Jugando con mi hermana 39-1

708 Words

La ducha era un cubículo minúsculo, con la mampara de plástico amarillento y el grifo que goteaba siempre. Entramos los tres apretados, riéndonos como idiotas porque no cabíamos. Mari se puso en el centro, abrió el agua tibia (la caliente tardaba una eternidad en salir) y nos fue enjabonando uno a uno con el gel de limón barato. Primero a mí: manos firmes por la espalda, por el pecho, bajando por el culo sin pudor, riéndose cuando me ponía duro otra vez solo con el roce. Luego a Marta: le lavó el pelo con cuidado, desenredando los nudos del running, le pasó la esponja por los tatuajes como si estuviera repasando un mapa. Y al final se lavó ella misma, deprisa, sin ceremonias, pero dejando que la miráramos. Agua resbalando por su piel depilada, por los pechos que la menopausia había suaviza

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