareció una puerta, lo que fue una suerte, pues donde había estado la Señora Norris ahora estaba Filch junto a ella y se acercaban. Fred y George entraron por la puerta, la cerraron y se apretujaron contra la pared, escuchando lo que pasaba afuera.
- Estoy seguro de que estaban por aquí- se oía la voz de Filch.
- Esos enanos me la pagarán- decía Flint.
- Ya verán. Haré que los expulsen- volvía a decir un enojadísimo Filch, y se oyeron pasos que se alejaban y se alejaban.
Y se dejaron de oír a lo lejos.
Los gemelos se quedaron otro rato dentro del armario. Porque, al detenerse a mirarlo se dieron cuenta de que era un armario de productos de limpieza.
- Que suerte que estuviese este armario aquí ¿no crees?- dijo George.
- Y lo mejor fue que no se les ocurrió abrirlo, porque ahí si que estamos muertos- respondió Fred- igual que extraño ¿no?, o sea, pasamos por aquí como tres veces y no vimos esta puerta hasta cuando ya estuvimos rodeados.
Se quedaron un momento en silencio.
- Bueno- dijo George- ¿recuerdas lo que Bill nos dijo? Que el colegio escondía un montón de secretos...
- Y tal vez este sea uno de ellos...
- ¡Claro! La habitación mágica...
- Que aparece cuando más la necesitas...
- Genial- dijeron a un tiempo.
Cuando ya era seguro, los gemelos salieron de aquel armario y se dirigieron a los terrenos del colegio.
- Oh, no- dijo Fred derrepente golpeándose la frente con la palma- olvidé la tarea de pociones en la sala común.
- Y hay que entregarla mañana- dijo George angustiado- vamos a buscarlas y algunos libros en la biblioteca mejor.
Así que descaminaron lo andado y entraron en la sala común, donde reinaba el usual silencio de esos días, pero tan inusitado antes. Pasaron por entre los alumnos sin hacer el menor ruido, y salieron de allí lo antes posible.
- Que deprimente- comentó Fred al pasar por el retrato y encaminarse a la biblioteca.
Luego de que ya tenían todo para hacer los deberes volvieron a salir al patio para hacer los deberes en el pasto junto a los árboles y el frío viento.
- Bueno. Hace un poco de frío, pero prefiero estar aquí que en ese velorio- dijo George- este árbol es más alegre que la sala común.
Y Fred asintió con la cabeza.
Luego de un rato de hacer complicadas fórmulas y anotar extraños nombres una par de chicas se les acercaron. Eran Angelina Jonson y Alicia Spinnet.
- Hola, ¿qué hacen?- preguntó Alicia al gemelo que tenía más cerca. Aún no los distinguía bien.
- Los deberes de pociones- contestó Fred- bueno, lo intentamos.
- Oh, nosotras los terminamos hace siglos ¿no Angelina?- dijo Alicia mirando a su amiga- si quieren les podemos ayudar.
- ¿En serio?, eso sería fenomenal- respondió Fred contento.
Y las chicas ayudaron a los gemelos a resolver cuales eran los ingredientes y la preparación para hacer una poción del olvido. Extrañamente George parecía haberse quedado cohibido por alguna razón, pues no habló mucho en todo ese rato, al igual que Angelina.
- Oye, no te reconozco... quién eres y que hiciste con mi alegre y conversador hermano- le dijo Fred a George cuando estaban en la cena.
- ¿De qué hablas?
- De que no dijiste una palabra hoy en el patio.
- Es que no sabía de que hablar.
- Mmm... para mí que te daba vergüenza ¿qué te parece nuestra linda compañera Angelina?
George se ruborizó un poco.
- Te conozco George, a mi no me lo puedes esconder.
- Y qué quieres que te diga. Si, la encuentro linda y eso. Pero por favor, no se lo digas a nadie.
- ¿Pero quién crees que soy? ¿Percy?- exclamó Fred ofendido.
Y se rieron un buen poco.
Al terminar la cena se encaminaron hacia la biblioteca, pues tenían que devolver los libros, y en el camino se toparon con unos alumnos de Slytherin de séptimo, uno de los cuales (que parecía más bien un gorila por su contextura) empujó "casualmente" a Fred y lo tiró al suelo junto a los libros que traía. Lo miró un instante y siguió caminando con sus otros compañeros riéndose del pelirrojo.
George ayudó a su hermano a ponerse de pie y a recoger los libros.
- Estúpido gorila- farfulló Fred.
- El pasillo no es lo bastante grande para que alguien como él transite por aquí- dijo George mirando al punto donde los de Slytherin doblaron.
Devolvieron los libros y se fueron al campo de quidditch. Allí, el capitán de Gryffindor vio lo animados que estaban y cuando terminó el entrenamiento les prestó un par de escobas para que volaran alrededor del campo. Se dio cuenta de que los gemelos volaban ágilmente y les empezó a tirar la quaffle, que ellos atajaban y volvían a lanzar sin mayor esfuerzo. Luego les pasó un bate a cada uno y les tiraba una de las bludger, y ellos, como si fueran uno solo, la respondían y jugaban con ella como si fuera una simple y quieta quaffle.
- Juegan muy bien- les dijo el capitán cuando ya estaba muy oscuro para seguir jugando y estaban camino a la sala común- podrían presentarse para ser bateadores el año que viene.
- Lo consideraremos- le respondieron a un tiempo los gemelos.
Al llegar a su habitación vieron que Lee estaba allí mirando el mapa (que escondían celosamente al fondo del baúl de Fred).
- ¡Lee, llegaste!- dijo George.
- No, aún estoy en la enfermería y esto es solo una ilusión- se burló Lee.
- Que bueno que ya estés mejor- dijo Fred- empezábamos a aburrirnos aquí.
- Vi que estaban en el campo ¿qué estaban haciendo?
- Tomándonos muy enserio la posibilidad de ser bateadores- contestó Fred sonriendo con su hermano.