El Regreso

3263 Words
Alejandro comenzó un arduo trabajo, lo primero fue convocar a los trabajadores e informarles de la situación de la empresa y sus planes para recuperarla, quería que participaran y le dieran ideas adicionales, de allí surgió la reparación inmediata de las maquinarias para reactivar la producción, con la recuperación de las cuentas de la empresa, hubo dinero suficiente para recontratar una parte del personal con la promesa de reincorporarlos a todos cuando estuvieran en condiciones. Alejandro le escribió a Victoria Valentina pidiéndole su correo para narrarle los acontecimientos y decirle su plan para que le diera su opinión al respecto. Así lo hizo, fue un correo muy extenso en el cual le dio detalles de todo lo que arruinó Alfonso. Victoria Valentina le prometió elaborar un plan de emergencia y enviárselo lo más pronto posible. Cuando lo recibió estaba muy acorde con su propio plan, por lo que Alejandro lo puso en marcha de inmediato. Don Agustín se recuperaba satisfactoriamente, aunque vivió un duro momento ya que lamentablemente su hermano Adolfo falleció, la causa real fue que Alonso disminuyó su cuidado médico, eliminó su fisioterapia por lo que la inmovilidad le provocó infecciones recurrentes que minaron su salud hasta el fatal desenlace, ese era otro asunto por el cual culpar a Alonso, con lo que Alejandro ya no tuvo ningún reparo en actuar contra él. Su proceder tendría repercusiones judiciales, sin embargo le ofrecieron un trato y este era que renunciaba a todo y desaparecía o iba a juicio, igual perdería todo vía sentencia judicial y pasaría el resto de sus días en la cárcel, obviamente firmó todo lo que le pusieron enfrente y partió rumbo a Brasil.   *** En España, Victoria Valentina estuvo muy ocupada las últimas dos semanas escribiendo el libro sobre su abuela, se sintió bien ayudando a Alejandro, pero necesitaba concentrarse en cumplir sus compromisos publicitarios antes de dar a luz, ya que había entrado en la etapa final de su embarazo. Por fin tuvo a su bebé, un varón muy robusto y sin cabello, lo que resultó gracioso e irónico ya que Victoria Valentina esperaba que naciera el niño para ver el color de su cabello y tal vez así tener un indicio de quien era su padre. Enseguida le envió fotos a la familia anunciando el nacimiento de Viktor McGovern, así con su apellido ya que aún si supiera cuál de los dos hombres es el padre no hubiera usado el apellido de él sin su consentimiento, así que era una madre soltera con todas las de la ley. Se quedaría en la villa con su hijo hasta el tiempo máximo de 6 meses, ya había terminado su investigación sobre Londres y estaba segura de que su nuevo negocio de asesorías prosperaría allí, por lo que una vez agotado el plazo, se trasladaría a Inglaterra.   *** Con Alonso fuera del camino y Don Agustín recuperado, aunque aún débil para trabajar, Alejandro estaba dedicado a convertir el Consorcio en lo que era o incluso mejor. Dada la negativa de Victoria Valentina para regresar, Alejandro solicitó una visita de evaluación de sus instructores japoneses y aprovechó al máximo todas sus recomendaciones. En un año y medio el Consorcio estaba en un excelente nivel productivo, había recuperado su lugar y continuaba mejorando, Alejandro estaba muy satisfecho con su logro y sentía que la presión había bajado considerablemente, ya podía ocupar más tiempo en la preciosa gerente del banco con la que había estado trabajando en créditos y con quien había tenido unas pocas citas, se sentía muy cómodo con ella y realmente le gustaba.   *** Victoria Valentina se había instalado en Londres y al tener su propia oficina le resultaba fácil dedicarle tiempo a Viktor quien era un niño muy activo e inteligente, su familia la había visitado en España justo después de su nacimiento y poco antes de su traslado a Inglaterra, ahora los esperaba en Londres para el segundo cumpleaños del niño. Cuando su familia llegó alquilaron una casa donde podían estar juntos, disfrutaron mucho y el niño enamoró aún más a sus abuelos. Victoria Valentina les anunció que estaría un año más en Londres y después regresaría a Florida, ya que al ver a su hijo con sus abuelos, consideró innecesario privarlo de ese amor y calor familiar que todos le brindaban. Su apartamento era amplio y acordó con su madre y abuelas que prepararían una habitación para él, ella tenía un bosquejo del diseño que quería y solo había que contratar a alguien que lo llevara a cabo y lo tuviera listo para su regreso. Alejandro alcanzó el éxito que quería en el Consorcio, superó con creces las expectativas y tenía reseñas en las revistas empresariales por ser un ejecutivo que a los 29 años había alcanzado un nivel que a muchos empresarios les toma toda su vida, era un soltero muy codiciado, pero pronto comenzaron a publicar fotos de él con una preciosa pelirroja, era la gerente del banco con la que tenía tiempo saliendo y que según los rumores iban muy en serio. Virginia vio una de las fotos de Alejandro y la chica, por lo que le comentó a Valeria:            –Si este es el padre, no habrá nada que hacer.            –Pues, mientras no esté casado… pero no me hagas caso mamá, ha pasado tiempo y solo sería participarle que tiene un hijo y ya.            –¿Sabes qué? Si Victoria Valentina viene y consigue que el padre de su hijo está casado, no le dirá nada –dijo Virginia.            –¿Tú crees?, pues pienso que sí debería decírselo, es por el niño, no por ellos. Por otro lado, Victoria Valentina estaba enfocada en causar una excelente impresión en las empresas de Londres que la contrataban, había logrado mejorar exitosamente a todas y cada una de las diferentes empresas que había intervenido, ya que las analizaba minuciosamente y luego adaptaba los criterios básicos de organización a las necesidades detectadas y elaboraba los planes de mejora para cada caso en particular, así lograba que se recuperaran y volvieran a ser productivas y rentables en un tiempo no muy largo. Todas las reseñas sobre ella eran excelentes y pronto también publicaron sobre su desempeño en las revistas empresariales, así que cada uno leyó un artículo sobre el otro: Alejandro pensó: “Victoria Valentina ha triunfado y lo merece, es inteligente, profesional, hermosa, sensual. Okey, estoy desviándome del tema”. –Y sonrió. Victoria Valentina se dijo a sí misma: “Alejandro lo logró ¿qué habrá hecho con Alonso? Se ve más guapo, debí mantenerme en contacto”. La mañana que Victoria Valentina se dirigía con su hijo al aeropuerto para su retorno a Estados Unidos, sentía mariposas en el estómago, el niño tenía mucho parecido con Alejandro La Cerda, ya no tenía dudas al respecto, pero al buscar información sobre Alejandro encontró las fotos con la chica que todos comentaban que era su pareja y por el lenguaje corporal de ambos, definitivamente tenían una relación, los artículos especulaban sobre un compromiso secreto y una próxima boda. En el avión pensó sobre la discusión que había tenido con su madre respecto a la conveniencia de informar a Alejandro sobre la existencia de su hijo, debido a que Valeria era partidaria de que tenía que buscarlo y decirle todo lo ocurrido, mientras Victoria Valentina alegaba que no pretendía interrumpir el curso que había tomado su vida, Valeria replicaba diciendo que el niño tenía derecho a saber quién es su padre, finalmente Victoria Valentina dijo que buscaría el momento adecuado para informarle. Al llegar al aeropuerto de Fort Lauderdale los esperaban Lorenzo y Victoria, Valeria estaba de viaje, los llevaron al apartamento y el niño quedó encantado con su habitación, gritaba de alegría y recorrió todo varias veces. Se instalaron