VICTORIA El cabreo que percibía era desmesurado. ¿En qué momento el hombre mas sexy del mundo, quién había provocado mis sueños más eróticos e indecorosos se había convertido en otro bastardo en mi lista de imbéciles? Me sentía traicionada sin entender el porqué. Algo en mi interior dictaba convencido que hacía bien en sentirme de ese modo, no obstante la paranoia incrementaba día a día. Le daba vueltas y vueltas al asunto y no entendía una mierda. Conocer a un tipo sexy, quién te llevaba a tu casa... Y a los días terminaba convirtiéndose en tu guardaespaldas... Algo súper normal sin dudas. Quería golpear a Mark porque intuía que se traía algo entre manos., sabía que no contrataba a una persona por mi seguridad personal. Sus motivos verdaderos, los egoístas, clamaban que lo hací

