Jugando con mi hermana 26-1

873 Words

Estoy tumbado en la cama, en este ático que parece más un trastero rehabilitado que una vivienda. Es la primera noche en San Sebastián, y el frío se cuela por todas partes. La ventana que da al techo no cierra bien —un marco viejo de madera que se ha hinchado con la humedad—, y entra un aire helado que me pone la piel de gallina. Marta duerme a mi lado, de lado, con la respiración profunda y tranquila. Su calor corporal es lo único que me salva de tiritar del todo. Me acerco un poco más, intentando pegarme a su espalda, a sus piernas, a ese culo grande y firme que siempre ha sido mi debilidad secreta. Quiero darle calor, pero en realidad es ella la que me lo da a mí. Su cuerpo irradia como una estufa, y cuanto más me pego, más se me acelera el pulso. Me pongo cachondo sin remedio. La polla

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