y el resto de ese día Victoria Valentina entrevistaría a algunas chicas ya que buscaba una niñera, más otra chica para la limpieza y cocina. Al final de la tarde ya tenía decidido a quienes contrataría y tachó ese pendiente de su lista, lo siguiente era conseguir un local para su firma, ya que quería comenzar lo más pronto posible. Necesitaba reactivar sus cuentas personales en el banco y abrir una cuenta nueva para su firma, por lo que debido a las altas sumas que manejaba requería la firma del Gerente en el banco y al llegar a la oficina respectiva fue recibida por una hermosa pelirroja a la que reconoció enseguida: “Es la chica en las fotos con Alejandro”. “Válgame Dios VV ¿no hay otro banco?” –se decía mientras avanzaba dentro de la oficina.            –Buenos días, pase adelante señora McGovern, soy Krystell Loid la gerente, tome asiento por favor.            –Buenos días, me informaron que debía firmar unos documentos conjuntamente con usted.            –Sí, aquí los tengo, un momento por favor. La chica comenzó a ordenar unos papeles y a colocarlos frente a Victoria Valentina quien solo la observaba de soslayo buscando la razón por la cual le gustaba a Alejandro.            –Tengo una pregunta –indicó la gerente– como beneficiario usted colocó a Viktor McGovern, ¿es su esposo? Necesito su identificación y su edad.            –No, Viktor es mi hijo y tiene tres años.            –Ah entiendo, disculpe mi confusión.            –No hay problema. Tocaron a la puerta y cuando la gerente autorizó la entrada llegó Alejandro, se quedó en el umbral paralizado al ver a Victoria Valentina, la gerente intervino:            –¡Alejandro! ¿Ya es hora de salida?, me entretuve con la señora McGovern. Alejandro aún no se movía, solo atinó a decir, mirando fijamente a Victoria Valentina:            –No sabía que habías regresado.            –Hola Alejandro –dijo Victoria Valentina con aplomo y estirando la mano para saludarlo. Alejandro avanzó unos pasos y tomó su mano, poco faltó para que saltaran chispas al contacto de ambos. Krystell Loid, la gerente, los miraba alternativamente y con asombro, hasta que preguntó:            –¿Ustedes se conocen?            –Si –respondió Victoria Valentina– trabajamos juntos un tiempo.            –Ella tenía el cargo que yo ocupo ahora. Ambos hablaban sin dejar de mirarse.            –Vaya, no tenía idea. Su voz tenía un dejo de preocupación y seguidamente agregó: Bueno señora Mc Govern –dijo con énfasis– es todo por ahora. Victoria Valentina, se puso de pie y Alejandro repitió interrogante:            –¿Señora?            –Supongo que sí, tiene un hijo –señaló la gerente.            –¿Tienes un hijo? –preguntó Alejandro.            –Exactamente, de tres años de edad –respondió Krystell, como para desanimar a Alejandro. Victoria Valentina solo admitió con la cabeza y salió casi huyendo de la oficina y del banco, no había sabido que hacer o decir ante Alejandro, temía que si abría la boca su corazón saliera por ella. Alejandro comenzó a hacer cuentas y a reflexionar: “Por eso se fue ¡estaba embarazada!, pero ¿de quién?, sabía de Elliot, ¿acaso hubo otro?”, inconscientemente se descartó a sí mismo.            –¿Qué haremos hoy? –La pregunta de Krystell lo sacó de sus elucubraciones.            –Cena con mi tío –dijo Alejandro con una intención oculta.            –¿Nuevamente? Cenamos con él dos veces ya, esta semana –protestó Krystell.            –Por mí lo haría todos los días, nunca podré compensarle lo que le hizo mi hermano.            –Entiendo tu pesar, aunque en realidad estaba cuidado.            –Estaba encerrado contra su voluntad y sedado Krystell, eso no tiene justificación alguna –protestó molesto Alejandro.            –Bueno, bueno, no es necesario que te alteres. Realmente hoy tuve un día difícil, ¿por qué no me llevas a mi casa, cenas con tu tío y regresas?            –De acuerdo –respondió Alejandro rápidamente. Condujo hasta la casa de su novia, se despidió y tomó rumbo al edificio donde vive Victoria Valentina. Victoria Valentina oyó que llamaron a la puerta, fue a abrir y se encontró con Alejandro, contuvo el aliento y sin tiempo a nada ya Viktor estaba sujeto a su pierna preguntando si había llegado el abuelo. Alejandro vio al pequeño y se miró a sí mismo, quedó boquiabierto, dirigió la mirada hacia Victoria Valentina y ella tenía la vista clavada en el piso. Alejandro se puso de rodillas y saludó al niño:            –Hola, soy Alejandro, un amigo de tu madre.            –Hola, soy Viktor con k y tengo tres años –dijo haciendo el 3 con sus deditos regordetes.            –Uno de los dos debe decirle quien soy realmente –señaló Alejandro.            –¿Estás seguro? –preguntó ella con un hilo de voz.            –Por supuesto y tú tienes que explicarme porque no me lo dijiste desde el principio, ahora deduzco que te fuiste por el embarazo ¿verdad?            –Ven, hablemos adentro. Alejandro tomó en sus brazos al pequeño quien se aferró a su cuello, fue instantánea su conexión. Victoria Valentina comenzó su relato estaba dispuesta a no omitir nada:            –Verás, cuando supe que estaba embarazada no tenía idea si el bebé era de Elliot o tuyo, lo único que sabía con certeza es que lo tendría, así que lo único que se me ocurrió fue irme del país sin explicarle a nadie, ni siquiera a mi familia, también sentía mucha vergüenza por la situación en la que me había puesto yo misma.            –¿Dónde estabas?            –En Barcelona de España, era una residencia para mujeres embarazadas y solas. Me quedé allí hasta que Viktor cumplió 6 meses, después me mudé a Londres, en una de las visitas de mis padres y mis abuelos decidí volver al observar la dinámica del niño con sus abuelos.            –¿Cuándo supiste que era mío?            –A medida que crecía el parecido era innegable.            –¿Pensabas contarme?            –Tenía dudas, no quería estropear tus planes, de hecho no quiero interferir para nada en tu vida, mi madre discutía mucho conmigo y sé que tenía razón en cuanto al derecho del niño a saber quién es su padre, pero al ver las fotos tuyas con tu novia, me contenía ya que no quiero que pienses que te exigiré algo.            –Pero ahora que lo sé quiero ser parte de su vida, ¿podemos acordar visitas o algo?            –Si claro. Victoria Valentina sintió que se le encogía el corazón, al pedir visitas, Alejandro no estaba dejando abierta ninguna posibilidad con ella y debía aceptarlo.            –Debo acostarlo –indicó ya que el niño seguía en los brazos de Alejandro.            –¿Me dejas hacerlo?            –Te acompaño porque hay que cambiarlo, rezar y leerle algo.            –Estoy dispuesto, hagámoslo juntos. Viktor estaba muy contento al tenerlos a los dos acostándolo y sorpresivamente dijo:            –Buenas noches mami y papi. Ambos se miraron conmovidos, pero Victoria Valentina desvió la mirada, sabía que no podía albergar ideas o ilusiones erradas con respecto a Alejandro. De pronto sonó su teléfono y se alejó de ella para responder, al acercarse de nuevo le dijo:            –Debo irme, que pases buenas noches.            –Gracias, igual tú. Alejandro salió y se sentía diferente, tenía un hijo con Victoria Valentina y no le disgustaba en absoluto, además conectó con el niño de inmediato, sintió que lo amaba apenas lo vio, respecto a ella no supo qué hacer, está preciosa, pero ahora su relación debía ser diferente aunque cuando tomó su mano en el banco sintió que se le ponía la piel de gallina, por otro lado se consideraba comprometido con Krystell, lo había llamado y se dirigía a encontrarse con ella, le contaría todo de una vez. Victoria Valentina se sintió aturdida, se había imaginado dándole la noticia del niño a Alejandro y nada había ocurrido como lo había pensado, ahora no estaba segura de nada, salvo de que su hijo y su padre parecían haberse reconocido apenas se vieron. Tendría que armarse de paciencia y esperar a que el tiempo borrara de su corazón a Alejandro, se había estremecido con su contacto y si hubiera actuado como antes, no hubiera dudado en entregarse a él, pero su actitud fue lejana y eso la afligió mucho. Krystell lo recibió muy amorosa, pero antes de cualquier acto pasional, Alejandro quería hablarle de su hijo.            –Krystell espera un momento, tengo algo importante que decirte.            –¿No puede esperar? –preguntó mientras intentaba desabrocharle el pantalón.            –No por favor, escúchame –tuvo que separarse y sentarse en otro lugar para hablar– la mujer que atendiste hoy, la señora McGovern quien tiene un niño de 3 años, ese niño es mi hijo, cuando trabajamos juntos tuvimos relaciones, ella se embarazó y desapareció hasta ahora que regresó y me enteré hace poco que su hijo Viktor es mío también.            –Espero que no estés pensando en reconocer a ese niño.            –¿Qué quieres decir?            –Tendremos nuestros propios hijos, no tienes que reconocer al hijo de esa mujer.            –¿Te estás oyendo?            –Perfectamente, si hasta ahora te informó del niño es porque no te quería en su vida, así que no eres responsable de nada, solo olvídalos.            –¿Olvidarlos? ¿Estás sugiriendo que ignore a mi hijo?            –No sugiero, te lo digo bien claro. No quiero que te involucres con ese niño y mucho menos con su madre.            –No puedes pedirme eso.            –Tienes 24 horas para decidir entre tu hijo o yo –Krystell fue a encerrarse en su habitación sin agregar nada más. Alejandro no necesitaba 24 horas, salió de la casa de Krystell sin deseo alguno de volver a verla. Al llegar a su habitación Krystell llamó a su mejor amiga y después de contarle todo, su amiga Alyson le dijo:            –¿Estás loca? Acaba de renunciar al mejor partido de la ciudad. Si fue a contártelo solo buscaba tu apoyo, no te dijo que volvería con la madre del niño y ahora tontamente lo mandaste directo a sus brazos.            –¿Tú crees?            –Estoy segura, así que búscalo de inmediato, dile que reflexionaste, que lo apoyas, que cada vez que quiera ver al niño tú estarás con él, corre a recuperarlo.            –¡Ay Dios! ¿Qué hice? Adiós Aly. Krystell comenzó a llamar a Alejandro, pero él rechazaba la llamada, así que decidió vestirse e ir a buscarlo a su casa, se anunció con la empleada y la pasaron a una de las salas, Alejandro apareció muy serio y ella fue a su encuentro.            –Querido, te ruego que perdones mi actitud tan egoísta, tienes todo mi apoyo, quiero acompañarte con el niño, quiero conocerlo y ayudarte cuando estés con él, debemos hablar con su madre y pudieran compartir los fines de semana ¿qué te parece?            –¿A qué se debe tu cambio?            –Te amo y mi deber es apoyarte. Alejandro la observó en silencio, le había enfadado mucho su comportamiento y aunque ahora estaba allí arrepentida, no confiaba totalmente aún, esperaría un poco antes de deponer su molestia.            –¿Regresas conmigo a la casa?            –No, hablamos mañana, en la tarde iré a ver al niño por si quieres ir conmigo.            –Si por supuesto.            –Bueno, entonces hasta mañana.            –¿Así, no me das un beso de buenas noches? –preguntó coqueteando. Él se acercó y la besó en la mejilla, desconcertándola. Krystell se retiró pensando en que debía ser muy inteligente para recuperar a su casi prometido, tenía que conseguir ese anillo y si eso significaba soportar al niño y a la madre, lo haría.              
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