Jugando con mi hermana 28-2

1043 Words

Para calentar la casa solo había un calefactor eléctrico de los años 80, de esos con resistencias al aire libre. Lo enchufamos a toda potencia. A los cinco minutos saltó el automático. La luz se fue, el frigorífico se paró, todo en silencio. Buscamos el cuadro eléctrico detrás de una puerta camuflada en la pared. El automático general había saltado. Lo subimos, pero vimos la pegatina: potencia contratada 3,45 kW. Mínima para un ático de 45 m². Con el calefactor, la nevera y una bombilla ya íbamos justos. Si poníamos la vitrocerámica o el microondas, volvía a saltar. Llamamos al dueño. Contestó con voz de funcionario cansado. —Lo siento mucho —dijo—. Las normas municipales para viviendas de este tamaño no permiten más potencia. Si quieren más, tienen que cambiar la instalación y pagar la

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